martes, 26 de abril de 2016

Reseña Libro: "American Gods" de Neil Gaiman


AMERICAN GODS

Editorial: HarperCollins
Fecha de Publicación: 19 de Julio, 2001
Autor: Neil Gaiman
Número de Páginas: 480
Reseña: Ñoño Cool

“Basura postmoderna, obra pretenciosa cuyas analogías y metáforas son menos profundas que un charco de agua” esas con algunas de las críticas más suaves que se le hacen a esta novela, pero yo estoy en el lado opuesto del espectro y creo que este libro está un par de pelos cortos de ser una obra maestra digna de un genio. Claro, no podría decir si yo o quienes odian esta polarizante obra somos quienes blandimos la verdad absoluta sobre la naturaleza de este libro; sería un ejercicio de ego gigantesco pretender que solo mi punto de vista es el válido y que todo el resto son poco y menos que tontos, ignorantes o equivocados; no.

Lo que sí puedo decir es que BAJO MI PUNTO DE VISTA, bajo mi apreciación propia, la novela de Neil Gaiman rebosa de brillantes, inteligencia, calidad lírica, metáforas bien cuidadas y algo de perversidad en dosis necesarias para crear un lago artificial; su narrativa es envidiable, siempre teñida de malicia, tintes de sarcasmo, y mucha verdad en cuanto a su discurso. Casi como todo lo que hace el británico, está cargada de capas y capas de significado, trucos, misterios, referencias pan-pop-culturales, referencialidad, y personajes que tienen la tendencia en pegarse en tu vida, tomas el libro en tus manos y te llegará al corazón. En otras palabras, está llena de demasiadas cosas como para poner en una sola reseña… a pesar de lo larga que esta sea; pero bueno… vamos a intentarlo.

ADVERTENCIA -  ES UNA RESEÑA XXL EN CUANTO A LONGITUD DIVIDIDA EN VARIAS PARTES.

Dios. Que personaje más interesante. Tenemos al más popular actualmente que es el ser omnipresente, omnipotente y omnisciente que ha existido antes del origen de los tiempos y creó todo como cabeza en las más grandes religiones del día de hoy, tales como el Cristianismo y su llamado simplemente “Dios”, el Judaísmo y “Javhe” o el Islamismo y “Alá”; pueden tomar formas diferentes o poseen mensajeros y ayudantes, pero son ellos y solo ellos quienes gobiernan la creación de las que son autores.

Si nos vamos más atrás en el tiempo, o recorremos otros lugares del mundo, podremos encontrar una clase diferente de deidad, que vive en “manada” si se quiere, en grupo. Hay panteones completos de dioses conviviendo en sociedad y si bien poseen un patriarca o matriarca que los gobierna, cada uno está a cargo de algún aspecto del mundo: el cielo, el sol, el mar, los hogares, las plantas, herramientas, los ladrones, los músicos, etc. Poseen jerarquías, y características más humanas que los “gran jefes” de las religiones actuales, y siempre tienen muchas historias de traiciones, trampas, épicas acciones, amoríos locos y más.

Sinceramente siempre me he sentido muy atraído al concepto de deidad desde mi juventud, en especial las politeístas, porque mientras que los “omni” son más que nada dictadores de reglas y buena conducta, los otros dan simplemente mucho más jugo al estudiarlas y seguir sus aventuras, desventuras, tragedias, excesos y de vez en cuando, locuras. Todas las culturas sin excepción tienen o tuvieron un dios al que adoraban, y la sociedad actual no es la excepción.

 ¿Por qué entonces la gente cree en Dios y el concepto existe en tantas y tantas sociedades distintas? Eso es un tema demasiado grande para explorar al completo y haciéndole justicia en una reseña para este tipo de blog, pero siempre me han dado vuelta dos respuestas por lo diametralmente opuestas que son. La primera dice que la gente cree en Dios (Alá, Yavhé, Zeus, Krishna, etc) porque simplemente existe, fin del argumento. La otra dice que la gente cree en Dios, y POR ESO él existe, que la creencia le da poder a las cosas en las que se cree, y esa es por lejos la afirmación más interesante y digna de explorar en una novela de fantasía.

El problema es que la creencia es una comodidad variable, así que el grado de poder que los dioses creados son posibles de blandir va exponencialmente relacionado con la cantidad de creencia generada para su consumo, por eso exigen sacrificios, y que les reces constantemente cuando tienes problemas. El truco está en que tiene que ser fe verdadera, ir a un templo o una iglesia no es suficiente para ellos; si la gente no cree en ellos tanto como creen en que el sol sale de día y que cuando tienes hambre debes comer, entonces su deidad es arrancada lejos de ellos.

¿A qué esto no es una genial idea? Es una ingeniosa subversión de la estructura fantástica de las teologías antiguas como la griega, hindú, nórdica o egipcia, así como también de la religión mundial actual, y siempre esperé que Neil le diera una visión más expandida y oscura al concepto luego de que nos entregase pinceladas sobre esto en su obra maestra y joya de los comics “The Sandman”, y en “American Gods”, es exactamente lo que Gaiman nos entrega.

Otro punto que toca en la novela fuera de los dioses, es la otra mitad de su título “americanos”. ¿Qué es lo que construye el carácter de la gente americana? ¿Cuáles son los rasgos que forman su identidad nacional? ¿Se puede realmente definir un sentido de identidad homogénea en un país que ha sido construido de una manera tan heterogénea como Estados Unidos? Hay mucha gente que argumenta que es un país demasiado multicultural y pluralista como para intentar hacer algo así; pero nuestro autor no es uno de ellos, sabe muy bien qué es lo que forma al norteamericano promedio y con su calidad de extranjero inglés, puede ofrecernos una perspectiva única al respecto.

EL HOMBRE TRAS EL MITO: NEIL GAIMAN, EL SEÑOR DE LOS SUEÑOS

Por si no lo conocen, es un autor británico que posee una reputación simplemente increíble, siendo considerado uno de los grandes narradores vivos de nuestro tiempo. Con obras bajo el brazo como son “Stardust”, “El Libro del Cementerio”, “The Sandman”, “Coraline”, “Buenos Presagios” (que coescribió con el irreverente Terry Pratchett) y más, este hombre es un maestro de lo suyo, muchas veces inclasificable, siempre imaginativo. Por lo que parece extraño pensar que en el año 2001 cuando publicó “American Gods” no era un nombre conocido entre los lectores del género fantástico… a menos claro, que fueses como yo y tuvieses en tu haber los muchos y muchos comics con los que había construido su carrera hasta ese entonces.

Sin contar “Sandman” podríamos decir que esta obra es la que le puso en el mapa colectivo, y si bien no es su primera novela cronológicamente, realmente se lee como si lo fuera. Trabajos previos habían sido “Neverwhere”, que era esencialmente una novelización de su propio guión para una serie de tv de la BBC que fue cancelada antes de comenzar porque lo que pedía su imaginación no lo daba el presupuesto; y Stardust, un cuento de hadas originalmente concebido como un libro ilustrado.

