lunes, 2 de mayo de 2016

Reseña Película Animada: El Castillo Vagabundo de Howl


EL CASTILLO VAGABUNDO DE HOWL

Fecha de estreno:  2004
Director: Hayao Miyazaki
Guionista: Hayao Miyazaki
Productora: Studio Ghibli
Duración: 119 minutos
Reseña: Ñoño Cool

Diana Wynne Jones, una escritora de novelas ligeras de fantasía en el año 1986 sacaría a la venta su obra más famosa, y pie de partida de la trilogía que le llevaría a una fama relativa. El libro era “El Castillo Vagabundo de Howl” y nos contaba sobre una joven costurera llamada Sophie quien se convirtió en una anciana de 80 años luego de que la cruel y malvada Bruja del Páramo le lanzase un hechizo. Forzada a trabajar, entra como la sirvienta bajo el servicio de un viejo amante de la bruja, un mago llamado Howl, el que posee un pacto con el demonio de fuego Cacifer, quien busca deshacerse del hechicero.

El libro juega con la ironía de como el mujeriego Howl que buscaba siempre jovencitas se enamoraba de una mujer que a sus ojos era una anciana, y se volvió un éxito tal que la autora sacó otro uno año después, pero ubicado en arabia, con MUCHOS parecidos a Aladdin de Disney, y excepto la aparición del mago Suliman (hombre en los libro), sin ninguna conexión a la previa entrega.

El problema es que vendió tan poco que se tendría que esperar hasta el 2008 para que la trilogía finalizase con “La Casa de los mil pasillos”. La historia de una adolescente lectora cuyo abuelo al que le habían pedido cuidar resulta un gran mago que posee un portal para viajar por el espacio tiempo; donde encuentra a Howl y Sophie como esposos y ambos poseen poderes mágicos además de tener un hijo.

El genio nipón y mente maestra tras Ghibli Hayao Miyazaki,  luego de dos rotundos éxitos en el cine había marcado un hito de calidad de historia y cantidad de dinero recibido en taquilla por sus trabajo en el mundo del anime, llegando a ser notado por la egocéntrica industria estadounidense de Hollywood que muy rara vez mira fuera de sus fronteras. Así que necesitaba una nueva obra para demostrar que no fueron solo cosa de suerte, sino que era dueño de una magia especial y este fue el material en el que puso el ojo para hacerlo.


Era una de las pocas veces donde el director tendría que basarse en la obra de alguien más para su film, normalmente conceptos originales, pero eso fue porque no lo eligió realmente. El proyecto de animar a Howl y su castillo estaba encabezado por Mamoru Hosoda, quien es conocido por hacer films para Ghibli de corte bien adolescente y romanticonas , pero luego de que este lo abandonase, Miyazaki salió de su descanso y tomó las riendas.

El libro a mi gusto no pasa de ser uno más de esas historias súper mediocres para niñas de 12 a 15 años que abundan en cantidad porque cualquiera podría escribir una, y que ahora están tan de moda, pero en versión de distopías y llevadas a la gran pantalla. Así que creo fue una buena idea que Miyazaki no hiciera una adaptación fiel de la trama y saliese con su propia cosa, tomando conceptos e ideas que valiesen la pena y añadiéndoles su impronta.

Junto a Joe Hisaishi para que le compusiera la música y a su amigo Toshio Suzuki para financiamiento y otras ayudas tras bambalinas, se puso manos a la obra y la novela juvenil pasó a ser prácticamente irreconocible más allá de algunos rasgos generales en sus manos, dando vida a algo nuevo pero inteligente, cautivador y con su sello único de inocencia, personajes genuinos y mucha magia cinematográfica e imaginación desbordante.

A diferencia de cualquier norteamericano que ha desarmado obras completas como libros, mangas, videojuegos o comics ,para adaptarlas a su manera como se les ocurra; Miyazaki fue a Inglaterra a hablar con la autora de la novela para pedir su permiso, mostrarle el film y ver qué opinaba, si no le gustaba no se estrenaba, así de simple. Pero ella si le dio el “si” y Howl se estrenó allá por el 2004 en Japón.


Castillo Vagabundo es otra obra que nos habla de esa idea tan profundamente arraigada en el maestro nipón, como es el pacifismo anti belicista, visto más expresamente en Porco Rosso, pero que aquí explayaría en más medida. Para esto decidió tomar un lugar del mundo del que como muchos otros nipones capturó su fascinación después de que Japón quedase en el suelo después de los bombardeos nucleares: Europa.

