jueves, 19 de mayo de 2016

Reseña Comic: Cráneo Rojo El Mal Encarnado


CRANEO ROJO: EL MAL ENCARNADO

Editorial: Marvel
Fecha de Publicación: 2011
Guionista: Greg Pak
Dibujante: Mirko Kolak (Interiores), David Aja (Portadas)
Reseña: Ñoño Cool

Muchos fans le consideran uno de los villanos más importantes, peligrosos y simplemente atractivamente malvados que tiene Marvel en su amplia galería de antagonistas; y aún así la Casa de las Ideas tiene problemas para darle un buen porcentaje de protagonismo fuera de las páginas de Steve Rogers, quedando siempre como un esporádico cuando se trata del panorama macro. Y además carecía incluso de una historia de origen propia del personaje. Esto porque si bien tuvimos uno que otro dato sobre su juventud en las colecciones del Capitán América, fueron muy espaciados y escasos como para poder entregarle la profundidad necesaria.

Su turno por fin llegaría más de 50 años tarde cuando en el 2011 aprovechando que el villano haría su regreso al cine después del fiasco en el que participó en los 90 con el estreno de “Captain America: The First Avenger”, uno de los films que configuraría los cimiento del ahora gigantesco MCU, Marvel le entregó su propia miniserie para explorarle a fondo.

Esta vino como parte de una estrategia editorial para vender lo máximo posible al subirse a la popularidad de la película, y tuvo a Ed Brubaker relanzando la colección principal del Capitán así como a Greg Pak a bordo de un nuevo origen para el némesis definitivo del Centinela de la Libertad, Johann “Cráneo Rojo” Schmidt.

A diferencia de lo que Brubaker hiciese con su cabecera, donde enfatizó al máximo la acción y el espectáculo para darle un tono de blockbuster a su run de manera similar a la película, este comic va por el lado contrario del espectro y es totalmente concentrado en su personaje y el desarrollo del mismo.

Al punto de que ni siquiera se siente como un comic del género superheróico fuera de las portadas de David Aja, pues Pak concentra todo su esfuerzo en explorar lo que podríamos llamar la “naturaleza” del mal y en qué condiciones este surge y florece en un país así como en una persona, creando un paralelo del cambio sociopolítico que se da en Alemania antes de la Segunda Guerra Mundial con la llegada del nazismo, con la corrupción y pérdida del alma de Schmidt.

Contar los orígenes de un personaje no es tarea simple, y esta se hace aún más compleja cuando dicho personaje lleva muchas décadas dando vuelta y está básicamente establecido y definido dentro del universo donde se desenvuelve. La razón creo yo, es que como en la industria de los comics todo el mundo y su abuela tienen ese comienzo de que los hizo quien son, narrados de una u otra forma, para el fan se hace atractivo conocer a uno cuyo pasado sea un misterio, y por ende le crean ellos mismos en su propia mente algo que le justifique su razón de ser basado en todo lo que ha leído del héroe o villano a lo largo de sus apariciones.

Y cuando por fin se deciden darle ese origen que han mantenido tanto tiempo oculto y que el lector habitual ya tenía en su cabeza, la meta no es solo cumplir sus expectativas, sino que superarlas y dejarle la sensación de que tú lo hiciste mejor de lo que él había tenido armado, que reemplace satisfactoriamente su concepción por la tuya y no se decepcione… por eso la tarea es tan difícil.

Para poder saber que tuvo que soportar Schmidt antes de ser la mano derecha de Hitler y luego el enemigo más grande de Steve Rogers bajo la identidad del Cráneo Rojo, Marvel buscó a alguien que ya se había probado para esta labor con otro villano de más alto perfil en la forma de Magneto: Greg Pak. El guionista detrás de “Magneto: Testamento” trabajó los inicios de uno de los mutantes más poderosos y moralmente complejos que existen situándose en el mismo escenario de la II Guerra Mundial que comparte el nazi, por lo que su elección parecía obvia.

Lo primero que nos dejan ver en este tebeo es el contexto histórico de nuestro escenario en cuestión: la Alemania post PGM. Estamos frente a un país básicamente en ruinas tanto social, moral, estructural y económicamente, un lugar donde la gente vive con su orgullo aplastado en calles miserables, y es testigo impotente de cómo su Imperio Germanico no es más que un cadáver que Europa se ha encargado de saquear hasta los huesos. ¿Se merecían tan duro castigo los civiles luego de que su gobierno se lanzare en un plan de conquista mundial que puso al mundo en alerta? La respuesta será diferente en cada caso depende de a quién le preguntes, pero la cosa es que la situación era esa.

La población estaba incluso más deprimida que su propia economía, y al soñar con el otrora gran portento que fueron es que dieron paso a un ex cabo austriaco dueño de un carisma tan grande como sus delirios de grandeza para que tomase las riendas del gobierno a base de un discurso que apelaba a recuperar el pasado y el orgullo que alguna vez poseyeron. El problema es que la situación de desesperación era tal, que un pueblo del primer mundo, culto y con mucha historia detrás cayera en una ceguera salvaje y psicótica gracias a Hitler y sus nazis, por lo que no le costó nada trastocar el ideal de fortaleza nacional y manipularlo hacia el nacionalsocialismo y la sensación de patria en la de torcida conquista mundial, y el sentimiento de odio y orgullo se expandió como fuego en paja seca por toda Alemania.