Fue con esta novela a principio de siglo y el nuevo milenio que la gente fuera del mundo del tebeo realmente le prestó atención, ya que fue una obra que lo ganó todo en su momento. Alcanzando los premios Hugo, Nébula, Bram Stoker y Locus, así como un sinfín de nominaciones a otros galardones. ¿Y cómo no hacerlo si debería a mi gusto ser considerada como una pieza de referencia innegable para los amantes de la fantasía en general?


¿DE QUÉ VA EL LIBRO? EL ALMA DEL MITO UNIVERSAL EN EL CORAZÓN DE NORTEAMÉRICA.

La obra de fantasía es una novela sobre la vida americana y mitología, rica en deidades reinventadas, héroes de leyendas, héroes culturales, ritos ancestrales, criaturas increíbles, poderosos enemigos y una enorme y épica batalla por la supervivencia erigiéndose en el horizonte, todo encasillado en un molde decididamente norteamericano, gringo. Gaiman examina al personaje estadounidense, evalúa las creencias y mitos de su cultura como un autor británico viviendo en USA, aprovechando su posición única de juez que es al mismo tiempo un extranjero en ese mundo, como alguien que ha vivido mucho tiempo ahí como para saber definir donde se mueve… exactamente como Sombra, el protagonista.

En esta novela, minuciosamente examina la ideología y carácter del país a través del uso de dioses apropiados de otras culturas y recreados en roles americanizados, y a través de estas deidades, los humanos que encuentran y las descripciones de los lugares que visitan, nos entregan su mirada sobre la identidad del país del norte por una parte. Y por la otra juega con el concepto de creencia misma, como somos nosotros los que les damos vida y poder a los dioses que construimos y adoramos, como somos nosotros mismos quienes alimentamos a los seres que juramos nos gobiernan con mano de hierro, cuando son ellos quienes desesperadamente necesitan que pensemos en ellos para que puedan seguir existiendo y tienen terror al olvido.

Sé que existen muchas novelas con características y pretensiones similares a la hora de abordar estas temáticas, pero ninguna ha logrado el nivel magistral y soberbio de American Gods en cuanto a desarrollar los conceptos que presenta, porque muchos hacen malabares para poder llegar a un punto donde todo calce y la gran mayoría de las veces no lo logran, o si llegan a puerto se le caen varias bolas con las que estaban haciendo el malabar; pero Gaiman no solo hace todo lo posible para que las piezas del puzle encajen donde deben en todo momento, sino que el resultado es mucho mayor que la suma de sus partes. No sé si atreverme a llamarlo rompedor, porque no conozco la cronología exacta en la que obras del mismo estilo fueron publicándose, pero sin duda es un libro que debería estar en la biblioteca personal de cualquier seguidor de Gaiman, o aficionado al género fantástico en general.

La historia comienza poco antes de que un hombre llamado Sombra (Shadow Moon en el inglés original) sea liberado de prisión uno días antes de que se cumpla por completo su condena porque su mujer y su mejor amigo murieron en un accidente de auto. Desviado de camino a casa, el ex convicto termina por tomar un trabajo como chico de los mandados para un misterioso anciano llamado Miércoles. El hombre resulta que está en una sección de reclutamiento para una guerra entre los dioses antiguos (de los cuales él puede ser uno de los más antiguos) y los nuevos que nacieron de cosas como el Internet, medios de comunicación, armas nucleares, drogas, películas de Hollywood, Wallstreet etc, o más bien entre los avatares estadounidenses de ambos bandos, pues cada uno tiene su versión en diferentes países con diferente poder dependiendo de sus adoradores. Si los antiguos dioses no pueden conseguir unirse en orden de combatir para la tormenta que se avecina, van a desaparecer para siempre.

O eso dice Miércoles y por esto Sombra va junto con él. Pero Sombra es más de lo que él mismo cree que es, y de una manera muy diferente también lo es Miércoles. A medida que se desarrolla la historia, Sombra se desplaza alrededor del extraño medio oeste de Estados Unidos y descubre que es mucho más raro - y mucho más grande - de lo que jamás imaginó. Conoce a todos los que han sido alguien en los muchos panteones divinos en la historia de la humanidad (con las excepciones notables de los griegos y los judeocristianos), junto con un puñado de mortales extraordinarios; se mete en una serie de muchos problemas; y termina resolviendo un misterio de asesinato, salvando el mundo (posiblemente), muriendo, y tratando con su ex esposa zombie… aunque no en ese orden.

American Gods es una épica que sin muchas pretensiones pasa por el lado del Apocalipsis y la redención, y sin duda es afectuosamente un recuerdo y ligero homenaje de la obra maestra de Gaiman “Sandman”, ya que los dioses nacen y se mueven en el mundo de los sueños, y es la fe humana la que los crea y alimenta; pero al mismo tiempo es algo totalmente nuevo. Es una fantasía teológico-urbana oscura de terror gótico, que juega con el género de road trip, western, humor y más… no sé si sea capaz de encasillarlo en un género específico ahora que lo pienso.

Es una historia que puede pelarse en varias capaz, y cuya narrativa no siempre es del todo lineal – no es una “Pulp Fiction”, nunca tan poco lineal – y que se toma su tiempo varias veces en construir el mundo donde se mueve creando paradas y sub-tramas que antes del final del libro convergerán en un solo punto. Lo bueno es que a pesar de la palabrería y charlatanería que he escrito hasta ahora sobre “American Gods”, no es para nada complicada de leer, y se disfruta de principio a fin, aunque les digo a los ansiosos que tendrán que armarse de paciencia en cuanto a obtener pistas sobre cuál será el destino final de cada personaje, y qué es lo que realmente se teje tras bambalinas del conflicto mismo, cosa que vale la pena cuando terminas.


SOMBRA: EL VAQUERO MITOLÓGICO

Nuestro protagonista, Sombra, es tal vez el punto que más atrae a la gente así como el que más hace que rechacen el libro y se nieguen a seguir leyéndolo, él es el aspecto más polarizante de la obra y sin duda el que ha causado más debate entre los fans de Gaiman, ya que los que aman y los que odian el libro siempre lo tienen a él como una de las razones principales.

Es sin duda un personaje atípico. Un hombre bastante extraño, abatido e introspectivo que posee muchas virtudes, suerte y está lleno de buenas intenciones… pero que escasamente hace algo más que seguir la corriente, hasta que en los capítulos finales si entra en acción. Su único deseo era encontrar a su mujer Laura luego de muchos años entre las rejas, pero por culpa de un accidente de tráfico que la termina matando mientras le hacía sexo oral al mejor amigo de Sombra con el que tenía una relación de varios años, esto será imposible.

