jueves, 28 de julio de 2016

Reseña Comic Digital: The Private Eye


THE PRIVATE EYE

Editorial: http://panelsyndicate.com
Fecha de publicación: 2015
Guionista: Brian Vaughan
Dibujante: Marcos Martin
Colorista: Muntsa Vicente
Reseña: Ñoño Cool

 Imaginen que un día cualquiera “La Nube” estalla, explota. Todos los datos personales más embarazosos, desde fotos inapropiadas a búsquedas condenatorias o que pueden ser malinterpretadas o vergonzosas, conversaciones y comentarios ofensivos, tu historial de internet y un montón de cosas que nadie quiere revelar al mundo son liberados; y todo lo puesto en Facebook, Google, Twitter o sitios que no quisiéramos dar a conocer que sabemos de su existencia están para que todos los vean. Y no solo lo tuyo, sino que lo de los gobiernos e instituciones también.

 A tal punto fue la respuesta rabiosa de la gente que hizo que los gobiernos se unieran para eliminar el internet por completo. La gente que vive en la sociedad futurista de 2076 donde se sitúa este comic, vive tan asustada de ser expuesta que esconde sus rostros reales en público caminando por las calles, casi todo el mundo lleva una máscara, cuyos diseños van desde las cabezas de animales a capuchas con caras espeluznantes en la parte posterior.

 En un mundo donde nadie es quien parece los periodistas son la nueva ley y policía que reportan y publican la versión oficial de los eventos que suceden. Los paparazzi se han convertido en un nuevo tipo de detective privado, y nuestro personaje principal que se oculta bajo el pseudónimo de “P.I” (un juego entre la dirección IP y Private Detective) ejerce dicha profesión con mucho estilo. Cuando un caso le lleva a investigar el pasado de una mujer, se ve envuelto en una conspiración para traer de regreso el internet.


 A parte de ser una obra que habla de Internet, es uno que ha hecho una pequeña revolución en el internet en lo que al rincón comiquero se refiere. Esto porque su distribución es totalmente digital, y distribuido en formatos PFD, CBR, CBZ, Word y DRM, en el idioma de tu preferencia; que puedes descargar pagando lo que se te ocurra, desde 5 o 20 dólares a completamente gratis… así escucharon, es un comic digital que tal como una caridad de la iglesia, de la junta de vecinos o en la caja de un supermercado se conforma con lo que le quieras entregar, aunque esto signifique pagar nada. Esto podría considerarse una movida arriesgada para gente de tan renombre como son Marcos Martín y Vaughan, especialmente este último ya que es el hombre detrás de Saga.

 Otra cosa que nos trae este formato totalmente digital sin versión física es que crea un sentido de ironía ya que la trama trata sobre un mundo donde el internet y los computadores ya no existen, y esta obra sin el internet no sería posible. No solo porque los autores trabajaron en esta sin juntarse una vez en persona sino que mientras uno estaba en USA el otro en España, sino porque las viñetas están creadas para leerse en los computadores y tablets específicamente. Un comic sobre la vida sin internet y los peligros que este conlleva necesita la red totalmente para sobrevivir.

 “The Private Eye” es un mundo que se hace reconocible para los lectores, y con tecnologías y actitudes que parecen una evolución muy creíble en base a nuestra cultura si el internet hubiese desaparecido. Tanto las regresiones que esto traería, como los avances tecnológicos que nacerían independiente de que si esta plataforma siguiese existiendo o no. Me fascina la manera en cómo esto es presentado.

 El mundo que Vaughan construye está maestramente compuesto, lleno de detalles y se lee extremadamente vivo, atrapando al lector desde el primer momento y pasado esto no lo suelta ni de broma hasta el final del décimo número de la colección. El ritmo es excelente, pudiendo pasar desde momentos calmos a acción que acelera tu pulso más.

