lunes, 21 de marzo de 2016

Reseña Comics: Los Jóvenes Vengadores


JOVENES VENGADORES  #1-6

Editorial: Marvel Comics
Título original: “Young Avengers - Sidekicks”.
Fecha de publicación: Abril a Septiembre de 2005.
Autor: Allan Heinberg.
Arte: Jim Cheung - John Dell - Justin Ponsor.
Reseña: El Buen Ñoño Wise

Seguimos escalando en el tiempo, intentando hilar una macrohistoria del Universo Marvel 616. Partimos con la ruptura del equipo de los Vengadores originales, pasamos por los maravillosos Astonishing X-Men de Joss Whedon y hemos seguido con el nacimiento de los Nuevos Vengadores, Spiderman incluido. Eso y algunas lecturas complementarias que no es necesario repetir.

En esta ocasión les traigo una lectura que hará desconfiar a quienes no la conozcan, y hará alegrarse a los que ya la hayan leído. El título y la imagen ya les dieron una pista. Los Jóvenes Vengadores es un relato acerca de héroes adolescentes, pero no es tan típico como se pudiera pensar, ya que es un excelente mirador acerca de las clásicas diferencias en la manera de hacer las cosas entre Marvel y DC.

Imagino que todos sabemos que en esta última casa editorial los grupos de jóvenes como los Teen Titans o la Legión de Superhéroes proliferan como la mala hierba. Lo mismo con los compañeros, “sidekicks” (o patiños, para los amigos del México lindo y querido), también cuantiosos en DC. Vamos, basta mirar a la bati-familia, o a Arsenal, a Supergirl, los Superboy y Krypto, Kid Flash (luego Impulse), o a Wonder Girl. Las contrapartes jóvenes abundaron y aún abundan por esos lares. En cambio, en Marvel estuvo Capitán América y Bucky… y listo. Se acaba la lista. Quizá es porque Stan Lee declaró odiar a los sidekicks y la casa de las ideas les odia por extensión, o a lo mejor los ama tanto que nunca los deja en segundo plano. Por nombrar a un adolescente de la premier league, se me ocurre un amistoso vecino que no necesitó seguir a nadie.

Sin embargo, ahora viene un tal Allan Heinberg y en la mitad de esta primera década de un Marvel que se reinventa nos trae un grupo completo de sidekicks como ingrediente. Para crear recelos, ¿cierto? Igual valía la pena arriesgarse y leer, y vaya que rindió frutos. Lo interesante de este primer número es que durante la mitad inicial no aparece ningún joven vengador, y sí nuestra querida y últimamente muy mentada Jessica Jones, hablando con la periodista Kat Farrell y nuestro editor en jefe con cabeza de cepillo favorito: J. Jonah Jameson. Después de la página 5 quizá estemos tentados de volver a la portada y comprobar que no se trata de un número de “The Pulse”, pero luego de eso la mano de Heinberg toma vuelo propio e imbrica a la ex-super heroína en esta misión por encontrar a esos raros chicos que rescataron gente en un incendio. Bella manera de narrar una historia de orígenes, utilizando a personajes ya propios del universo interconectado que muy lógicamente intentarán recabar más información dados sus trabajos actuales.

Unas líneas despertaron mi atención hacia un detalle especial. En el universo DC nadie cuestiona la presencia de niños o adolescentes en la línea de fuego, o si despierta resquemores estos son relativamente superficiales e inocuos, principalmente en momentos álgidos como la muerte de Jason Todd. En Marvel quizá la verosimilitud es mayor, ya que las masas actúan como actúan en la vida real: de forma estúpida y caótica, dirigida pero irreflexiva, con miedo y con enojo ante situaciones de dilema. Me es inevitable recordar el primer tomo de JLA/Vengadores cuando Wally West logra llegar a la Tierra 616, y tras encontrar todo bonito se topa con un barrio entero persiguiendo a un joven y recién estrenado mutante. Por defenderlo se lleva una buena paliza, al no poder contactar con la Speedforce. Aquí Kurt Busiek da cuenta de esta discrepancia sustancial: en un lado los super héroes son algo más adorados y menos cuestionados; en el otro son admirados pero en buena medida también son temidos y hasta odiados.

Por eso, este excelente diálogo grafica mejor que yo lo que pretendo ilustrar:

“J.J.J.: -¿Quién es Bucky?
Jessica: -Bucky era el compañero adolescente del Capitán América en la II Guerra Mundial.
J.J.J.: -¿Cómo puedes no saber quién era Bucky? ¿Cuántos años tienes?
Kat: -Fue en la Segunda Guerra Mundial. ¿Cuántos años tienes tú?
J.J.J.: -Era extremadamente joven entonces, gracias por preguntar. Lo bastante joven e ingenuo para querer ser Bucky.
Jessica: -¿Querías ser Bucky?
J.J.J.: -Todos los chicos. Hasta que el Capitán América llevo a un niño de 14 años tras las líneas enemigas… y lo mató. De repente ya no quería ser Bucky. Nadie quería. Desde entonces los aprendices de héroes sólo salían en los tebeos.
Jessica: (enseñando una foto) -Hasta ahora.”

                                    ¡Ouch! ¡Santas bati-quemaduras, Batman!

El segundo aspecto a destacar es el motivo de reunión, bastante menos convencional que lo esperable, es decir un grupo de niños mutantes “wannabe” haciendo cosplay de sus ídolos. Nah, aquí hay algo más torcido y al final del primer número ya tenemos la primera revelación que nos indica para dónde va la cosa.

Por supuesto, el comic dista de ser perfecto, cayendo en bastantes lugares comunes de la narración y rescatando quizá demasiado pronto a algunos personajes. Además, le sobran dos o tres giros que pueden terminar por marear y dejar al lector preguntándose si tanta vuelta y sorpresa fue para disfrazar una manera no muy original de cerrar el arco. Sin embargo, la balanza se contrapesa con el claro conocimiento que el autor tiene de la historia de Marvel, que homenajea constantemente, y también con los diálogos chispeantes y con aire fresco que logra, tal como debiesen ser las conversaciones entre jóvenes, mezclando humor, acidez y uno que otro coqueteo agradable. Ah, que tiempos aquellos…

Si a eso le sumamos el increíble dibujo de Jim Cheung, pues resulta una lectura muy entretenida y visualmente placentera, que cuaja perfecto en el orden actual de lectura que pretendo integrar y complementar con estas reseñas (aun cuando Los Nuevos vengadores recién empiezan a armarse). Espero sea de su agrado, y me cuenten si estaba en lo correcto o tremendamente equivocado.

7,4/10 



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