¡Imagina todos los lugares a los que podrías llevar ese concepto! Una cruzada de venganza, de examinación personal, una búsqueda mística por respuestas, o volverlo inestable emocionalmente, no se… muchas cosas pueden pasar; pero no… la noticia le aturde, es incapaz de confrontar el fallecimiento de Laura a pesar de la traición cometida, y como pierde todo lo que tenía valor para él se traga su dolor, y se vuelve una masa de enajenación emocional que se mueve a las órdenes de Miércoles como un perrito.

La primera vez que leí este libro no pasé del funeral de Laura, lo admito. El personaje de Sombra es demasiado frío, nada le hace reaccionar, es chocantemente plano y sin emociones, y en vez de actuar por su cuenta, solo hace lo que le dicen que haga. Hasta que me di cuenta de qué pretendía Neil Gaiman con el personaje: representa a uno de los mitos que nacieron no en religiones politeístas o leyendas europeas, sino que en el corazón mismo de Estados Unidos: el vaquero.

Eso no significa que esté exento de problemas como protagonista, pero justifica mucho más la forma en cómo está construido. Como sabemos, en el centro de cualquier cultura se encuentran los mitos, son los temas más populares en literatura, arte y film; mapean los valores, morales, y creencias ideológicas como el pegamento que mantiene unida a una sociedad explicando los orígenes, presente y futuro de una civilización, incluso proveen lazos espirituales; la mitología para cualquier propósito viene a ser el alma de la ideología.

Y como Gaiman quiere explorar este tema mitológico y al mismo tiempo examinar la identidad de Estados Unidos como un extranjero, busca esa alma de los norteamericanos en USA y la pone al centro de su obra como el protagonista.

La creencia en la individualidad es lo que los mueve, ya que está unida a los principios de la libertad y la democracia, libertad de expresión, etc. Esto fue retratado en la cultura popular, y los medios de comunicación, que mostrando dichos ideales y al mismo tiempo reflejando hacia los espectadores como les gustaría verse ellos mismos: el héroe luchando contra la injusticia y la tiranía, o mejor aún, el tipo pequeño enfrentándose a adversidades gigantescas solo con la verdad y la confianza como sus aliados.

Los medios representaron a este héroe solo contra el mundo en la forma del vaquero, el hombre cuya existencia está para hacerlo lo correcto y recibir pequeña a ninguna recompensa por sus buenas acciones. La leyenda es tan poderosa que ayudó a crear Hollywood en sus años más tiernos y duró por más de 50 años en vigencia e incluso existe hasta el día de hoy en películas tales como Duro de Matar con Bruce Willis o Luke Skywalker en Star Wars por nombrar algunas, encapsulando la pasión por la libertad, un idealismo y coraje; moldeando la forma de pensar, fantasías y aspiraciones desde los años 50’s a los 60’s.

Otra cosa que compartían los vaqueros como John Wayne, Lee Harvey, Charles Bronson o Clint Eastwood, es que JAMÁS DEMOSTRABAN EMOCIONES, y siempre se tragaban su dolor, pena, trauma, etc “como los machos” sin importar que tan doloroso o terrible fuese tal como hace Sombra, viajaban por el mundo donde la corriente los llevase, tal como nuestro protagonista, y cuando era hora de tomar la acción nunca se quedaban atrás, como nuestro buen Sombra. Así que él su actitud tan poco comunicativa y cerrada emocionalmente, que solo vive el día a día está construida a propósito tanto en el lado de los mitos como en el norteamericano.

El drama que tengo con él a pesar de todo este parloteo, es que jamás hace nada, las cosas le pasan y él a mucho reacciona, no interviene en su propio destino sino muy adelantado el libro, cosa que a mi gusto es un defecto en cualquier “héroe” que debamos acompañar; y más aún en un conflicto tan grande como lo es la guerra divina. Esto porque Sombra no solo es un vaquero, también representa al turista (cosa que analizaré más tarde), y cuando se comprenden ambos lados el prota pasa a ser muy interesante en cuanto a trasfondo, pero no por eso alguien que me guste al 100% como motor de la historia en si.


MIÉRCOLES Y LA VIEJA GUARDIA: LOS DIOSES DEL AYER

Uno de los dos bandos que se enfrentan en esta guerra es el formado por los gobernantes o miembros pretéritos de diferentes panteones, héroes de leyenda y culturales y muchos otros seres que fueron adorados hace mucho tiempo y han caído en el olvido… pero solo sus avatares norteamericanos.

Estos dioses nacen en el momento en que sus adoradores primera vez tocan suelo estadounidense, por lo que Miércoles/Odin fue creado cuando los primeros seguidores del panteón nórdico encontraron con América del Norte. Hay otros avatares Odin, Thor, Baldr, y más en Islandia; así como otros Horus, Ibis, Anubis en Egipto, pero ellos viven en base a la fe de la gente de esos lugares, los dioses de la novela dioses poseyeron forma física y se les dio poder por la fuerza de la creencia de sus adoradores fue lo suficientemente poderosa cuando emigraron a este lugar. Pero, como la creencia en ellos se desvaneció, también lo hizo su poder, hasta que eran poco más que los hombres que no envejecían ni se enfermaban, solamente para ser capaces de recordar los días en que podían alterar la historia. Gaiman sin embargo, no simplemente nos presenta sus dioses como encarnaciones estrictas de su estado histórico; en cambio, son reinvenciones americanizadas.

American Gods toca el tema de la identidad estadounidense, invocando el mito del vaquero individualista y el heroísmo, así como el ingenio y la astucia de estafador. Odin, el Padre de Todos, Señor del panteón nórdico, se convierte Miércoles un viejo, picaresco artista de la estafa, mientras que la reina de Saba es re-imaginada como una prostituta en Las Vegas, engañando a sus amantes en adorarla; Ibis y Anubis trabajan en una funeraria; Leprechauns irlandeses son hombres borrachos en bares, Ifrits del medio oriente en vez de conceder deseos trabajan de taxistas ilegales, etc. Tenemos a Anansi el africano, Eostre del Alba, Johnny Appleseed y otras figuras de la leyenda y el mito dando vuelta y ya que estos son dioses americanos, las diferencias son, por consiguiente diferencias americanas, y por lo tanto forman parte de lo que significa ser un estadounidense.

"Este es el único país en el mundo... que se preocupa por lo que es ... el resto de ellos saben lo que son. Nadie tiene que ir a buscar el corazón de Noruega. O busca el alma de Mozambique. Ellos saben lo que son". Así comienza Miércoles una conversación durante un nevado viaje desde Chicago a la Casa sobre la Roca, lamentándose sobre la necesidad americana por la constante auto-revisión. Por supuesto, él mira por sobre el hombro a aquellos que luchan con problemas de identidad; Miércoles sabe exactamente quién es y que representa.

