miércoles, 24 de febrero de 2016

Reseña Película Animada: Cuando Marnie estuvo ahí


CUANDO MARNIE ESTUVO AHÍ

Fecha de estreno: 19 de Julio 2014 (Japon), Noviembre 2015 (Resto del mundo)
Director: Hiromasa Yonebashi
Guionistas: Hiromasa Yonebashi, Keiko Niwa, Masashi Ando
Productora: Studio Ghibli
Duración: 103 minutos
Reseña: Ñoño Cool

Esta podría ser la reseña más triste que haya escrito, porque está dedicada a la última película de uno de los estudios de animación que ha sido parte de mi vida por más de 20 años antes de su cierre temporal que luce casi permanente a este paso. Pero no quiero que sea de este modo, sino que se vea como un homenaje a la casa de Miyazaki y Takahata que tanta alegría nos han dado.

Hayao Miyazaki es y será uno de los dioses de la animación, un pozo inagotable de imaginación que fluye a borbotones como si de una cascada se tratase, un hombre que puede darte bosques mágicos con chicas criadas por lobos, castillos que caminan comandados por magos, salones de aguas termales llenos de espíritus donde vive un dragón, una brujita alegre que quiere hacer su vida en la ciudad, o un gigantesco avatar del bosque que se hace amigo de dos niñitas. Siempre tendremos magia, corazón, animación de primera categoría, historias memorables, personajes inolvidables y un sentido de asombro gigantesco en cada una de sus obras.

El hombre es tan dedicado que todos los films dirigidos por él antes del 2006 eran dibujados a mano cuadro por cuadro por un gran número de empleados pero él en persona se dedicaba a hacer cientos de ellos por sí mismo como un maestro artesano apasionado por su arte; y solo en los años posteriores comenzaron a usar un poco de animación computacional sin abandonar la intervención a mano. Hayao-san es simplemente una leyenda en vida.

Fundó el estudio Ghibli con su amigo y colega Isao Takahata, otro maestro cuya especialidad son las cosas más crudas, reales, y que pueden llegar a destrozarte el alma de dolor como Tumba de las Luciernagas; y han producido películas consideradas obras maestras no solo de la animación sino que del cine en general. Ghibli dejó su marca en el mundo del film y en el de la gente que los visionó y creció con ellos.

Crecí con Miyazaki, mi hermano de pequeño tiene un peluche de Totoro, lo que no significa que lo ensalzaré esta nueva película porque tiene sus errores en varias partes a pesar de ser de alta calidad generalmente hablando, pero por esto el siguiente film guardará un lugar MUY especial en mi corazón, no solo por el contenido sino que por el peso emocional que conlleva en mi vida, aunque no sea perfecto. Porque... el film es sólido, pero no se si quedará en el top 5 o 10 de las mejores obras del estudio.

Hace unos años ya, Hayao Miyazaki, director y hechicero en jefe de la casa de animación japonesa, anunció su retiro después del estreno de “El Viento se Levanta”, y seis meses más tarde, su co-fundador Isao Takahata hizo lo mismo, tras la finalización del “Cuento de la princesa Kaguya”. Esas dos obras maestras son una nota altísima en la cual finalizar una carrera de tantas décadas, así que sería un peso bastante importante para el tercer film cerrar con broche de oro la generación Ghibli sin ninguno de los dos grandes a cargo.


La cabeza pensante a cargo sería Hiromasa Yonebayashi, el relativamente joven discípulo de 42 años de Miyazaki, que en un punto donde las cosas se movían sin problemas fue considerado en el estudio como el sucesor natural del gran hombre. “Cuando Marnie estuvo allí” es sólo su segunda película como director, siendo la primera una adaptación del libro de María Norton “The Borrowers” llamada Arrietty que salió en 2010.

El film está basado en una novela del mismo nombre por la autora Inglesa Joan G. Robinson, que fue nombrada recientemente por Miyazaki, junto con otros, incluyendo Winnie-the-Pooh, Heidi y El Jardín Secreto, como uno de sus libros infantiles favoritos, y su trama, que se mueve entre fantasmas, el arte y la memoria, y el papel que los tres juegan en nuestro crecimiento llevándonos por un viaje emocional que termina no en un adiós sino que en un “hasta siempre”, es sin lugar a dudas algo que navega en el reino de lo que esperaríamos un gran final para estos mundos.

