martes, 29 de marzo de 2016

Reseña Manga: 20th Century Boys


20TH CENTURY BOYS

Editorial: Shōgakukan
Fecha de Publicación: 1999 - 2006
Guionista: Naoki Urasawa
Dibujante: Naoki Urasawa
Volumenes: 22 (Obra principal) 2 (21st Century Boys)
Reseña: Ñoño Cool

“This is the end, beautiful friend 
This is the end, my only friend, the end.” 
- Jim Morrison, The Doors

Quería comenzar a reseñar mangas en el blog…. La cosa parecía fácil en un inicio, pero ¿por cuál empezar? La industria del manga es tan amplia y variada como la del comic norteamericano y europeo, así que me encontraba en un océano de posibilidades, ¿Dar el puntapié inicial con alguno ultra popular o irme por uno de alta calidad? ¿Algo fácil de reseñar o que me tome mucho tiempo y pensamiento para hacerle justicia? Tuve muchos en mi plato en un momento y me costó elegir, ya que a pesar de las ganas que tenga no puedo darme el tiempo de reseñarlo todo.

Por eso luego de pensarlo mucho mi carta de apertura será simplemente un manga que tiene un lugar especial en mi corazón y del que hace mucho tiempo quería tener la oportunidad de opinar, aunque no sea fácil por su amplitud, popularidad, impacto, calidad y por supuesto, complejidad de contenido: 20th Century Boys.

Durante cinco años se publicó, posee 24 volúmenes (si contamos el epílogo), 3 películas como parte de una trilogía live action, y ha ganado incontables premios posteriores. Esta obra de misterio y ciencia-ficción nunca deja de sorprender, emocionar o deleitar al lector; tiene un efecto de nostalgia enorme en mi ya que fue de lo primero que toque al adentrarme en el mundo de la industria japonesa del manga, pero es la narración de Urasawa tan cuidada, sus personajes creíbles, el agarre de la trama, las grandes secuencias de acción y el dibujo cuasi perfecto que hace que una vez superada la nostalgia siga amando esta obra.

Tomando su título de la exitosa canción de 1973 por una de las bandas favoritas de Urasawa “Marc Bolan y T-Rex”, 20th Century Boys arrastra el pasado de vuelta al futuro con una venganza llena de tensión. Es quizá el trabajo más personal de su autor y su evocación de un próspero, con Japón con visión de futuro en 1970, engranado con las expectativas de su propia juventud, sale directamente desde el corazón.

Es una pizza cuya masa es puro Urasawa, pero está bañada con 3 cucharadas de salsa de Osamu Tezuka, cubierta con 7 tajadas de Stephen Spielberg, 6 rebanadas de su tocayo terrorífico Stephen King, aliñada con un par de pizcas de genialidad, puesta a hornear por 20 en el horno de espíritu y sueños juveniles y… esto una analogía muy estúpida, me di cuenta cuando estaba escribiéndola ¿ok? Debí estar con mucha hambre cuando la comencé… ugh, la cosa es que hay muchas influencias de las que se nutre, pero tiene la marca de Urasawa por todos lados.

20CB tiene que ser el seinen más famoso y premiado que se haya escrito, y pelea por el puesto del mejor manga de la historia con su hermano mayor Monster del mismo autor, Naoki Urasawa, del que bebe mucho conceptualmente. Construye una historia elaborada que especula sobre los peligros de la satisfacción de nuestros deseos. ¿Qué pasa si nuestros esquemas juveniles, que cambian el mundo se convierten en una realidad aterradora? ¿Qué sucede si permitimos que los pecados de nuestra infancia y los fantasmas de nuestro pasado dominen y distorsionen nuestra vida adulta? Se trata también del poder duradero de la verdadera amistad... y por el infierno que hay que pasar para demostrarla.

Su estilo es tan intercalado, todas las subtramas tienen peso sobre la principal y casi podríamos decir que no hay trama principal sino que dirección principal en la que toda se mueve solamente, y se interconectan como si fuese una telaraña, así que no creo que se aburran en ningún momento al leer sus muchísimas páginas, porque todo es no solo interesante, sino que relevante.


