sábado, 23 de octubre de 2021

Reseña Película: Diamonds Are Forever (1971)

bond 07

Título original: Diamonds Are Forever
Año: 1971
Duración: 120 min.
País: Reino Unido
Dirección: Guy Hamilton
Guión: Richard Maibaum, Tom Mankiewicz
Con: Sean Connery, Charles Gray, Jill St. John, Norman Burton, Jimmy Dean, Lana Wood, Putter Smith, Bruce Glover
Grado: C+
Reseña: Hugo C

globos

Esta reseña puede y debe contener SPOILERS, pero, en serio, gente, ¿quién no ha visto ya esta película? Además, es de hace ya medio siglo. Si no la viste, alpiste.

Comienza la nueva década y la franquicia se encuentra desprovista de un actor que cubra el papel protagónico. On Her Majesty's Secret Service (1969) ha funcionado bien, pero con una recaudación más baja que sus predecesoras. Sean Connery ya está en otra, haciendo otro tipo de películas y estableciéndose como un excelente actor. Saltzman y Broccoli necesitan un protagonista, y lo necesitan ya. Se barajan posibles candidatos, que incluyen nombres como el de Burt Reynolds, o incluso Robert Redford, que venían pisando fuerte en el cine del otro lado del charco. George Lazenby ya no es una opción y Roger Moore, el principal candidato británico para el rol, se encuentra atareado filmando The Persuaders! para Sir Lew Grade. De última, un 007 norteamericano no les resulta tan descabellado: el estadounidense Barry Nelson ya había sido Bond en la transmisión de Casino Royale de 1959. Y cuando hay hambre, no hay pan duro.

Screenshot (1086)

Para empeorar la situación, se les va agotando el material original de Fleming: les quedan unas pocas novelas –que, salvo tal vez Moonraker, son las más flojitas del lote– y un par de recopilaciones de historias cortas. El final de la entrega anterior anticipaba que la próxima sería Diamonds Are Forever, y la novela correspondiente era decididamente una de las menos interesantes: una historia sobre apuestas y carreras de caballos amañadas que enfrentaba a Bond con un par de hermanos mafiosos, los Spang. Hacía falta Connery para levantar una entrega potencialmente tan débil, y eventualmente Broccoli y Saltzman lo consiguieron, oblando el por entonces significativo salario de un millón de dólares, que el escocés destinó a la creación de un fondo para los jóvenes necesitados de su país.

Screenshot (1072)

Pero el principal problema seguía siendo la historia, y para levantarla se optó por una solución doble- En primer lugar, se descartaron los hermanos Spang y se injertó al villano de las dos películas anteriores, Ernst Stavro Blofeld; en esta ocasión el rol fue a manos de Charles Gray, a quien ya habíamos visto en You Only Live Twice (1967), como Dikko Henderson, el contacto de Bond en Japón, apuñalado tras unas pocas líneas de diálogo. En segundo lugar, se decidió añadir más humor a la mezcla.

Screenshot (1087)

Uno suele pensar que la etapa de la serie que menos se toma en serio es la de Roger Moore (1973-85), pero Diamonds Are Forever tiene el mismo enfoque autoparódico que se insinuó brevemente al inicio de On Her Majesty's Secret Service, con Lazenby mirando a cámara y murmurando: "Esto nunca le pasó al otro tipo". Esta película y la siguiente tienen el humor de Tom Mankiewicz, contratado con este própósito. El resultado es mixto, pero terminó siendo del agrado del público. (Del público de 1971: no creo que hoy hubiese colado lo de los asesinos homosexuales que caminan hacia el crepúsculo tomados de la mano…)

Screenshot (1088)

Otro detalle a tener en cuenta es que si bien tanto Diamonds como Live and Let Die (1973) transcurren mayormente en los Estados Unidos, Diamonds termina siendo la más cutre, o, si se lo prefiere, la más "norteamericana", dicho esto no precisamente como un elogio. En general, recuerda las películas de Matt Helm con Dean Martin. (De nuevo: no es un elogio.) Escenas como la pelea con Bambi y Thumper o las varias persecuciones en auto no hubiesen desentonado demasiado en una película de Burt Reynolds. Tampoco lo hubiese hecho Jill St. John, la chica Bond de turno.