A diferencia de Kaguya y Viento, aquí no tenemos historias casi estrictamente adultas, sino que con un mensaje más familiar o que apunta a los jovenes. En esta tierna historia de fantasmas con todo el sabor británico y rebosante de un estilo y sentido único de misterio y melodrama, tenemos de protagonista a una chica de 12 años llamada Anna quien nunca ha podido hacer amigos pues siempre se burlan de ella, lo que la ha vuelto muy retraída, vive triste dado la muerte de sus padres y a pesar de que su madrastra la ama con todas sus fuerzas, ella piensa que solo lo hace por deber y no por cariño.

Tímida pero claramente no sin talento, Anna pasa su tiempo libre dibujando, y a pesar de ser en extremo talentosa en ello, verdaderamente se odia profundamente a sí misma, se encuentra fea, estúpida, con mal humor, y cree ser desagradable hacia todos, la pobre chica ha caído en una enorme depresión que llega casi a los límites de la conducta suicida -cosa que no verás en películas de animación norteamericanas ni de broma – y la intensidad de su pena, retraimiento y dolor es lo que hace que todo esta historia golpee más profundo cuando la vemos luchar por sí misma y valorarse a si misma por primera vez.


Ella se siente desconectada de sus compañeros y su madre adoptiva, quien por sus ataques de asma la envía en última instancia a pasar algún tiempo con sus abuelos adoptivos en Hokkaido, la gran isla en el extremo norte del país en forma de media luna, un sustituto no sin sus elementos intrigantes que la diferencia del rústico Norfolk de la novela.

Allí, en Hokkaido, Anna descubre la libertad de explorar la zona por sí misma, que por supuesto es uno de los grandes placeres de una historia como esta para el público lo suficientemente paciente para apreciar el cambio de ritmo, que nos permite deleitarse con los fondos pintados a mano y la flora y fauna cuidadosamente detallados, que nos da un respiro de toda la animación 3D actual. Los deambulares solitarios de Anna la llevan a un lugar con vistas al pantano. Hay algo en la forma en que el sol golpea la casona al final de este que parece una verdadera invitación. Cuando la marea está baja, Anna puede cruzar fácilmente al edificio extraño con un extraño estilo europeo en Japón, y siendo una niña curiosa por naturaleza, hace exactamente eso, descubriendo para su sorpresa una chica rubia muy triste como de su misma edad mirando en la ventana de arriba.


Anna pronto se hará amiga de ella, llamada Marnie, quien es su exacta opuesta, cálida, llena de confianza, expresiva, y siempre alegre. Aunque las dos poseen los mismos ojos azules (extraños en Anna pues es japonesa) y tienen sentimientos encontrados sobre sus padres. Para nuestra protagonista, es porque murieron cuando era una niña y siempre sintió como que la abandonaron por eso, mientras que los Marnie están vivos, pero se preocupan mucho más en celebrar fiestas y dejar a su hija de 12 años a cargo de los crueles sirvientes de la casa.

El problema es que nadie más puede verla y todos le dicen que esa casa está abandonada hace años, pero cuando Anna entra el lugar se ve lleno de vida y con fiestas y gente por doquier, lo que la deja con la duda de que su nueva y única amiga puede ser real, un fantasma que vive en una casa encantada o solo un producto de su imaginación para combatir su soledad y depresión agobiante.

¿Y si es Anna el fantasma? ¿Quién es la que desaparece realmente? Pareciese como si ambas estuviesen imaginando a la otra, ¿ninguna es real? ¿Las dos son fantasmas? Lo único que saben es que cada una es lo que la otra necesita, Marnie le da a Anna la alegría que le falta, Anna a Marnie le entrega seguridad en su vida de maltrato, ambas se apoyan para superar los pesares en un mundo melancólico. Las líneas entre lo real y la fantasía realmente se comienzan a medida que avanza el film.