Siendo un joven niño, Kenji Endo formaría un grupo con sus compañeros de escuela, una sociedad secreta infantil pero que todos toman muy seriamente. Está compuesta solo de “amigos de verdad” y su misión es buscar la forma de salvar la Tierra a futuro de cualquier tipo de amenazas ya sean ataques químicos, bacteriológicos, invasiones alienígenas y más cosas salidas de sus mentes llenas de creatividad. Para esto él escribirá un libro de profecías que documentará cada suceso que crean pasará y como lo solucionarían.

 Años pasan y Kenji ve como sus sueños de niño se pierden y se quedan atrás. Ahora con 40 años encima, trabaja como dependiente en una tienda de licores que funciona las 24 horas junto a su madre, y siempre lleva en su espalda a su sobrina Kanna, hija de su hermana con un hombre misterioso a quien ella “abandonó” sin dar más explicaciones; todos se avergüenzan de eso, pero su tío la cría como si fuera propia.

Cuando unos policías le buscan para preguntarle sobre la desaparición de un científico al que él conoce, se interesa en el tema y cuando busca la casa ve un símbolo que se le hace familiar pero no puede recordar por qué. Pasan los días y le llega la noticia de que Donkey, uno de los amigos con los que había fundado su club, se ha suicidado lanzándose desde un edificio sin razón.

Apenado por el suceso comienza a recordar su infancia, llena de rock, viajes espaciales y más, pero no tiene tiempo de descanso ya que una carta de Donkey llega a su poder otra vez presentando ese extraño emblema que vio hace poco. Sus otros amigos de la niñez Mauro, Keroyon, Mon y Yoshitsune junto a él no se creen lo del suicidio y deciden investigar su muerte, y para eso revisan su vieja base secreta donde dentro de una caja aparece el símbolo que buscaban: un gran ojo,  una mano cerrada y el índice apuntando hacia arriba.

Todo se complica más y más cuando descubren que su compañero fue expulsado de un sociedad que recuerda mucho a los masones liderada por un ser extraño conocido meramente como “Amigo”, quien cumple una tras otra las profecías escritas en el libro de sus fantasías de niño. Varias ciudades comienzan a sufrir ataques de virus horrendamente letales y todos creen que el mundo se acabará; y solo Kenji y sus amigos pueden detener la catástrofe. Cada uno de ellos tendrá su propia aventura e historia que contarnos luego de este suceso, mientras viven en un planeta muy cambiado al anterior.


Y todo esto es literalmente solo el comienzo, pues no es más que lo que sucede en el primero de 24 volúmenes que componen la obra. Nos deja preguntándonos ¿quién es el hombre en las sombras que planea causar un apocalipsis global? ¿Quién o qué es este “Amigo”? ¿Es verdaderamente un mesías o solo un líder de una secta fanática que se aprovecha de las mentes débiles para cumplir sus metas?

Naoki Urasawa en toda la obra nos parece decir que si bien nunca se sabe lo que va a ser el resultado de sus acciones, también es imposible discernir qué acciones tendrán consecuencias de largo alcance. ¿Qué podría provocar el fin del mundo? ¿Algo enorme como la llegada del hombre a la Luna o la Exposición Universal del 70 en Osaka? ¿O más pequeño como el robo de un objeto o la destrucción de un escondite de cartón de un niño? ¿Tal vez algo totalmente al azar como un encuentro casual o que una canción de rock estadounidense suene por los parlantes de una escuela secundaria?

Kenji y sus compañeros, todos son dueños de una interesante dualidad. No solo porque son culpables e inocentes al mismo tiempo de lo que sucede en el planeta, sino porque mientras son los héroes que buscan salvarlo, todos los consideran terroristas y les dan caza. Y claro, muchos de ellos son más de lo que parecen, aunque eso se irá revelando mucho más adelante en la trama.

20th Century Boys es un trabajo extenso y complicado. Su trama se extiende desde el alunizaje de Apolo de 1969 hasta el futuro cercano de 2018. Su narrativa rebota entre un elenco sólido y cada vez más amplio de personajes, incluso mientras salta por el tiempo en la narrativa a veces a través de flashback ya veces a través de ciertos inventos de ciencia ficción. Sin embargo, a pesar de todo, Urasawa nunca abandona a su exploración de que el hoy ha sido construido sobre los huesos de ayer.

