sábado, 16 de enero de 2016

Reseña Comic: Nuevos Vengadores - El Vigía


NUEVOS VENGADORES: EL VIGIA

Editorial: Marvel Comics
Fecha de publicación:
Autor: Brian Michael Bendis
Arte: Steve McNiven – Mark Morales -
Reseña: El Buen Ñoño Wise

Me costó decidirme acerca de qué reseñar ahora. No puedo ponerme a hacer reviews de todos los cómics del orden del Nuevo Marvel. O sea, podría, pero algo de vida tengo y quiero vivirla como cualquier mortal. Así ya puestos, me decidí por seguir con los Nuevos Vengadores, y sugerir lecturas complementarias que no tienen pérdida.

En esta ocasión, partiré con las sugerencias. En la reseña anterior de los Nuevos Vengadores y su arco llamado “Fuga”, mencioné que no sería mala idea leer “Secret War” para enterarnos de las razones de la ausencia de Nick Fury y la llegada de María Hill a la dirección de S.H.I.E.L.D. Igualmente, antes de esta guerra secreta del espía entre los espías, vinieron excelentes números de Capitán América a cargo del excelso guionista Ed Brubaker, en particular los números #1 al #14 de su volumen 5 (vol. 6 de Panini), que nos cuentan una historia a estas alturas familiar debido al cine: “El Soldado de Invierno”. Ahí Nick Fury todavía está presente y los Nuevos Vengadores todavía no se han reunido.

Lo mismo pasa con El Asombroso Spiderman, a cargo de Jean Michael Straczynski, quien venía ejecutando su run desde hace rato con el cabeza de red, pero que se empieza a ajustar a esta nueva continuidad imbricada de Marvel. Así, si hemos venido leyéndolo podemos seguir, pero si no lo conocemos sería buena idea tomarlo al menos en el número #515 hasta el #518, en un arco llamado “A flor de piel (Skin deep)”, luego de haber leído “Nuevos vengadores: Fuga”. Esto dará pie al futuro arco “Spiderman: Nuevos Vengadores”, en el que JMS se lucirá y tendremos –entre otras locas mezclas- hasta a Logan echándole un ojo a Mary Jane. Vamos, que es pelirroja. Y con eso ya me decidí a reseñar ese arco más adelante.

Pero a lo que nos convoca: Nuevos Vengadores del #7 al #10, con un arco argumental llamado “¿Quién es El Vigía?” (“The Sentry”, en el original).

¿Quién es Vigía? Si leímos los primeros 6 números de la presente colección ya nos dimos cuenta de un par de cosas: nunca escuchamos hablar del Vigía, el Dr. Reed Richards dice que es posiblemente la entidad más poderosa del planeta, y además que estaba en la cárcel a petición propia por haber asesinado a su esposa. Pero, ¿de dónde salió? Si es tan poderoso, ¿dónde ha estado todo este tiempo? Después de salvar a Foggy Nelson y despedazar a Carnage en la estratosfera, todo mundo le ha perdido la pista.

En este primer número del arco, el #7 de la colección, además tenemos el placer de ver la primera aparición de un grupo que traerá repercusiones tan potentes que en “Secret Wars”, el más reciente evento marvelita, todavía se dejan sentir: los Iluminatti. Y si bien es la primera aparición desde el punto de vista de las publicaciones, es claro que no es primera vez que se reúnen, y que han discutido otros asuntos de vital importancia con anterioridad. Tendremos que esperar un poco para ver. Y en esta ocasión, a pedido de Tony Stark se reúnen Reed Richards, Charles Xavier, Namor, Black Bolt y Dr. Strange, para una sencilla pregunta: ¿alguien sabe quién es El Vigía?


Aquí es cuando se vuelve bizarro. No, el Vigía no tiene un doble bizarro, que ahí la coincidencia sería mucha. La situación es la extraña. Iron Man y el Capi logran localizar al Vigía, escondido en una caverna en medio del desierto de Nevada, y llevan una peculiar compañía: a la esposa de Robert Reynolds (el alter ego de Vigía) supuestamente asesinada, y al guionista de comics Paul Jenkins, creador del súper héroe “El Vigía”.