Es una tierna historia sobre amistad, fantasía, la búsqueda de la fuerza interna para abrazar los pasados trágicos y las diferencias no para encajar en el mundo, sino que para sentirnos cómodos en nuestra propia piel, y así lograr la tan necesaria sanación emocional. Todo hubiese sido perfectamente fácil de traducir en live action, pero se agradece el uso de la hermosa animación 2D, esos colores y detalles, que junto con la música de piano de Takatsugu Muramatsu acompañando todo, hace que todo esto se sienta como un cuento antiguo perdido en el tiempo. No se siente como el final de Ghibli, sino que como un capítulo perdido en sus días más tempranos que fue restaurado por las manos de la contemporaneidad.


Ok, entonces ¿cuáles son los problemas con este film? Primero, la narrativa de tanto en tanto cae en lo letárgico más que lento y se alarga mucho más de lo necesario, quitándole el sentido de urgencia que una historia como esta debería tener. Sé que es amistad y autodescubrimiento primero, y misterio segundo, pero no me agrada que uno de los elementos que la hace más interesante sea en más de una ocasión dejado de lado, por mi parte hubiese cortado 15 minutos de metraje, o al menos hubiese editado la primera mitad con algo más de velocidad en ciertas escenas.

 Y lo segundo no tiene tanto que ver con el film en sí, sino en lo que representa: su rol como el Ghibli final. OBJETIVAMENTE hablando es otra más del montón en la larga lista de films y no cierra de manera tan memorable como lo hiciese “El Viento se Levanta”, que hubiese dejado como el producto para el cierre. Es una linda historia muy sólida, emocionalmente poderosa y con personajes atrapantes, pero nada que se quede pegado en la memoria del espectador como “Mi Vecino Totoro”, “La Princesa Mononoke” u “El Viaje de Chihiro”, pues es bastante más simple y no está llena de esa imaginación desbordante que caracteriza al estudio. No es una cosa de parámetros épicos que finalice un gran viaje, sino que como una película menor que encaja en las arcas del estudio. Ahora PERSONALMENTE es mi tercera película favorita en todo Ghibli dado que yo pasé una etapa de mi vida como Anna y me identifico fuertemente con ella, y por ese final que te hace estremecerte completo de la cabeza a los pies. No será una obra maestra como sus predecesoras, pero sigue siendo MUY sólida. Lo que tal vez para muchos no sea suficiente.

Lo que se refleja en la recaudación en taquilla de USA, pues normalmente sus películas alcanzan 120 a más de 200 millones de dólares, pero Marnie apenas y consiguió 31. Lo que es especialmente triste si pensamos que con una taquilla tan sólida como las anteriores se lo pensarían dos veces antes de cerrar de manera definitiva, pero con todo el extremo trabajo que toma hacer un film 2D pintado a mano, es difícil ver un futuro donde Ghibli vuelva, a menos que cambien su estilo de animación completamente. Lo que es aún más triste si consideramos que "Viento", "Kaguya" y "Marnie" son entregas sólidas y prometedoras de un largo camino que se ve truncado por esto.

El acto final es tan emocionalmente poderoso, que es como si tomara tu corazón con sus manos y apretase y apretase. No pienso decir cuál era la verdadera conexión que tenían las niñas y la naturaleza real de su relación, pero solo diré que si tienes sentimientos el epílogo debería dejarte llorando en el suelo como un bebe, o al menos hacer que te corra una lágrima.

Marnie es un hermoso último regalo, no será un film tan famoso o recordado por la gran mayoría como el grueso de sus otras películas hermanas, pero al menos es un cierre más que correcto, y emocionalmente poderoso que merece al menos ser visionado una vez siquiera. Y sirve además como un “adiós y hasta siempre” para 3 décadas de obras maestras entregándonos un mundo más alegre, luminoso y refrescante.

8/10

Descarga: Cuando Marnie estuvo ahí   (pass: monox1987)

Domo Arigato Gozaimasu, Studio Ghibli.
1985 - 2014
Oyasumi nasai.



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