En específico la anterior a la Primera Guerra Mundial, y donde cada país miraba al otro con desconfianza esperando una chispa que encendiese un conflicto por llegar, todos armándose en secreto, y que terminó con devastar a Europa y abrir el camino para que una guerra después USA y la URRS se repartiesen el mundo. Ese fue su principal foco para hablar sobre su pacifismo, pero cuando en el tiempo de la creación del guión, George W. Bush había lanzado una controversial guerra contra Iraq con motivos que luego resultaron ser falsos y que pusieron al mundo de cabeza; y eso hizo que el mensaje incluso se hiciera más explícito en los bocetos finales.

Por esto Howl dejó de ser enfocado como un mujeriego pendenciero que detesta a las mujeres, y ese rol se redujo muchísimo y suavizó enormemente para poder enfatizar en su lado pacifista. Ahora es un hombre romántico, infantil y con el corazón roto que vive en medio de dos países sin nombre en guerra dentro de un castillo ambulante que camina por medio de magia, y que se niega a luchar por cualquiera de las dos facciones ya que desprecia la guerra.

Los países ficticios se basan en Alemania y Francia de la primera mitad del siglo XX, específicamente Alsacia y Lorena (recordé ese sketch de 31 minutos con Salsacia y Conservia… pero divago) que fueron foco de las invasiones teutonas a los terrenos galos y donde tanto horror se vivió al ser uno de los puntos más álgidos de la Guerra.


Sophie como protagonista presenta un interesante dilema, ya que es una chica joven y que se encuentra a ella misma fea, transformada en una anciana de 90 años que debe usar la experiencia y astucia que debería haber adquirido con esa edad para salir de los predicamentos que la amenazan y sobreponerse a la maldición que la acongoja; es una niña aprendiendo a madurar y valorar la vejez.

Howl por su parte como personaje secundario (porque al igual que en “La Princesa Mononoke” el héroe titular es solo un acompañante al protagonista) es bastante interesante y lo opuesto; un hombre que comenzó siendo un estudiante extremadamente talentoso pero que cuando se obsesionó con su belleza y no quiso envejecer, comenzó a usar sus poderes para metas egoístas, persiguiendo mujeres hermosas, robando sus corazones para mantenerse perfecto físicamente en sus 18-20 años a pesar de tener más de 90 años como mínimo. Howl es un ya anciano que se niega a demostrar que lo es, y sobre todo a madurar.

El mago vendió su corazón a Calcifer para perpetuar su condición infantilista de niño, con un demonio de fuego haciendo todo por él, ordenando la casa, moviéndola, cuidándola, manteniéndola, etc; El mago le entrega su corazón a la criatura por el miedo a las responsabilidades de las que huye, dejó su lado más noble a cargo de un demonio para poder salir de parranda sin preocupaciones, haciéndole daño emocional a quien se le pusiese por delante, era un parásito. Y mientras Calcifer mismo es muy inocente, tranquilo, y arrebatado como un chico pequeño, pues a pesar de ser un demonio, posee la ingenuidad de la niñez del mago en su interior. Y la película nos muestra una especie de viaje espiritual donde este hombre egoísta acepta crecer y avanzar gracias a conocer a Sophie.

El dúo y más tarde pareja de Howl y Sophie juegan roles que le deberían normalmente al otro, al ser la más joven la más madura que cuida del más adulto pero infantil, y se ayudarán a conseguir un nivel como personas saludable y que se mostrará a través de cambios físicos y finalmente psicológicos; con Howl recuperando el corazón que jamás debió perder y luchando por la paz; y Sophie aprendiendo que lo importante no está en el exterior, que no se subestime a sí misma, que si posee valor a pesar de no sentirse agraciada.

En cuanto a la animación, esta es sinceramente muy bien trabajada en especial en cuanto a la paleta de colores y los fondos, hermosa, detallada, con un juego de luz y sombras cuidado al detalle y se sostiene sin dramas hasta el día de hoy, y exhibe algo que pocos podrían haberse dado cuenta… que gran parte de las escenas han sido animadas vía computadora y no solo dibujadas a mano, aunque al espectador esto se le puede pasar por alto dado que asocian computadores con visuales 3D y no el clásico 2D en el que se desenvuelve Miyazaki y su equipo.Y la música está al mismo nivel que el tema visual, con temas memorables, que te llegan y te hacen moverte a través de muchas emociones gracias a sus arreglos y composiciones.

Sencillamente esta película es mágica, uno de esos tesoros que Miyazaki nos entrega ocasión tras ocasión, hermosa y con una pareja digna de seguir y fácil de entender y conectar. La tengo en mi casa y cada tanto la volvemos a ver con mi hermanito pequeño juntos en la noche, y él se queda dormido con las visiones de Howl y Sophie sobre el enorme castillo ambulante. Como cualquier cosa salida de Ghibli, la recomiendo con todo mi ser, y les digo que no se arrepentirán.

8.4/10 

Enlace Externo:  El Castillo Ambulante



No hay comentarios. :

Publicar un comentario