 Miércoles niega su relación con Estados Unidos; “¿Así que no eres estadounidense?” le pregunta Shadow. “Nadie es estadounidense” le responde el viejo. “No es un principio. Ese es mi punto”, y a pesar de eso cada vez que puede también deja entrever una conexión al respecto afirmando que es una creación de los estadounidenses -"' Me hicieron. Se olvidaron de mí. Ahora tomo un poco de ellos” dice para justificar sus estafas y robos.

Lo que antes era un dios de la horca, la sangre y la guerra se ha reducido a un "estafador de poca monta" sobreviviendo del fruto de la tierra - los ingenuos. Miércoles sobresale en el juego de la confianza, mostrando que la competencia como un aspecto del carácter esencial de América. Ya se trate de estafar a un joven empleado de una gasolinera sin dinero, o engañar a cientos de inmortales para morir en su nombre, él juega su papel requerido con gracia y estilo. Incluso tiene la audacia o valor para insinuar continuamente a sus verdaderos motivos. Tanto si se está diciendo que todas las mejores estafas son trabajos de mujeres, o la mención de que él solía tener un socio, Miércoles telégrafía sus intenciones tanto a Sombra y el lector.

De hecho, el propio Gaiman juega su propio truco con nosotros al nombrar compañero de celda de Sombra y ex estafador Low Key Lyesmith, un nombre que debe ser dolorosamente obvio, pero a menudo se pasa por alto por el lector. Se coloca Loki abiertamente en el campo enemigo, desafiando al lector a penetrar a través de las mentiras y el engaño que ha tejido a su alrededor la trampa con Miércoles.

En cuanto al propio Loki, es el más enigmático de los dioses que tienen un papel importante dentro del texto; rara vez se le ve fuera de sus papeles como el Sr. Mundo sin piedad o el Low-Key de sabiduría callejera. Como dios del caos, el engaño y las estafas, Loki es el alma misma del lado destructivo de Norteamérica, la violencia de Aquiles, el aspecto oscuro de civismo, el que ama las guerras para poder avanzar sus propósitos, que juega a ser el héroe para el público, cuando es un monstruo por dentro. Loki es un reflejo de fuego a la competencia fría Miércoles; él es tan hábil en el juego como con su hermano de sangre Odin, capaz de retratarse como un ser tranquilo y estudioso de Herodoto, cuando debajo de eso su único deseo es que la confusión y el caos.

Cuando construye a todos los dioses antiguos, Gaiman se basa en representaciones culturalmente históricas de estos dioses y luego se les da forma en un molde americano. Como dije antes, Ibis el dios de la sabiduría y barquero de los muertos, y Anubis, el juez de los muertos, ambos del panteón egipcio por ejemplo; trabajan en una funeraria, como forenses que pesan los órganos de los fallecidos, e investigan la causa de muerte y personalidad de quienes han sido asesinados, tal como en el mito original.

Odín el Padre de todos por su lado, fue representado en sagas nórdicas como un dios traidor, uno que mataría a sus soldados en un capricho. El tramposo Loki fue responsable de engañar al dios ciego Hod para matar a Balder, uno de los hijos de Odín, sólo uno de los muchos crímenes que cometió entre los Aesir, los dioses nórdicos. No es de extrañar, entonces, que los hermanos de sangre estarían dispuestos a destruir cualquier número de sus compañeros inmortales para restaurar su antigua gloria, ya que poseen el espíritu destructivo y competencia para llevar a cabo esta tarea.

 Entre los otros dioses antiguos, los vemos a todos como hombres y mujeres que buscan justicia, son sabios, muy inteligentes, y casi completamente representados como sus contrapartes de leyenda; pues como fueron concebidos y se mantienen vivos gracias a la gente de USA, el mito del vaquero igual les recorre su sangre, por esto Czernobog, el dios eslavo del caos y la oscuridad tiene un fervor por justicia cuando uno de sus amigos son asesinados y en su última hora con Sombra demostró aprecio por el heroísmo de este y le guardó gratitud, cuando el original Czernobog se hubiese alegrado de la sangre y muerte esparcida a su alrededor.

Gaiman es plenamente consciente de la propia costumbre de idealizar el pasado, cambiándolo para que se adapte a sus propios ideales y deseos de los Estados Unidos. Gaiman es plenamente consciente del pasado presentado contra el pasado real y cualquier idealización que se entrega sobre estos dioses viejos es una intencional. Para fines similares, los diversos relatos de inmigración se incluyen para encapsular aún más la experiencia de Estados Unidos. Ninguna historia que intenta detallar la cultura gringa podría olvidar los ciclos de la inmigración y la apropiación que han ocurrido desde el comienzo de su narrativa nacional.


LOS DIOSES DE LA NUEVA ERA DIGITAL: EL NUEVO RÉGIMEN

Las antiguas leyendas no son las únicas criaturas de poder que existen dentro de la creación de Gaiman. Creciendo en oposición a la vieja guardia son seres de la tecnología, la información, las carreteras, drogas, el cine, la medicina moderna, y los medios de comunicación, dioses llenos de fuerza y arrogancia que se les da por la creencia sin paliativos del mundo contemporáneo.

Estos dioses, tan americanos como el resto, son retratados en agudo contraste con Miércoles y los que luchan por él. Donde los antiguos dioses representan la competencia y el ingenio, los nuevos dioses encarnan petulancia y la grosería. Esto no quiere decir que Gaiman crea una dicotomía completa, de opuestos totales entre los dos campos; hay ciertos rasgos comunes como la crueldad, el egoísmo y la necesidad de los creyentes en los dos equipos. A través de estos dioses y sus representaciones, Gaiman construye su comprensión del carácter norteamericano con sus ojos de extranjero, tanto desde un punto de vista histórico (Miércoles y la vieja guardia) y uno contemporáneo (El dios informático, la diosa de los medios de comunicación, etc.). Gaiman también proporciona una guía para el lector en la forma del personaje principal Sombra que se desplaza por el marasmo moral de la guerra entre los dioses.

Los nuevos dioses de la tecnología, los medios de comunicación, el porno, la superioridad moral, el licor, las armas y más son poco profundos, burdos, groseros, y tontos. Donde se necesita la muerte real de uno de los suyos para motivar a los dioses del pasado a la acción, Loki parece no tener problemas para infiltrarse en los nuevos dioses como su líder y ordenándoles dirigir el asalto contra los señores de la antigüedad. La interpretación de Gaiman, sin embargo, parece concentrarse más en sus cualidades negativas en lugar de sus aspectos positivos.

Desde su primera escena, el Informático (dios del internet, computadoras, y cualquier aparato tecnológico) parece arrogante, crudo, y sin embargo, incómodo e inseguro de su propia fuerza, lleno de alegría infantil por su nuevo status de poder, él destroza a través de cualquier oposición ante él como un niño, mientras que al mismo tiempo pueda recordar a los demás de esa fuerza. Después de que el niño técnica se mete en la habitación de Sombra donde no hay luz eléctrica ni ningún tipo de avance moderno, insultándolo a él y a todos los lugares a más de 50 millas de un McDonals, regresa a su cuarto para golpearse de lleno en su pared en varias ocasiones, gritando "No es más que la carne '".