  La trama mezcla temas claros del género sci-fi salidos de novelas icónicas del género como la genial Snow Crash, así como las de las películas noir en especial Chinatown con Jack Nicholson de protagonista. Una cosa que me parece muy destacable es cómo se presentan los ancianos aquí, siendo gruñones octogenarios que se quejan del mundo actual y recuerdan sus “días de gloria” cuando existían los Ipods, laptops y computadores con internet de 4G e incluso más veloces; es una vuelta de tuerca que me parece brillante y que podría ser bastante plausible cuando la generación que vive actualmente en este mundo llegue a la vejez.

 En la narrativa se tocan temas como la concientización en torno a la privacidad que trajeron fenómenos como el Fappening o cuando Snowden desnudó los archivos secretos del gobierno de USA al mundo; y como cada persona toma más y más importancia en cuanto a las cosas que suben a internet.


 Se juegan con los lados negativos que presentaba la red como la desinformación, conspiraciones paranoicas, destrucción de los secretos, bullying virtual, comentarios estúpidos o quejas por nada de real importancia haciéndolas ver como cosas enormes, falsos grupos de “justicia social” que defienden causas ridículas como si fueran oprimidos por cosas que no existen, y un GIGANTESCO etc; así como las cosas buenas que trae la red, como la libertad de información, entretenimiento, conexión, aumento de chances de empleo, el compartir ideas, y otro GIGANTESCO etc. Dejando ver una ambivalencia patente en el mensaje.

 Los personajes tienen personalidades y voces extremadamente distinguibles y creíbles, muchos son cínicos y referencian a la generación X y pesar de que caen en los clichés del género como detectives privados rudos, femme fatales, un villano entre las sombras y un compañero que es el alivio cómico; Vaughan tiene un talento muy especial para hacer que los protagonistas de sus historias se sienten tan reales, estos están tan bien construidos que los compras como seres que existen en este mundo.


 Marcos Martin es el encargado del dibujo, y es su arte lo que le entrega esa chispa y sabor al mundo presentado. Es una mezcla retro-futurista que nos sitúa en un mundo que tiene grandes avances tecnológicos pero bien podría pasar por los años 60. Los disfraces que la gente ocupa para ocultar su privacidad son brillantemente imaginativos, desde cascos de la Primera Guerra Mundial, a mascaras de superheroes, diseños animals, diablos incluso trajes que te cambian por completo la raza a la que perteneces al variar tu tono de piel, color de pelo y rasgos físicos para distraer a cada momento a los que pasan junto a ellos, así como al lector.

 Cada viñeta toma ventaja del formato digital en cómo está presentado, siendo un rectángulo que ocupa la pantalla completa de tu computadora o tablet, para que cada imagen parezca una toma cinemática, enfatizado también pos colores vibrantes, y las peleas muy bien coreografiadas completamente dinámicas.. Los personajes por su parte están diseñados con gran habilidad para que su mera apariencia los haga instantáneamente intrigantes sin importar lo poco que aparezcan en la obra como un todo.

“The Private Eye” gracias a su formato abre las puertas a muchas cosas por venir en la industria de los comics que podrían significar el futuro de estos en un par de años; pudiendo expandir su audiencia al ser digitales y descargarles sin drama, pues parece un curso de acción inteligente… digo, blogs como el mismo How to Arsenio Lupin han hecho un gran trabajo manteniendo vivos muchos de los tebeos que hoy por hoy podemos leer; y Vaughan y el sitio PanelSyndicate son un testamento a que la gente a cargo de este blog dado su amor por el 9no arte visionaban el futuro del comic tal vez incluso sin quererlo.

 Esta es una de las obras que he disfrutado más en un buen tiempo, lleno de acción, un tono sci-fi noir detectivesco que le impregna por completo, se mueve en un contexto fascinante y con un buen comentario social al preguntar si no le estaremos dando el mismo valor que la electricidad, luz del sol y oxígeno al tema de la conectividad permanente a internet; simplemente una entrega que no debería pasar desapercibida para nadie.

9/10

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