Todo está salpicado por referencias a la cultura popular de ese tiempo, desde el tema de la llegada a la Luna, a los falsos productos aprobados por la NASA que se vendían por todos lados aprovechando el fenómeno, el manga, anime, Atari, Wolverine y los X-Men, Transformers, Michael Jackson y más. Lo que ayuda a que cada cosa que suceda se sienta como el mundo real.



La historia jamás se queda en una sola cosa, y el status quo no existe, puede migrar de protagonista a protagonista de manera meticulosa, todos interesantes y complejos, y siempre con algo interesante que contar. Kenji es con quien iniciamos y terminamos el viaje, pero no es el héroe, ya que aquí todos y ninguno lo son; cada uno son un conjunto completo de héroes que aportaran tanto como el otro. Hay detalles en una sub-trama que pueden ser claves para desarrollar en la siguiente, es todo un enorme telaraña donde cada hilo lleva a otro y el resultado final es mucho más que la suma de sus partes.

Urasawa además se arriesga a algo que pocos autores hacen: dejar que sus personajes envejezcan. Los vemos de diez años de edad, en la adolescencia, de treinta y cinco, cuarenta, cincuenta y cinco años e incluso mayores. Urasawa les permite pasar tiempo significativo para que puedan progresar como personas. Sus vidas son difíciles y muy pocos envejecen bien. Todo esto por supuesto, juega de gran manera con los temas de el crecer, conocer el peso de la responsabilidad y explorar si es que los juegos de la infancia realmente tienen una fecha de término.

20th Century Boys no solo tiene grandes momentos dentro de sus viñetas en este viaje psicológicamente agotador y lleno de tensión, además cuenta con la magnífica cualidad de tener una sorpresa en cada uno de sus tomos. No solamente se conectan entre todos para poder ser la pieza de apoyo del siguiente, sino que siempre tenemos un giro que te hace querer seguir leyendo y no ponerlo abajo hasta que hayas devorado cada una de las páginas y cerrado todas las sub-tramas.

En cuanto al dibujo, este tiene un nivel técnico digno de aplauso. El uso de la tinta es sublime, tiene cada cuadro lleno de detalles, y sus planos poco convencionales alejados del dibujo más lineal que el manga normalmente ocupa, hará que el lector detenga su mirada para poder apreciarlos en su totalidad, porque cada viñeta es un espectáculo en sí misma.

El trabajo de luz y sombras me recuerda al Halcón Maltez, Casablanca o el Ciudadano Kane, porque con la mera iluminación puede mostrar los sentimientos de cada personaje u ocultar sus rostros para que transmita una enorme gama de emociones hacia el lector. Esta técnica se hace más y más patente en los capítulos donde cada uno de los involucrados en la historia están envejecidos, lo que se agradece.

Mi único problema con la obra es su antagonista “Amigo”.  El anticristo que quiere aniquilar y salvar a la humanidad al mismo tiempo con sus planes de tono mesiánico y su carisma gigantesco que puede controlar masas de personas, frio, metódico, que castiga la desobediencia con mano de hierre y que quiere ser la cabeza de un nuevo orden mundial. No es su diseño el que me causa dramas, ya que siempre me pareció muy atemorizante, y que le entregaba un aire de misterio, tampoco su personalidad, porque lo volvía fascinante de seguir… no, mi problema es el contexto en el que lo presentan y cómo llega al poder.


Para empezar su hazaña de salvación estaba situada en la Nochevieja Sangrienta que era el cambio de siglo y milenio el 31 de Diciembre de 1999, pero la cronología está toda mal. Porque el año cristiano comienza en el 1 y no en el 0, porque en Roma este no se conocía y por ende siempre se empezaba a contar desde uno. El cero lo instaura el árabe Al-Juarismi a una escala matemática global allá por el 810, por lo que la Nochevieja Sangrienta debía ser el 31 de Diciembre del año 2000 pasando al 2001 para que se cumpla el milenio. Por esto todo el peso simbólico no existe para lo que hizo, y la gente común debería haberse dado cuenta de eso desde un inicio en vez de seguirlo como el nuevo mesías si las fechas estaban tan alejadas.