¿Come again?
Tal cual. Así se rompe una cuarta pared, con el poder de mil soles explotando. El Vigía es un héroe de historieta en la realidad 616, no un héroe real. Por eso nadie lo reconoce ni recuerda. Y peor aún: entre los Iluminatti tampoco nadie lo conoce. Ni siquiera Reed Richards, quien supuestamente le pidió a Matt Murdock que lo visitase. Sin embargo, Reed inicia una búsqueda en sus archivos y encuentra más de mil documentos relacionados a Vigía. Emma Frost será la encargada de ayudar a Reed y luego al mismísimo Robert Reynolds a desentrañar las verdades ocultas en su cabeza, pero para tan siquiera lograrlo habrá que pasar por sobre "El Vacío“: una especie de contraparte, de hombre del saco que deshace todo el bien que El Vigía pueda lograr. Con el recuerdo de la pérdida de control de Wanda aún fresco en sus memorias, los Nuevos Vengadores solicitan la ayuda de los X-Men, de Namor, de los Inhumanos, de Los Cuatro Fantásticos y hasta del Dr. Strange para contener la situación y evitar un nuevo desastre… y vaya que son necesarios.


                            “Tremenda pantalla gigante que tienes en la cabeza, querido”

Si me lo permiten, Bendis se luce como pocas veces en este arco. Logra escribir bien a varios personajes a la vez, lo que no es su fuerte, e incluso captura la esencia de muchos de ellos con sorprendente certeza. Incluso más: logra utilizar de manera adecuada a un interesantísimo personaje que, de otra forma y muy probablemente, habría permanecido en el tintero y perdiendo toda su potencialidad en el olvido. Gracias a la recuperación que hace BMB es que su creador y personaje de estos comics, Paul Jenkins, pudo continuar con un segundo volumen que explora la psique de este nuevo Superman de la casa de las ideas.

Así, las recomendaciones de lectura complementaria son dos: Por una parte el volumen 1 del Vigía, a cargo de Jenkins y Jae Lee, que comprende 5 números con una historia autoconclusiva aunque de final abierto. En ella podrán leer este experimento agradablemente narrado de Jenkins, aunque no es estrictamente necesario para seguirle la pista, ya que su origen y las verdaderas razones de por qué nadie lo recuerda están explicadas en las páginas de los Nuevos Vengadores.

Sin embargo, por otra parte está el Volumen 2 de El Vigía, esta vez con John Romita Jr. acompañando a Jenkins en las ilustraciones, y aquí sí sugiero encarecidamente su lectura. Tal como ya mencioné, el autor y creador escudriña a fondo lo que significa ser un ente tan poderoso en un mundo más realista –o mejor dicho más verosímil- que el de la casa editorial de enfrente. Hay quien ha dicho por ahí que DC es la creadora de personajes con menos límites que otras editoriales. Tenemos al arma más poderosa del Universo, al mejor detective del mundo, al hombre vivo más rápido, y por supuesto al inmigrante más noble, poderoso, protector de sus adoptantes y bueno que la imaginación pudiera crear. Por el contrario, en Marvel tenemos una dosis mayor de defectos como el alcoholismo, la violencia doméstica y otros factores que definen de manera distinta a los personajes. Dicho sea de paso, esta generalización está totalmente matizada por los autores que se hayan puesto al frente de las casas, y el paso del tiempo lo ha comprobado, pero… en Marvel, Superman no puede ser de otra manera: alguien con el peso del mundo sobre sus hombros no puede sino resentirse y fracturarse en el sitio más vulnerable de todos: la mente.