Él es completamente incapaz de cuidar de sí mismo, fuera de su limitado dominio. Dios o sin dios, se arrastra a la figura paterna más cercana como un novato que busca comodidad. Cuando asesina a la reina de Saba, El Informático le habla con estas palabras: "dime, Bilquis, ¿cuánto dinero por chupar mi pene?”... Y luego canta con una voz no hecha para el canto: “Eres una chica análoga que vive en un mundo digital.” Hay algo ensayado en sus palabras, como si hubiera practicado este intercambio frente a un espejo. Él es incompetente, melodramático, ridículo y poco sofisticado - un niño que juega a un juego adulto.

La representación de los medios de comunicación llamada “Media” en inglés, viene a ser tan cruda como el joven, experto en Internet. En su primer encuentro con Sombra, ella le ofrece mostrarle los senos de las actrices en la tv, jugando con sus bajos deseos. Cuando se encuentran cara a cara, en “el Centro”, ella intenta seducirlo en primer lugar con el poder, a continuación, con el miedo de la infamia. Aunque ciertamente más sofisticada que el Informático, Comunicación no tiene alma y es totalmente vacía, se preocupa de poco fuera de su propio poder temporal. Ninguno de los del nuevo régimen poseen la amplitud y profundidad de las emociones que se encuentran en las hermanas Zorya o el viejo Nancy.

Esta falta de sensibilidad, o humanidad básica, es resaltada por el Sr. Ciudad, el único nuevo dios cuyos pensamientos se permite que el lector vea. El representante de un panteón moderno conocido como “La Agencia” (nacidos de la adoración por las ramas de vigilancia como la CIA o el FB) está tan preocupado por dormir con la viuda del señor Madera como él está en vengar su muerte. El Sr. Town es la forma de realización de la individualidad perdida, sólo otro nombre más en la Agencia. Mientras que posee la motivación, sus rasgos de carácter se pueden reducir a su odio a Sombra, su deseo por las mujeres, y su necesidad de simplicidad. Carece de espíritu, incluso los elementos destructivos vistos en Loki y Miércoles. Cuando se enfrenta a su enemigo más odiado desnudo delante de él, no puede superar la necesidad de obedecer a sus jefes y deja a Sombra ileso. Rechaza la misma cosa que Sombra se esfuerza por obtener, una sensación de estar vivo, el deseo de vivir de acuerdo con los propios términos de uno, en lugar de la obediencia incondicional a otro.

No sólo dentro Sr. Ciudad, sino también en todos los principales nuevos dioses, existe una preocupación por el bienestar físico, un enfoque en la lujuria y la carne. Mientras Miércoles requiere la sangre de vírgenes y el Sr. Nancy se jacta de su potencia sexual, su sexualidad es más terrenal, natural o ritual en contraste a la fascinación con las imágenes en bruto del cuerpo y la capacidad sexual flagrante encontrado en el Informático y el resto. Es la diferencia entre una percepción de la sexualidad madura y la brusquedad incómoda adolescente. Esto debería ser ninguna sorpresa, sin embargo; pues los nuevos dioses son jóvenes, y como niños despistados, son engañados fácilmente en iniciar una guerra en la que no tienen verdadero deseo de luchar.

Además, uno nunca ve los nuevos dioses en sus hogares, como los ancianos que viven en casas, departamentos o caseríos por ejemplo; En lo que se refiere American Gods, no tienen ninguna conexión con la tierra. Ser americano es estar de alguna manera atado a la tierra, al lugar físico. Los nuevos dioses de Gaiman no tienen sentido del lugar y por eso se sienten tan desconectados del paisaje del Medio Oeste en el que se centra la novela. Esto no quiere decir que los nuevos dioses no son estadounidenses, son simplemente jóvenes y alborotados; no han aprendido las lecciones de la sabiduría que se encuentra en la vieja guardia. Los nuevos dioses son una parte de la tierra misma, una creación de la misma, incluso si no son conscientes de su conexión. Con ellos Gaiman cuestiona los peligros de la sociedad contemporánea al olvidar sus raíces históricas, de la lujuria, la codicia y la envidia suplantando la decencia, la bondad y el perdón.

Una cosa en la que falló Gaiman eso si, en cuanto a representar estos dioses es que si bien vemos a los del internet y tecnología, el porno, Wallstreet, Hollywood, medios de comunicación, psiquiatría moderna, etc nunca se hacen presentes ni siquiera en mención los dioses del deporte. Este aspecto no solo en USA, sino que en el mundo entero tiene sus flagrantes adoradores que se visten como sus equipos, van a los estadios a aplaudir, religiosamente miran sus partidos, aprenden nombres de jugadas y jugadores, conocen fechas y resultados de viejos juegos y se obsesionan a un nivel de pasión visceral casi enfermizo por ellos.

Me resultó extremadamente rara esta ausencia en el panorama de los Nuevos Dioses, cuando deportes como el fútbol, tenis, basketball y más y quienes participan en ellos, son tan adorados el día de hoy como Zeus, Ra u Odin en la antigüedad. Pero fuera de esta notable ausencia, creo que los dioses modernos juegan espectaculármente su rol en este comentario y crítica a la sociedad actual, no solo norteamericana.


SOMBRA EL EXTRANJERO, EL TURISTA

En una entrevista personal realizada en julio de 2004, Gaiman admitió a crear a propósito a Sombra como un perpetuo extranjero, incluso a su propio país. Sombra es el misterioso protagonista y la herramienta de Gaiman para su mirada a la sociedad de USA. Como el hijo de una secretaria de embajada y pasa la mayor parte de su infancia viajando por todo el mundo. A pesar de ser un norteamericano, Sombra es tan forastero como el autor, y él es el vehículo por el cual el público entiende los dioses y su conflicto. Al trazar el camino de su lealtad, primero con Miércoles y luego como un mediador entre las dos facciones, podemos construir una comprensión de la crítica de este autor británico hacia la identidad americana.

Es estadounidense, pero el país es lo suficientemente ajeno para él que nota las cosas que las personas que nacieron y fueron criados en los Estados Unidos tienden a dar por sentado. Por lo que es una buena manera de mantenerlo sin raíces atándolo a la tierra. Gaiman desea que su protagonista sea capaz de experimentar USA como un extraño, pero aún poseyendo la autoridad de criticarla como un miembro de la cultura.

