jueves, 12 de agosto de 2021

Reseña Película: The Tomorrow War (2021)

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Título original: The Tomorrow War
Año: 2021
Duración: 148 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Chris McKay
Con: Chris Pratt, Yvonne Strahovski, J. K. Simmons, Mary Lynn Rajskub, Ryan Kiera Armstrong
Grado: B-
Reseña: Hugo C

Atención: esta reseña contiene algunos SPOILERS, o tal vez los contenga en 2051.

Antes de comenzar con la reseña de hoy, quiero recordar lo que tal vez para algunos sea una obviedad, pero como el público se renueva, aquí vamos. El propósito de mis reseñas, como las de todos los que escribimos aquí sobre una película, serie, libro o cómic, no es sino llamar la atención acerca de una obra que nos parece recomendable o deleznable, para que quien no sepa qué tan buena o mala sea, tenga una orientación y la vea o lea o la evite como si se tratase de un leproso en el siglo XII.

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En este caso, se trata de una película que recomiendo ver, así que, dos cosas:

1. A ti te lo digo, amiguito que o bien ya la has visto o has leído la sinopsis en Wikipedia, por favor ten la bondad de refrenar tus ganas de contar el final y/o de arruinar la película para otros que aún no la han visto. Hay otras maneras de demostrar que eres el más inteligente, el Número Uno, el ombliguito del mundo, pero hoy, como suele decirse, calladito te ves más bonito.

2. Lo que les voy a contar en los próximos párrafos es el planteo de la película, es decir, lo que transcurre en los primeros minutos y pone las piezas en el tablero para lo que va a suceder luego. Puede parecer que cuento media película, pero créanme que no es así. (En rigor, es el 30% o un poco menos.)

Y ahora, dejamos de lado el doblaje latino y vamos con la reseña.

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Este fin de semana lo dediqué a ver unas películas que se me habían ido acumulando. Una de ellas es The Tomorrow War (2021), producida por Amazon. Me acerqué a ella con mis serias dudas, como me suele suceder con las películas de viajes en el tiempo, paradojas y cosas por el estilo. Más aún cuando se trata de fantasías con fecha de vencimiento, que juegan con un futuro probable pero que, cuando uno ve la película luego de dicha fecha, pasan a ser o bien una línea temporal alternativa o una gansada, según cómo prefiera uno frasearlo. Ejemplo: 2012 (2009), que si bien no tiene viajes en el tiempo, si uno la ve, digamos, en 2015, ya no es lo mismo.

Confieso que fui con expectativas muy, muy bajas, pero, oh sorpresa, me gustó y me entretuvo, así que, si alguien quiere ver la película desde cero, a ciegas, que se baje aquí y todo bien. Para el resto, intentaré limitar los spoilers a un mínimo pero sepan que les estaré contando aproximadamente los primeros 30 o 40 minutos de la película.

Acá pongo otra cosa, como para darles tiempo a los que no quieren seguir leyendo para que se retiren en orden de la sala. A ver… Una de las cosas que me gusta ver en este tipo de películas futuristas pero no demasiado es cómo preven que serán los autos, teléfonos, muebles, cosas así. El error que se suele cometer en estos casos es hacer las cosas demasiado parecidas a las de hoy día, pero, tomando como ejemplo los autos del futuro cercano, si bien es dudoso que el parque automotor cambie totalmente de aquí a 30 años, seguramente habrá algún que otro modelo nuevo. Los autos en esta película son bastante feúchos, más o menos como los de 2022. En fin. ¿Ya se fueron? Bueno, continuemos.

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Ahora sí, vamos con la reseña un poquitín más detallada.