Segundo, la secta de Amigo tiene fuertes paralelismos con los Masones tratando de representarlos como ellos pero sin nombrarlos para ahorrarse complicaciones, pero se olvidan que la organización semi-secreta de albañiles filántropos que se expandió con la llegada de Benjamin Franklin al poder de USA y con Napoleón invadiendo Europa jamás ha tenido una profecía de traer un mesías al mundo que les mueva, sino que profesan el avance humano en cooperación completa. Por lo que otro punto que sostiene el estado endiosado de Amigo seguido por millones de masones desde las sombras no tiene piso en el que pararse. Es el mismo concepto errado que usaron los Simpsons cuando parodiaron a los masones con los Magio en su serie, pero ahí daba para comedia, aquí se supone lo tomemos seriamente.

Tercero, nuestro mesías Amigo es amado por el publico debido a su enorme carisma pero apenas y muestran este, parece que es querido por todos solo porque si. No nos deja a los lectores experimentar el porqué es alguien tan atrayente para el público y solo lo impone. Los hechos milagrosos de los que ha sido capaz tampoco tienen peso, muchos dicen que los ha hecho pero no cuenta de pruebas, si quisiera hasta yo podría haber dicho que realicé tales cosas y tendría el mismo respaldo empírico que Amigo. La gente se traga sus mentiras de manera demasiado fácil.

Cuarto, el cuadernos de profecías que posee Amigo, escrito dentro de la base secreta de la infancia, en el cual las fantasías de los niños para ser héroes fueron escritas con muchos detalles y él las va ejecutando una tras otra para ganar credibilidad entre el pueblo no es demasiado impresionante. Porque el Apocalipsis de la Biblia, Nostradamus y muchas otras fuentes predijeron cosas similares y lo que él presenta no es nada nuevo.

Quinto y final, tenemos lo del Papa en la mezcla. El fin no solo del catolicismo, sino que del cristianismo al completo está asociado con un intento de asesinato al Papa, pero Amigo lo salva y el Pontífice le declara santo. Este hecho tiene cero sustancia, no solo porque los Papas han sido asesinados a lo largo del Medioevo, y Juan Pablo I fue el más reciente al que terminaron su vida más rápido de lo esperado y esto no ha cambiado nada; sino porque el cristianismo ha tenido muchísimos cismas como el de Oriente y Occidente, o el catolicismo vs protestantes. Por esto que el Papa declare a alguien un dios o algo por el estilo solo debería afectar a los católicos a lo sumo, no a los ortodoxos, evangélicos, anglicanos, etc en ningún grado. Y muchos católicos tampoco se tragarían eso de manera tan fácil, porque si bien son gente de fe, muchos de ellos no lo son de fe ciega.

Para que el complot de Amigo tuviera sentido se debió haber pensado mucho más en estos detalles y su ascensión al poder me resulta muy cuestionable. Nadie en su sano juicio en nuestra era actual seguiría a un mesías en masa porque dice que salvó al mundo sin pruebas de esto, o si le creyeran, no creo que fuese suficiente gente para que las religiones del mundo se rindieran a sus pies y lo tragaran todo.

Dejando eso de lado, creo que 20th Century Boys podría haber sido una obra maestra. La cruzada de los compañeros de clases desde la niñez a la vejez contra la mayor adversidad que ha presenciado el planeta es fantástica, tanto en trama, desarrollo de personajes, complejidad, dibujo, filosofía en varios niveles y más. Si no fuera por ese agujero argumental podría decir que 20CB es mejor que Monster del mismo Urasawa, pero como existe, deberá quedarse al menos a mi gusto como un segundo lugar muy cercano. Es una obra sublime, magníficamente compleja y completa, sólida total y una lectura más que recomendable, solamente dejen la lógica un poco de lado en ciertos puntos y estarán ante uno de los mejores ejemplos de lo que el manga tiene que entregarnos.

9/10 

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