jueves, 24 de junio de 2021

Reseña Película: Herbie Rides Again (1974)

herbie-1974

Título original: Herbie Rides Again
Año: 1974
Duración: 88 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Robert Stevenson
Guión: Bill Walsh
Con: Helen Hayes, Ken Berry, Stefanie Powers, John McIntire, Keenan Wynn
Grado: B-
Reseña: Hugo C

Como ya he contado en mi reseña de Herbie Fully Loaded (2005) para el blog de Betina, estoy poniendo un poco de orden en mi inventario de películas y eso me llevó a volver a ver algunas, lo que me ha llevado a reseñar, entre otras, esa película y la que hoy nos ocupa.

Hace un tiempo reseñé una de esas viejas películas de Disney con Stefanie Powers que supe ver cuando era poco más que un feto, y hoy vuelvo a las andadas con otra de las películas de mi infancia muy, muy, MUY lejana, también con la simpática señora Powers, aunque esta vez se trata de una de las franquicias más conocidas de la Casa del Ratón: Cupido Motorizado o, en su versión original, el Love Bug, un viejo VW Beetle que tiene vida propia y suele hacer de casamentero, a falta de algo mejor que hacer.

El nombre del rodado en la franquicia es un juego de palabras entre el apodo cariñoso que se les suele dar a los VW Beetles (bug) y la expresión que suele usarse para referirse a alguien enamorado, o sea, a quien le ha picado el "bichito del amor" (love bug). Dentro de la ficción, el auto se llama Herbie, y, como ya he dicho, tiene vida propia y se maneja por sí solo. En esta película se desliza la teoría de que los autos pequeños tienen conciencia, no así los de mayor tamaño, afortunadamente para ellos ya que son los que suelen terminar destrozados o mutilados en el transcurso de la trama.

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Otros objetos de esta película también tienen vida propia, entre ellos una rockola y un viejo tranvía, y, como veremos en las secuencias finales, decenas de autitos VW. Nótese que los únicos autitos con alma son los de la afamada marca Volkswagen, así que supongo que los demás utilitarios importados (Fiat 500, Citroën 2CV y demás) estarán del lado de Skynet cuando venga el apocalipsis de las máquinas.

La historia principal, por una vez en la franquicia, poco tiene que ver con las carreras. Sí, hay alguna que otra competición, pero no es lo importante. El piloto habitual de Herbie se ha marchado a Europa y el autito ha ido a parar a manos de la viuda de un jefe de bomberos (Helen Hayes), la cual vive en una casita que ocupa el único lote que le resta adquirir a un viejo ricachón (Keenan Wynn, que parece escapado de las cartas del Monopoly) para poder construir un inmenso paseo de compras como el que los zombis invadirán años más tarde en Dawn of the Dead (1979). Pero como bien sabemos los que vemos algo de cine, en sus últimos años Helen Hayes interpretaba el mismo papel, el de vieja molesta y contestataria –si no me creen, véanla, por ejemplo, ir de polizón en un avión en Airport (1970)–, así que aquí también, la decrépita anciana no da el brazo a torcer y el viejo ricachón envía a su sobrino (Ken Berry) para negociar con la vieja y cerrar la operación.

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Por supuesto que el sobrino es un imbécil terminal, pero al menos es simpático y no sólo termina del lado de la vieja, sino que de alguna manera se las ingenia para levantarse a Stefanie Powers, que justo pasaba por ahí. El viejo ricachón se retuerce su bigote de Monopoly y gruñe y patalea, y toda esta historia hubiera dado tan sólo para un cortometraje de 8 minutos, pero Disney rellena la cinta con metraje de películas anteriores y alguna que otra proeza de Herbie filmada para esta película. Por supuesto que dichas proezas no sólo violan todas las leyes de la física sino que a veces suceden fuera de cámara o se las muestra ya como fait accompli, pero bueno, mejor así, ya que los efectos ópticos de 1974 han envejecido mal y se nota demasiado el uso de las miniaturas y por aquellos años aún no existía la tecnología digital para borrar los alambres.

¿Me gustó? Sí, muchísimo… en 1974. Aún hoy es entretenida, o al menos lo es si uno tiene entre 4 y 6 años, o ha sido sometido a una lobotomía parcial. Aquí en Argentina se la estrenó como La pandilla de Cupido Motorizado, posiblemente debido al pequeño ejército de autitos que aparece en los minutos finales.

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Las grandes batallas navales

Trite nos trae esta serie Franco-Belga que recrea las batallas navales de la historia.

En esta colección, el Pintor oficial de la Armada belga, Jean-Yves Delitte (Belem, La Sangre de los Cobardes, U-boot) nos invita a sumergirnos en el corazón de las mayores batallas navales de la historia, desde la Antigüedad hasta la Segunda Guerra Mundial.

Cada álbum, dibujado por un artista diferente y ampliado con un folleto educativo, describe los eventos a la altura de la humanidad. Embárcate en los barcos más prestigiosos... Y vive la furia de los combates desde dentro.

Idioma: Español.
Editorial: Glénat y Norma
Año: 2017
Guion: Jean-Yves Delitte
Dibujo: Jean-Yves Delitte, Francesco Lo Storto, Q-ha, Federico Nardo, Filippo Cenni, Denis Béchu, Giuseppe Baiguera
Tradumaquetador y Escaneador: Cornelius y curt (CRG)
Archivos: 16
Formato: CBR y CBZ.
Tamaño: 960 MB

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