lunes, 12 de octubre de 2020

Reseña Cómic: Superboy's Legion

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Editorial: DC
Año: 2001
Guion: Mark Farmer
Dibujo: Alan Davis, Mark Farmer
Color: Richard Horie, Tanya Horie
Reseña: Hugo C

La Legión de Superhéroes es uno de los cómics mejor escritos y más fielmente seguidos del Universo DC. No necesariamente el que vende más ejemplares, pero sí uno que cuenta con fans acérrimos y fieles, sin duda debido a la variedad y humanidad de sus personajes.

La acción transcurre en el siglo 30 y sus protagonistas son un grupo de jóvenes bien intencionados provenientes de los más diversos rincones del universo que se unen para ayudar a quien lo necesite, ya sea para bajar un gato de un árbol o para evitar la destrucción de una galaxia. No hace falta que diga mucho más ya que seguramente quien lea esto sabrá mucho más que yo y en todo caso basta con mencionar dos o tres nombres (Saturn Girl, Cosmic Boy, Brainiac-5, Ferro Lad, qué sé yo) para que la mayoría, si no todos, sepa de qué estoy hablando. Para quien haya pasado su vida dentro de un recipiente hermético, baste con decir que se trata de uno de los mejores cómics publicados alguna vez por DC y que estaría bueno que si no leíste nunca un cómic de la Legión, no lo dudes más.

Otro día, si quieren, les cuento un poco de qué va la cosa, pero hoy quiero reseñar un Elseworlds, es decir, uno de esos cómics que transcurren en un universo alternativo.

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Se trata de Superboy's Legion (2001), un cómic con guión y tintas de Mark Farmer y lápices de Alan Davis, los mismos que nos trajeran The Nail (1998) y Another Nail (2004), dos miniseries también pertenecientes a la línea Elseworlds aunque centradas en la Justice League y con Farmer limitándose a entintar los lápices de Davis, quien también se encargó del guión en ambos casos.

En esta historia alternativa, el cohetito que llevaba al pequeño Kal-El nunca llegó a la Tierra sino que permaneció encallado en un asteroide hasta que, un milenio más tarde, el millonario R.J. Brande lo descubriera y lo adoptara. Ya en el presente (o sea, en el siglo 30), vemos al joven Kal Brande, a.k.a. Superboy, bueno pero un poco cabeza fresca, recibir una reprimenda de su padre por escaparse al espacio y volar así nomás, sin usar una nave espacial, que para eso están. Kal, enfurruñado, sale a pasear por la galaxia para calmarse un poco, pero cuando ve a un Green Lantern en lucha desigual contra un grupo de contrabandistas khundios, interviene y le salva la vida.

Es así que Superboy se entera de que el Green Lantern Corps ya no es lo que era, habiendo perdido gran parte del poder de la batería central. Los GLs le ponen onda, pero no dan abasto. Más tarde, un crucero de lujo es atacado por una criatura semejante a un pulpo gigantesco. Dos de los pasajeros, Imra Ardeen (Saturn Girl) y Rokk Krinn (Cosmic Boy), intentan defender la nave, pero no pueden doblegar a la criatura. Superboy acude para ayudar y trata de separar a la bestia de la nave, pero tampoco puede hasta que finalmente los esfuerzos combinados de los tres consiguen salvar el día. Superboy les agradece y trascartón les ofrece unirse a él para formar "un equipo de superhéroes, como en los viejos tiempos", lo que termina llevando a la formación de la Legión, aunque con cambios y alteraciones de importancia variable.

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Están Saturn Girl y Cosmic Boy, está Braniac-5, está Bouncing Boy, pero hay caras conocidas que no están, o que sí están, pero ocupando otra posición en el tablero. Y hay personajes que mueren y/o sufren alguna mutilación, en fin, lo habitual en este tipo de historias. El villano es un personaje conocidísimo, aunque no es él exactamente.

Uf, no quiero decir mucho para no arruinarle la experiencia a los posibles lectores, pero, SPOILER ALERT. ¿Vieron que en The Nail parecía que el villano iba a ser Luthor pero al final no era él? Bueno, acá también, aparece un villano del siglo XX y por supuesto no es él sino otro. No otra persona, sino otra cosa. O a lo mejor no, que no soy quien para escupirle en el asado a nadie, menos aún cuando el dibujo de Alan Davis es tan disfrutable como de costumbre y la historia está bien (7/10, digamos) y transmite la atmósfera de los relatos clásicos de la Legión.

Por supuesto, quienes hayan leído las aventuras canónicas van a disfrutar este relato mucho más que los que nunca lo hayan hecho, pero ojo, a no engañarse, Superboy's Legion es una lectura entretenida y que está al alcance de cualquier lector, sea fan de la Legión o no.

Más reseñas en su índice.

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Palepoli


Un manga del autor Usamaru Furuya (El Club del Suicidio, Litchi Hikari Club, La Música de Marie) que nos trae Trite.

Recomendado para mayores de edad debido a su contenido.

Un oso de peluche asesino en serie, un Jesucristo liliputiense, un hombre capaz de cambiar de sexo gracias a las superpotencias, Usamaru Furuya dirige con Palepoli una serie de gags surrealistas, con un humor inteligente y transgresor, que llaman a la reflexión y a la imaginación.

Inventivo y juguetón, estos juegos en cuatro paneles no dudan en burlarse de los grandes símbolos de nuestras sociedades contemporáneas, ya sean religiosos, artísticos o populares, para convertirlos en personajes absurdos.

Parodia, "mise en abyme", juegos de palabras y burla de sí mismo caracterizan este manga vanguardista en el que el inspector Columbo se codea con Miguel Ángel y los Beatles. A imagen de esta narración heterogénea, Usamaru Furuya multiplica los registros gráficos pasando del puntillismo al trampantojo, mientras readapta las pinturas cubistas u obras maestras del Renacimiento.

Una obra original que seducirá incluso a los más reticentes al género.

Idioma: Español.
Editorial: Ohta Shuppan
Año: 2003
Guion: Usamaru Furuya
Dibujo: Usamaru Furuya
Tradumaquetadores:  Silver-Light y Speedtomy8 (Mangatopia)
Archivos: 1
Formato: CBR.
Tamaño: 69 MB
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