Como el vaquero finaliza la historia con nada más que el conocimiento de que “hizo algo bien” como recompensa; Sombra es un hombre heroico y valiente, un guerrero por la justicia, y como John Wayne prefiere reprimir sus emociones que hablar de ellos hacia fuera, para liberar el dolor. Y como Turista, se limitó a muchas veces observar los hechos y seguir el juego para poder establecer una crítica del mismo sin alterarlo, y así tener una destilación más pura de la situación.

Como el extraño en suelo estadounidense, es a través de los pensamientos y conflictos de Sombra que el autor describe y crea su visión de América y el carácter estadounidense. Es a Sombra al que el hombre cabeza de búfalo aparece continuamente como un guía enigmático; el alma de la tierra misma es compatible con el hijo de Odin en vez de cualquier otro dios antiguo o moderno, reforzando el tema de conflicto valórico que ambos lados representan. Y estando fuera de su antigua alianza, Sombra es capaz de ver estos dioses por lo que son - criaturas dependientes de la humanidad.

El aspecto central que todos los dioses comparten es su necesidad de creencia, la abrumadora necesidad de atención y la afirmación del pueblo estadounidense. Una parte de la crítica hacia los Estados Unidos de Gaiman es este ciclo constante evolución de sus dogmas, la cultura americana está siempre vigilante por la cosa, criatura, o creencia siguiente que elevar a la divinidad, los estadounidenses se dejan llevar por el cambio y están dispuestos a dejar de lado los iconos que eran considerados eternos. Y Sombra como el turista puede ver y analizar esto sin afectarlo al actuar sobre ello.

Nuevamente, esto hace que entendamos el trasfondo del porqué Sombra actúa como lo hace… pero vaya que se hace aburrido cuando tu protagonista solo sigue órdenes y no alterna nada porque necesita reaccionar a como son las cosas en vez de causar un impacto real. Lo bueno es que en las últimas 100 páginas del libro el lado turista se elimina completamente y deja rienda suelta al aspecto vaquero, y por ello Sombra si cambia las cosas, como enfrentarse a ambos lados de la guerra divina, combatir a un kobold asesino de niños en una ciudad, y mucho más.


EL NUEVO CONTINENTE – EL HOGAR DE LOS DIOSES

Es casi imposible imaginar el mito del vaquero, sin imaginar también los lugares donde se encuentran, los llanos, ranchos y campos en los que alguna vez florecieron. De un deseo de experimentar esos momentos y lugares, o la idealización de ellos, toda una costumbre se ha desarrollado; las vacaciones de viaje por carretera o “road trip”, el deseo de ir en una camioneta con la familia viajando a lo largo del país y volver a conectar a la lejanía del pasado; es tan popular esto que se ha vuelto un género de películas (en especial comedias), novelas y más. Del mismo modo, Gaiman alinea el viaje por carretera, las atracciones borde de la misma, y la experiencia de la vida en la pequeña ciudad junto a Miércoles a sus seguidores, y el mito del vaquero.

Mientras Gaiman explora los paisajes urbanos como Chicago y Las Vegas, son las ciudades "aburridas" como Lakeside donde vuelve continuamente. La USA de Gaiman es un panorama visual muy prosaico, como la pureza congelada de Lakeside, Wisconsin, o el prado de Virginia, donde descansa el árbol del mundo. No se trata de las calles rudas de la ciudad de Nueva York o el glamour de Hollywood; el mundo de Miércoles y la vieja guardia es la "columna vertebral" del país, el granero, el cinturón bíblico (los sectores más religiosos del Estados Unidos rural), los campos de ganadería, los pueblecitos pequeños, todos los sitios que evocan imágenes de los campesinos que trabajan constantemente la tierra sin descanso, pero viven faltos de imaginación.

En American Gods, junto a Sombra vamos conociendo lugares llenos de misterio, con tintes oníricos, mágicos donde la realidad del mundo rural y la fantasía mitológica se mezclan perfectamente, por esto que se vuelven inolvidables. Es una mezcla cultural gigantesca entre la mitología escandinava, centroafricana, amerindia, egipcia, hindú, irlandesa, azteca, y mucho más, que transforma los lugares romantizados del campo y los baña en poder místico.

Es a través de estos lugares donde los dioses ahora habitan, que Gaiman construye un pasado idealizado de Norteamérica y su identidad, donde nuestros héroes llenos de espíritu pueden lograr hacer triunfar lo que es correcto y luego regresar a sus casas con una sonrisa en el rostro. Por esto es que las ciudades grandes, las urbes gigantescas, y lugares como Las Vegas, se dejan ver tan poco y son descritas de pasada para que podamos conocer el corazón del país.

Y lo mejor de eso es que cada vez que Neil lo narra de una manera tan reconfortante que te hace viajar con los personajes a estos sitios, recorres USA junto al protagonista y cuando dejas de leer toda la aventura te queda la sensación de que tienes un conocimiento más profundo de un país que se te hace ajeno.


DESHOJANDO LAS CAPAS DEL MITO: NARRATIVA, METÁFORAS, ESTRUCTURA Y COMPOSICIÓN DE “AMERICAN GODS”

Para empezar, cada nueva palabra e interacción esconde un mundo entero debajo, me encontré a mi mismo releyendo pasajes para encontrar sus nuevos significados una vez avanzaba más la trama; hay citas memorables, abunda en metáforas contundentes que van desde juegos de monedas y estafas – el libro mismo es una estafa en sí – hasta temas sobre religión, historia, moral, y lo que mueve al mundo y en qué nos hemos convertido.

Tenemos cosas como el poder del 3. Sombra sirve 3 años en la cárcel por asalto agravado hacia unos ladrones; es liberado 3 días antes, por culpa de un triángulo amoroso en el que él era la tercera rueda. Cierra su contrato con Miércoles (el tercer día de la semana) con 3 tragos de Hidromiel; se encuentra en su viaje junto al avatar de Odín con otros dos viejos gruñones, y uno de ellos tiene 3 hermanas… y así sigue apareciendo siempre inventivo, y tan bien oculto que las veces que el número se repite son interminables y las pasarás muchas veces por alto… y les apuesto que si las contamos es un múltiplo de 3.

También es un libro que toca el tema de los nombres y como ninguno es único, y siempre carga sus propios significados y asociaciones. La esposa de Sombra se llama Laura y es esencialmente una zombi mágica, y su estado se asocia con emblemas culturales como Laura de Otto Preminger y los Ojos de Laura Mars; el mismo Sombra en inglés es conocido como Shadow Moon, y este especialmente oculta muchísimas pistas y referentes que si te das el tiempo de buscarlo en internet para luego volver a releer algunos pasajes.

Incluso la razón para que Odin se llame Wednesday en el original tiene que ver con el rol que los dioses nordico-escandinavos jugaron en el nombramiento de los días de la semana en inglés (Thursday por Thor, por ejemplo), así como los dioses romanos lo tuvieron en el español (Martes por el dios de la guerra, Miércoles por Mercurio, Jueves por Júpiter padre de los dioses, etc) y muchos otros ejemplos sobre el poder del nombre.