Screenshot (1064)

La película comienza con Bond rastreando a Blofeld y matándolo en un baño de lodo. Ya de regreso en Londres, M le encarga investigar la desaparición de una cantidad de diamantes de las minas sudafricanas, infiltrándose en la organización que se encarga del contrabando de las piedras. Bond se hace pasar por uno de los contrabandistas, un hombre llamado Peter Franks (Joe Robinson), sin saber que tanto Franks como los otros están siendo exterminados sistemáticamente. Ése es el hilo del ovillo que lo conduce de nuevo a Blofeld y a su plan para (nuevamente) extorsionar al mundo, esta vez con un satélite que funciona utilizando los diamantes desaparecidos.

Screenshot (1081)

Connery luce avejentado, o al menos fuera de forma, y su peluquín acentúa la decadencia física de este 007. ¡Es como si el pobre tipo estuviese a punto de tener un ACV! No digo que el actor no le ponga onda, pero resulta poco creíble cuando se supone que escala un edificio, pelea con algún fascineroso o sube una escalera sin agitarse –las cosas que en realidad hace, como siempre, Bob Simmons. Al menos Connery tiene química en las escenas con Jill St. John y uno agradece verlo de nuevo junto a Bernard Lee o Desmond Llewellyn o Lois Maxwell en las escenas que a estas alturas ya son de rigor en la serie.

Screenshot (1069)

La película tiene problemas de edición y continuidad, principalmente en el manejo de la muerte de Plenty O'Toole (Lana Wood), a quien arrojan a una pileta y sobrevive, pero luego aparece flotando ya sin vida. Sí amigos, un trozo de película quedó en el piso de la sala de montaje. Y por supuesto está lo del Mustang que entra en un callejón estrechísimo usando sólo sus dos ruedas derechas y sale del callejón sobre las izquierdas. Para solucionarlo se insertó una toma interior en la que se ve que el auto hace el cambio de derecha a izquierda antes de salir del callejón, algo que es físicamente imposible.

Para quien no recuerde la escena, el auto entra sobre su lado derecho…

Screenshot (1076)

…y sale sobre el lado izquierdo.

Screenshot (1079)

Y además, por supuesto, está el tema de qué tan secreto es este agente secreto. En un par de momentos de la película se hace hincapié en la fama de Bond, es decir, de James Bond, no del agente 007. Cuando Tiffany Case le dice a Bond, "¡Acabas de matar a James Bond!", lo hace como si ella también fuera alguien que hubiese visto las películas anteriores. Este tema del Bond famosiento se retomará en The Man with the Golden Gun (1974), pero en Diamonds es una de las varias facetas que toma el tema de la identidad: tras haber tenido una película en la que vimos a un 007 con otro rostro, en ésta tenemos a un Blofeld que crea duplicados de sí mismo merced a la cirugía plástica y además se hace pasar por el millonario reclusivo Willard Whyte (Jimmy Dean) mediante un simulador de voz. A su vez, Bond se hace pasar por Peter Franks y más tarde, usando otro simulador, por un secuaz de Blofeld.

Screenshot (1089)

Así que Diamonds Are Forever tiene muchas falencias, tantas, que terminan por convertirla en una de las entregas más olvidables de la serie, aunque tal vez no la peor. Sin embargo, todo lo señalado y más se le perdonó en su momento a esta cinta, solamente por habernos dado la oportunidad de volver a ver a Sean Connery como James Bond. Aún así, las cosas ya no serían como hasta entonces, lo que quedaría aún más en evidencia cuando Bond retornase en Live and Let Die, una película basada en la novela más racista que alguna vez haya escrito el finado Mr. Fleming.

En el blog:

bond

Más reseñas en su índice.

¿Te animás a escribir una reseña o crítica para el blog?

Un tutorial para escribir reseñas.

Forget-me-not

Un manga del autor Kenji Tsuruta (Emanon, La Isla Errante, Spirit of Wonder) que nos trae Trite.

El detective privado que protagoniza estas historias ni lleva gabardina ni es un tipo duro, es algo mucho mejor: es una chica, se llama Mariel, vive en Venecia y quiere recuperar una pintura muy especial que alguien le robó hace tiempo a su padre.

Idioma: Español.
Editorial: Glénat
Año: 2007
Guion: Kenji Tsuruta
Dibujo: Kenji Tsuruta
Escaneador: Umbriel (CRG)
Archivos: 1
Formato: CBR.
Tamaño: 67 MB

FMN01_012FMN01_018FMN01_019

Descargar cómic: