viernes, 24 de diciembre de 2021

Reseña Película: World War Z (2013)

WWZ

Título original: World War Z
Año: 2013
Duración: 116 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Marc Forster
Guión: Matthew Michael Carnahan, Drew Goddard, Damon Lindelof
Con: Brad Pitt, Mireille Enos, Daniella Kertesz, David Morse, Peter Capaldi, Elyes Gabel
Grado: C+
Reseña: Hugo C

Esta reseña contiene spoilers.

Jo. Jo. Jo.

Tengo que confesar que la primera idea fue hacer alguna reseña o artículo relacionado con la Navidad o Papanuel, tal vez reseñar alguna de esas películas con Papanueles como Santa Clause (1994), Bad Santa (2003) o incluso Silent Night, Bloody Night (1972), o uno de esos viejos cómics navideños con un Superman pre-Crisis que va a comprar pan dulce con Lex Luthor o un Batman bonachón que ayuda a un niñito cuadriplégico a cruzar la calle. Nah, me dije, mejor hago una reseña de una película de zombis.

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World War Z (2013) es una película de zombis que no lo son, y está basada en algunos pedacitos de un libro de Max Brooks, más o menos. En general, puedo decir que la película me gustó y la he visto varias veces en los ocho años que han transcurrido desde su estreno. También puedo decir que entretiene, pero no aterroriza y ni siquiera tiene demasiado suspenso. Y todo gracias a Brad Pitt.

No es una cuestión de que el tipo actúe bien o mal, sino simplemente de que se trata de Brad Pitt. Uno ve que es Brad Pitt y no Juan de los Palotes, y sabe que su personaje llegará vivo al último rollo de la película… y lo peor es que uno termina teniendo razón. En serio: se cae un avión, ¿y cuántos sobreviven? Dos. Por supuesto que uno de ellos es Brad Pitt –con un trozo de metal clavado en el costado.

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Muy rara vez una película subvierte las expectativas, y World War Z (2013) no es una de ellas. ¿Hubiera sido posible evitar esta falta de suspenso? Tal vez, con un elenco más homogéneo. Si todo el elenco hubiera estado compuesto de actores novicios y/o desconocidos, como en muchas de las películas de terror de hoy en día, nadie hubiera tenido la vida asegurada.

El mismo efecto hubiera podido lograrse si, por el contrario, hubiese sido un elenco compuesto de primeras figuras, como en las películas de cine catástrofe de los años 70. Un ejemplo es The Towering Inferno (1975), en el que Paul Newman, Faye Dunaway y Steve McQueen sobreviven al incendio, pero Robert Vaughn, Richard Chamberlain y Robert Wagner no. En The Poseidon Adventure (1972), pesos pesados como Gene Hackman o Roddy McDowall no llegan a ver el amanecer.

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En Scream (1994), los productores sorprenden a la audiencia matando a Drew Barrymore ni bien comienza la película. En Psycho (1960), Hitchcock se carga a Janet Leigh a mitad del metraje. En World War Z hay un intento de sorprender al espectador matando al científico responsable del proyecto, pero no hay suspenso ya que Elyes Gabel no tiene el mismo peso que Brad Pitt, y además, era obvio que había que quitarlo del medio para no restarle protagonismo a Pitt.

Su personaje, Gerry Lane, es un "héroe" reticente. A pesar de que la OMS le salva la vida a causa de que es necesario para combatir la epidemia, una vez a salvo se niega rotundamente a colaborar, y todo lo que quiere es quedarse en lugar seguro con su familia, y no le importa que el mundo se vaya al infierno en un cesto de mano. Únicamente cuando le indican que no hay lugar para personal no esencial –o sea que o ayuda o lo bajan del barco–, capta el mensaje y a regañadientes acepta la misión, que consiste en escoltar al Dr. Fassbach (el ya mencionado Elyes Gabel) a Corea del Sur, donde se encuentra el paciente cero.

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¿De qué estás hablando, Willis? A ver. Resulta que hay una epidemia de "loquitis", o como se llame la enfermedad, que a todos los fines y efectos es una especie de virus de la rabia acelerado que en poco más de 10 segundos convierte a su víctima en un descerebrado que sólo piensa en morder a alguien más y así propagar el virus. O sea que se trata de enfermitos, no de muertos resucitados que sólo quieren masticarte el cerebro.

Así es, amigos: tal como lo he dicho más arriba, World War Z no es una película de zombis. Es una película de apestados, como Outbreak (1995) o Contagion (2011), aunque, eso sí, con algunas secuencias de acción, y un ritmo más acelerado que el de las películas mencionadas. También tiene una atmósfera de desesperación, de último recurso, pero no de terror, mucho menos de suspenso. Los sobrevivientes se encuentran completamente sobrepasados por este virus, y el terror se bajó del tren tres estaciones atrás.

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Porque la epidemia, o pandemia, o lo que sea, es a nivel mundial, sin demasiadas explicaciones, salvo que hay un único tipo que la tiene clara, que es Fassbach, que apenas tiene tiempo de decir dos o tres líneas de diálogo cuando tropieza y se descerraja un tiro accidentalmente, así que el destino de la humanidad termina quedando en manos de nuestro amigo Brad, que se pasa el resto de la película yendo de un rincón a otro del planeta como Carmen Sandiego, de acá para allá como la bolita de metal de una máquina de pinball, sin hacer demasiados progresos hasta que, de golpe y porrazo, tiene una epifanía como si fuese el Dr. House y encuentra, si no la cura, al menos la manera de evitar que los zombis te quieran atacar.

Así que bueno, eso. De algún modo funciona como película de acción y a mí me entretuvo bastante, pero con una salvedad: no soy un loco de los zombis como otros –hola Arsenio, ¿qué tal?– que se han visto todas las películas de zombis y/o resucitados, incluidos los tutoriales de resucitación cardiopulmonar de la Cruz Roja. Me temo que un verdadero zombófilo dirá que no es una película de zombis. Además, cualquiera que no deje el cerebro en pausa al ver esta película posiblemente lo haga rechinando los dientes.

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Es que, más allá del hecho de que el guión se parece poco y nada al libro de Brooks –y la única manera de hacerle justicia hubiese sido hacer una película con al menos una docena de pequeñas historias, como algunas películas de Robert Altman–, la verdad es que hay muchos momentos de la película en los que el protagonista o los secundarios toman decisiones francamente estúpidas, que sólo tienen el objetivo de forzar una situación. Y recordemos que el "héroe" es extremadamente egoísta, y sólo hace esto obligado por las circunstancias.

Habiendo dicho eso, también digo: si aún no la has visto, pues, a verla. Pero no esperes una película de terror.

Jo. Jo. Jo.

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Archivos: 1
Formato: CBR.
Tamaño: 156 MB

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