La historia además está intercalada por pasajes que en un inicio pueden parecer inconexos que presentan al lugar entero de nuestra obra como una esponja continental para la humanidad, donde nos cuentan como los viejos dioses llegaron a Norteamérica. A lo largo de los siglos, arribaron en las mentes y corazones de nómadas cruzando por el puente helado con vikingos en busca de sangre a lo largo del Atlántico (así es como llega Miércoles/Odín), otros en la Era del Hielo desde Asía, e incluso dentro de esclavos africanos secuestrados para ser vendidos en una tierra infernal.

Estos interludios me recuerdan a las historias del comic Sandman, también de Gaiman, donde se presentaban diferentes mundos y situaciones para construir el mundo y ambientación histórica de los Eternos, el mundo del sueño y más; para detallas y hacer crecer ese universo. Aquí sirven al mismo propósito, extender el mundo que ahora está en guerra, profundizan en los cimientos de este Estados Unidos mitológico y ayudan a que hechos que suceden mucho después sean entendidos en mejor claridad, por lo que no es bueno saltárselos… ¿y quién lo haría si son tan interesantes?

A veces estos también nos muestran como los viejos dioses y seres mágicos viven actualmente en USA y no solo su llegada, y todos están narrados en diferentes estilos. Ya sea en estilo mito o leyenda, biografía, cuento, o escrito bajo el lápiz casi omnisciente del culturalmente sabio Sr. Ibis en su funeraria una vez que ellos ya están muertos, pues este dios del conocimiento y la muerte egipcio trabaja como cronista, director funerario y médico forense en un pueblo de Illinois donde Sombra va a trabajar por un tiempo.

Podría decir incluso que estos relatos corrían el riesgo de ser molestos al interrumpir la trama, pero realmente pueden ser lo mejor del libro, como lo es el relato del comerciante árabe y el Djinn taxista en New York. Siempre llenos de ideas ingeniosas, gráficamente grotescas o incluso preocupantes, a las que si les pones buena atención pueden cambiar ligeramente tu modo de ver el mundo.

Es un libro de 500 y tantas páginas, o más de 600 dependiendo de tu edición, y al menos para mí pasaron relativamente rápido. Aunque claro, hay momentos donde la novela transcurre con una lentitud fenomenal, donde se rellenan páginas y páginas con una prosa magistral pero vacía de todo contenido, antes de que las cosas realmente comiencen a suceder… al mejor estilo de Stephen King; a diferencia de King eso sí, incluso esas páginas donde nada sucede luego vuelven de una manera u otra a conectarse.


EL LADO NEGRO DEL PANTEÓN: PROBLEMAS NARRATIVOS Y ARGUMENTATIVOS

Ahora bien, dado su DESCOMUNAL dimensión de contenido y la ambigüedad en la que mucho de esto es presentado pidiéndole al lector un nivel de inteligencia, conocimientos, capacidad de abstracción y poder de asociación bastante amplia, y si no se lee con gran atención es fácil que se pueda quedar uno abrumado por todo.

Por ejemplo, es necesario saber de mitología ya que muchos dioses y seres mitológicos no aparecen de forma explícita y solo se les asocia un rasgo a lo mucho. Se habla por ejemplo de una mujer con cabello de serpiente que es una referencia a Medusa que creo es fácil de identificar, pero luego comenta sobre dos mexicanos que mezclan su cerveza con sangre a la pasada en un párrafo, y muchos perderán la referencia a Huitzilopochtli y posiblemente Tonatiuh, ambos dioses aztecas que exigían sacrificios rituales.

Otro es cuando el Leprechaun saca la moneda equivocada de su olla de oro y la regala, cosa que le hace cometer suicidio, pero jamás es explicado por qué; solo los más educados en mitos irlandeses comprenderán eso; incluso hay menciones a los Kobolds, a los dioses navajo, etc. Necesitas estar versado en el tema aunque sea un poco para captarlo en su totalidad.

El ejemplo más claro podría ser el dios que Sombra nunca puede recordar. La deidad tiene millonadas de dinero, vive en Las Vegas y siempre se está moviendo sin que nadie lo perciba, nuestro prota le mira el rostro y 2 segundos después no sabe cómo eran sus facciones, le escucha decir algo y posteriormente no se acuerda que le dijo, etc. E incluso desaparece en cuanto se acercan a decir su nombre ¿Quién creen que sea el personaje? Para el lector común, esto será un misterio irresoluble y no tendrán forma de saber quién era pues nunca se responde esto.

Para el versado en mitología hay dos respuestas: el dios Hades o la personificación de la Suerte o. Al dios griego se le asocia con las riquezas de la Tierra, posee un casco que le hace invisible para el ojo incluso de los dioses, posee el agua de Lete que hace que te olvides de todo, y mencionar su nombre estaba prohibido en su cultura. Suerte por el otro lado tiene toda la razón para estar en Las Vegas, y le vemos ahí ayudando a una mesera a que conozca a un hombre en el casino al que apoyó y ahora se había hecho millonario; siempre la gente piensa en la suerte cuando la necesita pero luego la olvida tan pronto la situación requerida pasa, y en algunas culturas al decir su nombre desaparecía. Así que… NECESITAS tener una base para disfrutar de esto al 100%

Además, hay demasiadas ocasiones mecánicas donde el héroe debe llegar desde el punto A al punto B, una que otra repetición ocasional de palabras en algunas frases, y en ocasiones creo que Gaiman puede intentar ser la voz de la autoridad y se siente ligeramente forzado. Y por supuesto, y lo volveré a repetir por 3ra vez: Sombra como protagonista no es alguien con el que puedas empatizar dado el trasfondo que le entregan.

Lo bueno es que las fallas no son tan grandes en solitario o molestas en conjunto como para que el libro no sea considerado un trabajo titánicamente ambicioso que se ha transformado en una obra seminal del género fantástico a pesar de ser un producto final inclasificable. Me he encontrado con gente a la que le he recomendado el libro y muchas veces me dan una respuesta mediocre como “estaba bueno, pero nada más” o “salva pero ni de cerca es lo que dices” y luego de que les ruego que le den una segunda leída me he pasado al menos al 90% de ellos a mi lado, y la terminan considerando una novela un par de pelos corta de ser una obra maestra; es un libro que agradece tus lecturas repetidas mejorando su contenido y dejando que sigas descubriendo nuevos elementos.  


LA CRISTIANDAD Y SU AUSENCIA APARENTE EN LA OBRA ¿A QUÉ SE DEBE ESTO?

  "¿Has pensado en lo que implica ser un dios? —le preguntó el hombre. Llevaba barba y una gorra de béisbol -. Implica abandonar tu existencia mortal para convertirte en un meme: algo que vive para siempre en la mente de las personas, como la melodía de una canción de cuna. Implica que todo el mundo te recree a su manera en su mente. Prácticamente renuncias a tu identidad. A cambio, eres mil cosas que la gente necesita que seas. Y cada uno quiere de ti una cosa distinta. Nada es fijo, nada es estable.