Nunca ha faltado quien se hiciera la pregunta obligatoria: ¿por qué, si puede hacer tantas cosas, recorrer el Universo o de frentón gobernarnos, el mejor héroe de todos los tiempos decide hacer el bien sin mirar en su mundo a quien de una manera distante y tremendamente respetuosa? Por cierto que algunos destacados autores han sonsacado lo que hace que Superman sea en efecto superior en muchísimos aspectos, especialmente en su vena moral. Algunos han profundizado en su crianza sencilla y campesina, otros sí que le han dado dilemas éticos potentes como John Byrne y la excelente saga de aquel mundo de bolsillo, otros han buscado escrutar mejor su psique y sus orígenes como Mark Waid en “Birthright”. Otros lo han despojado de sus poderes para darle mayor vulnerabilidad y hacer sus aventuras más interesantes, y en alguna nefasta época si usaba sus habilidades era Superman pero cuando dejaba de ocuparlas se volvía un humano normal, entre muchas otras técnicas diseñadas para solucionar el dilema de Diomedes que aqueja al menos parcialmente a Superman. No obstante, a pesar de dichas explicaciones (algunas más notables que otras) y sus muchas fortalezas, una suerte de debilidad se mantiene en Kal-El: la poca verosimilitud de tamaña fibra moral. Marvel, en sus pocos momentos de gloria –y me atrevo a decir que la creación y primer uso de este héroe es uno de ellos- decide mostrarnos algo mucho más cercano a “¿qué pasaría si alguien tan increíblemente poderoso existiera realmente?”. Escenarios más probables son los pictografiados por Jenkins y ahora por BMB que los propuestos durante décadas de historias del Supes. Otro ejemplo notable es el de Supreme Power, de J.M.Straczynski, o el del “Irredeemable” de Waid. Quizá el primer año de “Injustice” busca darle una vuelta de tuerca a este problema. Y todo esto me pone a pensar: ¿de verdad Superman tiene el tiempo para salvar al suicida, como Morrison nos contó? Quisiera creer que sí, pero soy más bien escéptico.

Y aquí está Marvel hace una década poniendo a un semi-dios dorado con el poder de mil soles en explosión como un Vengador, con un dispositivo tecnológico que corre constantemente un algoritmo para priorizar emergencias alrededor del globo, y que al mismo tiempo intenta mantener un matrimonio funcional mientras aparenta no culparse por las muertes de las tragedias a las cuales no pudo llegar mientras solucionaba la mayor. Si en un servicio de urgencias la gente a cargo despersonaliza las emergencias mientras usa el método Triage, y muchas veces sufre desórdenes psicológicos por las muertes inevitables con las que deben lidiar, ¿por qué no le pasaría lo mismo a alguien como El Vigía? Vamos, que si un gran poder conlleva una gran responsabilidad, este tipo tiene pero muchísimo de las dos, y por eso me parece que es un gran personaje. Al menos de momento. Ya veremos lo que el futuro le depara.

Para cerrar, un pequeño monólogo del segundo volumen de la colección de Jenkins, en que se describe el peso de esta tríada de personalidades: Vigía como el bien último, el Vacío como el mal último, y atrapado en el medio Bob Reynolds, el hombre común y corriente.

“Eres el Vigía, el dorado guardián del bien. Siempre alerta, eres la única esperanza de la humanidad. Lo eres todo… citando al césar de Shakespeare, te paseas por el estrecho mundo como un coloso. Velas por el mundo entero… vives cada minuto bajo la mirada atenta del reloj. Cuando todo lo demás falla… cuando toda esperanza parece perdida… apareces tú".

Si tan sólo supieran.
Si supieran que la mitad de tu mente siempre está en otra parte. Y que oyes voces dentro de tu cabeza. Más concretamente la de tu ciberlocalizador orgánico  computarizado (CLOC, para abreviar), una máquina programada para calcular probabilidades, para discernir la importancia de una emergencia frente a otra. Tú y CLOC  están en contacto permanente; él decide quién vive y muere, así la decisión no recae sobre ti. Mientras tú ibas en el caza, cuatro personas murieron en un incendio en Boston…”


Esto es el noveno arte. Que una imagen valga más que mil palabras.


Mi nota: 7,8/10




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