Lo primero que vemos es a Chris Pratt que aterriza –¿acuatiza?– en una piscina. Ya de entrada se aprecia el esfuerzo de producción. Hubieran podido hacerlo aterrizar en una Pelopincho, pero no, se trata de una piscina de cemento bien limpia y bonita. Cartel:

28 AÑOS ANTES..... (sí, así, con los cinco puntitos)

Estamos en diciembre de 2022 –acá nomás, dentro de año y medio– y Dan Forester (Chris Pratt) está viendo la final de la Copa Mundial de Soccer –así le dicen en EEUU al balompié–, que se lleva a cabo en Qatar. Aparentemente es Navidad, y el tipo está con su familia y un montón de amigos y/o colados. En la TV vemos que juega Brasil contra Escocia, o tal vez Francia, o la República de Sacachispas. Dan es un profesor de ciencias en la preparatoria local, pero está buscando un trabajo que le resulte más satisfactorio. Su hijita Muri (Ryan Kiera Armstrong) lo idolatra. Su padre, James (J. K. Simmons), que ha abandonado a Dan en circunstancias que se irán revelando a lo largo de la película, trata de recomponer la relación con la familia pero Dan no le da ni la hora. También está la esposa de Dan, Emmy (Betty Gilpin). Todo bien con ella, pero la peli se centra en la relación de Dan con su padre y con su hija, así que Emmy ya no aparecerá en esta reseña. Eso sí, no se vayan aún, que en un ratito tenemos extraterrestres re malos y tiros y explosiones y muchísimos muertos, pero bueno, también hay una parte de drama familiar y un mensaje de hondo contenido humano.

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Así que, decíamos: en casa, viendo el partido de soccer. Un delantero brasileño se acerca al arco de Sacachispas, y es entonces que ¡PUM! se materializa en medio del estadio un grupo de soldados norteamericanos que inmediatamente se conecta al sistema de altavoces y anuncia que vienen del futuro, un futuro en el que la población terrestre ha sido casi totalmente aniquilada por unos invasores extraterrestres, así que, ¿quién quiere viajar al año 2050 para combatir por sus hijos y sus nietos?

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(Seguramente los espectadores brasileños piensan: ¿por qué no se materializaron éstos en la final de 2014, cuando Alemania nos metió siete pepas? En fin.)

Rápidamente se establecen en todo el mundo centros de teleportación y los primeros en viajar al futuro son los ejércitos regulares de los distintos países, pero son rápida y minuciosamente masacrados –y además sólo un 50% de los militares activos en 2022 están calificados para viajar al futuro–, así que no queda más remedio que iniciar una conscripción a nivel mundial, es decir, un servicio militar obligatorio al que hay que ir, sí o sí, y que va vaciando a las familias y llenando de desazón a los que se quedan en el 2023. Los alumnos de Dan no se interesan por la ciencia. ¿Qué sentido tiene estudiar la germinación del poroto si de acá a unos años 9 de cada 10 de nosotros vamos a estar muertos? Razón no les falta a estos pequeños nihilistas, ya que tras un año de enviar más y más tropas al futuro, la población mundial en el 2051 se estima en menos de 500 mil habitantes.

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Y ahora, en un giro argumental que nadie se veía venir, resulta que Dan se gana el viajecito al futuro, y no sólo eso, sino que lo ponen en una categoría especial (¡guau!) ya que según su horóscopo, al pobre tipo le toca patear el cubo en el año 2030, es decir, antes de que se produzca la invasión, así que es más descartable que el resto de sus coetáneos.

Así que tanto el tipo como sus eventuales compañeros de armas reciben unos pocos días de entrenamiento básico –cómo usar los cubiertos en el futuro, cosas así– y listo, al 2051 sin escalas. El grupete de combatientes está formado de gente común: empleados de oficina, amas de casa, afinadores de piano, vendedores de tutucas, etcétera. Uno diría, gente que en su vida ha tocado un arma, pero… esto es Estados Unidos, el país en el que cada ciudadano –incluidos los vendedores de tutucas– tiene al menos cinco rifles, dos automáticas y un par de bazucas.

Pero bueno, para darle más dramatismo a la cosa, hagamos de cuenta que todos son buenitos y pacíficos y no saben diferenciar una pistola de un sánguche de mantequilla de cacahuate. Y nuestro héroe es un docente de esos que se pone a charlar con sus alumnitos en vez de aplazarlos, así que… ¡sonaste, Maneco! Sin embargo, he aquí un detalle que no he mencionado y que la película te viene contando ya desde la marca de 1:43 min…

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…y es que Dan Forester es un militar retirado, y no precisamente un Canuto Cañete conscripto del 7, sino todo un Boina Verde que ha combatido en Irak –no me pongan esa cara, tampoco les estoy diciendo nada nuevo, basta con mirar el afiche para ver que no es precisamente el Chris Pratt gordito y tontorrón de Parks & Recreation–, lo que si bien le resta puntos de originalidad al guión nos facilita un poco las cosas a los espectadores, ya que si hubiésemos seguido la historia del peluquero pacifista de la otra cuadra que se dedica a hacer mandalas, es muy probable que la película hubiese terminado en el minuto 35.