Sombra se sentó en una cómoda butaca de cuero, junto a la ventana. El hombre se sentó en el enorme sofá.

- Menudo casoplón - le dijo Sombra.

- Gracias. Y ahora, sé sincero, ¿qué te parece el vino?

Sombra vaciló. - Un poco avinagrado, me temo.

- Lo siento. Es lo malo del vino. Que sí, que puedo convertir el agua en vino, pero que el vino sea bueno, no digo ya excelente… En fin, hay que tener en cuenta el tiempo, la acidez del suelo, las lluvias; incluso es importante saber escoger en qué ladera plantas las vides.Por no hablar de las cosechas…

- Está bien, en serio - dijo Sombra, y apuró lo que le quedaba en la copa de un solo trago. Sintió el ardor en sue stómago vacío, y las burbujas de la ebriedad en su cabeza.

- Y luego toda esta historia de los nuevos dioses y los dioses antiguos —dijo su amigo - . Si quieres que te diga la verdad, yo estoy encantado con los nuevos dioses. Que vengan todos. El dios de las armas de fuego, el dios de las bombas, todos los dioses de la ignorancia y la intolerancia, los dioses de la superioridad moral, de la idiotez y de la culpa. No sabes la cantidad de marrones que me caen. Me quitan un gran peso de los hombros. - Suspiró.

- Pero tú has triunfado - replicó Sombra- . Mira qué casa tienes. Hizo un gesto, señalando los frescos en las paredes, el suelo de tarima y la fuente del patio que tenían debajo. Su amigo asintió.

- Pero hay que pagar un alto precio - dijo- . Como te decía, tienes que serlo todo para todo el mundo. Al poco tiempo te quedas tan flaco que es como si no estuvieras ahí. No es tan fácil.

Alargó una áspera mano - tenía los dedos llenos de viejas cicatrices producidas por el cincel - y estrechó la mano de Sombra.

- Sí, ya lo sé. Debería dar gracias por todo lo que tengo. Y una de las cosas que agradezco es haber tenido la ocasión de conocerte y de charlar contigo así. Es fantástico que al final hayas podido venir - dijo -. Realmente fantástico. Espero que a partir de ahora sigamos en contacto.
- Sí. Seré ese amigo al que todavía no conoces  -dijo Sombra.
- Eres un tipo curioso  -le dijo el hombre de la barba.
 -Ratatosk, ratatosk  -parloteó la ardilla al oído de
Sombra. Todavía tenía en la boca el sabor agrio del vino, en la boca y en el velo del paladar, y casi había anochecido."

 Así iba la escena apócrifa que Gaiman decidió no usar en el libro, más que nada porque no era tan sutil como quería que el mundo cristiano apareciese, y prefería que este tuviese un rol mucho más sutil en la novela ¿por qué? Simple: porque Jehová y Jesús son dioses antiguos tanto o más populares que muchos de los nuevos tecnológicos en USA y gran parte del mundo, por lo que era imposible que participasen en una guerra donde no tienen razón de aparecer, pues no están siendo olvidados sino todo lo contrario.

Por esto Gaiman se limitó a ponerlos en una sola línea salida de la boca de Mr. Ibis cuando le dice a Shadow “a ese chico joven nacido de virgen, ese Jesús le va muy bien por aquí” lanzando una referencia bastante atrevida, pues pone a el Dios cristiano y la trinidad completa como meras creaciones humanas que viven de la adoración de sus creyentes y se alimentan de la fe o si no se mueren y extinguen, los ponen al mismo nivel que a Odin, Bastet y el resto de los dioses viejos en el libro, como creaciones de nuestro inconsciente y no como creador del universo y su hijo Mesías… ¡auch!.

 Incluso también hay referencias más sutiles aún, como cuando Odin da vida a un hijo mitad dios, mitad humano. Ese niño se cuelga de manera voluntaria en un árbol desnudo durante nueve días sacrificándose en nombre de su padre sujeto de manos y pies. Él muere, desciende a los infiernos, y vuelve a la vida transformado en la reencarnación de su padre. Los paralelos con la cristiandad son muy evidentes, y nuevamente sirve para avivar la crítica de Gaiman a las deidades cristianas pues muestra que no solo sus seres a los que les rezan pueden hacer esas cosas, que no son únicos sino que parte de el mismo lote.

Es de manera brillante, todo lo que hay que decir directamente sobre el asunto. lo suficientemente pequeña, sutil, oculta y pasajera para no alienar una gran parte del público comprador de libros de América, y más que suficiente para cualquier buen lector que verá exactamente lo que está diciendo Gaiman con toda la inmensa trama de su historia. Los dioses reflejan la manera en que se cree en ellos, que puede no ser la forma inicial en la que fueron concebidos; y lo que hacen porque en cuanto a lo que importa, el carácter de los dioses es sin lugar a dudas muy, muy humano.


EL VERDADERO PODER DE LA CREENCIA Y LA FE: CONCLUSIONES FINALES

La trama es una pieza de artesanía cuidadísima, no hay un solo personaje que no aporte lo suyo y sea memorable, casi tantos chistes como metáforas, pasajes de pura magnificencia, gran lirismo, seria crítica, y es sinceramente imposible de catalogar en un solo género literario. Tiene muchos aciertos, y alguna que otra caída, pero es una lectura muy estimulante que puede extenderse en tópicos muy complicados y a través de una escritura atrapante, llena de energía y desenfrenada, intercalada con pasajes más quietos de construcción de mundo y ambiente; te sumerge más y más en las vidas de los Dioses Americanos.

Entrega un muy necesario comentario sobre la fe, y cómo puede haber otra opción para muchos tan plausible como la que entregan las religiones grandes: que en vez de que los dioses que adoramos sean nuestros creadores y gobernantes; están ahí en sus puestos solo porque nosotros les entregamos el poder con nuestra fe, y que si decidimos dejar de creer en ellos su dominio sobre nosotros se desvanece totalmente. Que nosotros somos quienes nos creamos nuestros propios dioses.

Ojalá se haga aún más popular, ya que a pesar de que existe gente que odia este libro con pasión, pienso que es una lectura obligatoria para los amantes de la fantasía, por lo profunda, entretenida y estimulante que resulta. Me pareció brillantemente original en su concepción, que se arriesga y no teme a decir lo que piensa; tal vez la mejor novela de Gaiman o al menos la más completa y ambiciosa de las que ha escrito. Cuando la vuelva a leer en un par de años después me pregunto cuántos dioses antiguos seguirán caminando por el mundo, y cuáles serán los nuevos que nos hemos construido con el paso de la modernidad.

9.5/10

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