Es en este caldo de cultivo para los excesos de todo tipo y el hambre de poder que llevaron al conflicto a mayor escala que ha sufrido la humanidad al completo, que en el universo Marvel nació un niño que fue abandonado en un país cuyo norte no le auguraba nada bueno al mundo y que desataría un hecho que luego fue conocido como el holocausto. Ese hombre terminaría por convertirse en la mano derecha del megalómano Hitler finalizaría por eclipsar su maldad, orgullo, su odio venenoso hacia lo diferente, crueldad y hambre de conquista, un ser que se daría a conocer bajo el pseudónimo de Cráneo Rojo.

Cuando Pak escribió “Magneto: Testamento” en la misma Alemania nos presentó a un judío que sufría los horrores cometidos por los nazis, por lo que se nos hacía un personaje fácil de empatizar y de inmediato entendimos de donde venían sus miedos, odio y venganza que le motivaría después, cuando murió Lensherr y nació Magneto; podíamos no estar de acuerdo con él, pero vaya que le comprendíamos. Johann por otro lado es alguien con quien básicamente es imposible de sentir algo de conexión, por lo que Pak apunta a otro lado en esta ocasión: nos pide que veamos que alguna vez hubo humanidad en el monstruo.
 
Para esto presenta a Johann como un alemán creciendo en una sociedad que incrementaba en fanatismo para recuperar lo perdido, y luego de experimentar la debilidad en un mundo donde estos son castigados descubre su innata capacidad para la violencia y una brújula moral inexistente. Se hace un retcon de sus hechos pasados en los comics que exploraban su vida como un desamor o padres que querían matarle, y lo reimaginan en un modo mucho más crudo, donde vive grandes durezas que forjan su carácter, experimenta de primera mano la soledad, violencia, pobreza y hambre, y utiliza lo vivido para criar una fuerza de voluntad que no le deja doblegarse ante nadie y le permita escalar, y con cada acción tomada pierde su humanidad y gana poder, mostrando lo que su mente astutamente cruel puede lograr.

Pasa de ser un parásito subsistiendo en una sociedad enferma a un depredador listo para ir a por la yugular de quien se necesite, sigue siendo un sobreviviente en cierta forma, pero ahora él está en la cima de la cadena alimenticia. Schmitd no necesitó un trauma doloroso, ningún lavado de cerebro o discurso fervoroso de un hombre con pequeño bigote para cambiar, sino que solo vio una oportunidad de desatarse y pisotear a quien sea para crecer, fortalecerse y la tomó. Como tantos hombres que vinieron antes de él y que vendrían después, es el producto de una sociedad derrotada que buscaba por cualquier medio por extremo que fuese regresar a su antigua gloria.


Lo bueno de la miniserie es que juega a algo que han hecho en DC con el Joker, te muestra su origen pero puede que solamente Schmidt te esté mintiendo sobre su vida y lo que dice sobre su pasado sea todo falso, real, o una mezcla de ambos. Lo malo es que solo cubre 11 años de su vida, desde los 9 a los 20, no logramos ver su transformación hacia Cráneo Rojo, sino que solo como llega a ser un cercano de Hitler en 1934. Eso y que todo salta muy rápido entre situación y situación, a veces con espacio de años y desorienta al lector quitándole contexto en varias ocasiones.

Otra traba es una de sus mismas fortalezas, que es el hecho de que no nos cuenta realmente el origen de un supervillano, sino que la vida de un alemán que lentamente se fue transformando en una máquina de muerte y odio en medio de una guerra como tantos otros alemanes en ese tiempo, no muy diferente al resto de su entorno, es más un intento de hacer una radiografía al surgimiento del III Reich que el origen del enemigo del Capitán América, es un estudio de personaje interesante pero que no toca el punto que debiese. Por esto, creo que Pak no cumple con lo que se había propuesto a cabalidad.

Mirko Kolak es quien dibuja de manera detallada, con mucho ritmo, atención por la atmósfera y ambientación como Cráneo Rojo pasó de revolcarse en el barro a ser un cabecilla del Reich. Kolak hace un trabajo que cumple pero no destaca, logra hacernos ver los rostros de euforia, furia y miedo que causaban los soldados en esas camisas terrosas jurando que Alemania volvería a ser grande, y puede con ligeros detalles transmitir las personalidades de los personajes, pero ahí se queda. No es malo por ningún motivo, pero no es su mejor trabajo tampoco.

Las portadas del español David Aja por otro lado me dejan sin habla. Son majestuosamente brutales, te anuncian sin tapujos que lo que vas a leer está bañado de sangre y tiene el apestoso olor podrido del odio en sus páginas, te internarás en la vida de un ser que creció alimentado por la guerra y el genocidio, que se pararía a futuro en una montaña de cadáveres. Son de un estilo brillante, que evoca la era nazi a la perfección, y que cuenta con una enorme ventaja por sobre el interior del comic: puedes dibujar a Cráneo Rojo ya convertido en el monstruo, sin sombra de humanidad y en lo alto del ejército. Están tan bien hechas que si estuviese lo suficientemente trastornado por falta de cariño y necesidad patológica de atención, colgaría en mi cuarto… menos mal no soy un neo nazi, ni siquiera soy un grammar nazi.

Este comic es una historia que puede ser una joya para los amantes de la Segunda Guerra Mundial y las cosas que tengan que ver con ella pues es un viaje emocionalmente turbio a las entrañas de una realidad que cambió al mundo, y que los fans de Cráneo Rojo deberían tener en su colección dado que a pesar de que no complete su cometido, igual nos entrega un vistazo a la edad temprana del némesis de calavera sangrante del patriótico héroe.

No es una historia de origen lo suficientemente profunda como merece alguien como Schmidt y por eso queda al debe en ese cometido, pero es una recomendación perfecta para alguien que no lee comics y quiere tomar algo independiente que podría capturar su atención de buena manera, siempre y cuando le guste algo que contiene bastante crudeza.

7/10 



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