Y aún no he mencionado a los muñequitos extraterrestres, que son feroces y desconsiderados y carecen del más mínimo respeto por las normas de urbanidad. Si bien recién aparecen en el minuto 48 y hasta entonces no vemos ni siquiera un dibujito que nos muestre cómo son, tengamos en cuenta que si se han cargado al 99% de la humanidad, deben ser bastante turros. Es contra estos engendros implacables que el presente envía a los ya mencionados empleados de oficina, amas de casa, afinadores de piano, vendedores de tutucas, etcétera, mal entrenados y peor equipados, asi que se recomienda no encariñarse demasiado con los personajes secundarios.

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Y bueno, el tipo es teletransportado al futuro y aterriza –¿acuatiza?– en una piscina, que es de hecho lo primero que muestra la película. Aquí se ve el esfuerzo de producción-- Ah, no, esto ya lo dije. Entonces mejor no cuento más para no arruinarle el estofado a nadie. Eso sí, cuando la vean presten atención que lo que sucede en esta escena marca la pauta de cómo viene la mano en el futuro.

Me pregunto: si digo que los norteamericanos aún siguen haciendo películas sobre la guerra de Vietnam sin que sean explícitamente películas sobre la guerra de Vietnam, ¿se considera un spoiler? Hagan de cuenta que no dije nada.

The Tomorrow War es un animal con pocos huesos originales. Toma prestados elementos de una docena de películas mejores y peores que ella y los recombina de modo tal que a veces cuesta reconocerlos, pero créanme que todo lo que ven aquí ya lo han visto antes. Es más, en su corazón es una de esas películas viejas en las que todo terminaba girando en torno a un héroe que tiene que elegir entre el cable rojo y el cable azul y que en otras épocas hubiese sido encarnado por un Chuck Norris, un Schwarzenegger o incluso un Harrison Ford.

Sin embargo, a pesar de sus deficiencias, que las tiene, funciona a varios niveles: como película de ciencia ficción distópica y viaje en el tiempo, como película de aventuras con tiros y más tiros y extraterrestres y aún más tiros, como drama familiar, en fin, que algo te vas a poder llevar y es muy difícil que no te entretenga por algún lado. Eso sí, a pesar de que se trata de un tema bastante interesante, les aconsejo no detenerse demasiado en el análisis de las paradojas temporales que se van generando, porque es posible que les termine explotando la sesera como al gordito de Scanners (1981). Es una película, gente.

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Mención especial para el admirable J. K. Simmons, un señor actor que a sus 66 años (!) se puso en forma espectacular para su papel en esta película. Hace unos años el tipo se había puesto a hacer fierros, y si bien luego había vuelto a su fofez habitual, cuando Chris McKay vio esas fotos en Instagram, no lo dudó y le ofreció el papel de James Forester. Así es, no hay Photoshop ahí, es puro músculo, amigos. También se dejó la barba, así que si lo quieren contratar para hacer de Papanuel en alguna tienda, ya saben.

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Dark Matter

Floyd Wayne y W.D. de Outsiders nos traen esta obra que inspiro a la serie de nombre homónimo.

La tripulación de seis personas de una nave espacial abandonada despierta de la estasis en los confines más lejanos del espacio. Sus recuerdos borrados, no recuerdan quiénes son ni cómo suben a bordo.

La única pista de sus identidades es una bahía de carga llena de armas y un destino: ¡una remota colonia minera que está a punto de convertirse en una zona de guerra! Sin tener idea de qué lado están, se enfrentan a una decisión mortal.

¿Le darán la espalda a la historia estos amnésicos o su pasado les alcanzará?

Idioma: Español.
Editorial: Dark Horse
Año: 2012
Guion: Joseph Mallozzi, Paul Mullie
Dibujo: Garry Brown
Tradumaquetadores: Floyd Wayne y W.D. (OUT)
Archivos: 4
Formato: CBR.
Tamaño: 81 MB

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