sábado, 8 de agosto de 2015

Zombi - Guía de Supervivencia: Ataques Registrados

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Basado en el gran exito Guerra Mundial Z. Su escritor, Max Brooks, nos ofrece otros ataques zombis ambientados en diferentes épocas del mundo con la ayuda en los lápices de Ibraim Roberson.

"Si quieres sobrevivir a un ataque zombi, quizá no haya mejor manera que ver como lo hicieron las culturas del pasado".

Idioma: Español.
Editorial: Crown Publishers
Año: 2009 
Guion: Max Brooks  
Dibujo: Ibraim Roberson 
Escaneador: Anonimo
Archivos: 1 Tomo de 76 Paginas   
Formato: CBR   
Tamaño: 142 Mb

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    The Blood Queen

    Blood_Queen_001_pag 01 FloydWayne.K0ala.howtoarsenio.blogspot.com

    El equipo de tradumaquetadores que ya nos trajo Blood Queen vs Drácula, nuestros grandes amigos Floyd Wayne y K0ala, nos traen la historia que relata el acenso de Elizabeth Bathory a Reina.

    En una tierra del medievo, la vida de una princesa bebé pende de un hilo. Convocada para salvar a la princesa, una joven de poder incalculable comienza su viaje. El reinado de la sangre esta a punto de nacer.

    Idioma: Español.
    Editorial: Dynamite
    Año: 2014
    Guion: Troy Brownfield
    Dibujo: Fritz Casas
    Traduce: Floyd Wayne
    Maqueta: K0ala
    Archivos: 7
    Tamaño: 156,6 MB
    Formato: CBR.

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      viernes, 7 de agosto de 2015

      El Octavo Sello

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      martinchoginer nos trae aterrador cómic de la editorial digital creada por el genio Mark Waid, traducido por el CRG.

      A pesar de que el escritor James Tynion IV  se ha estado haciendo un nombre en los cómics de superhéroes como "Talon" y "Red Hood & The Outlaws,"  este genial escritor tiene un lado oscuro listo para mostrar. Hace poco sus tendencias más oscuras golpearon la web en forma de un cómic escrito por el y ilustrado por el artista Jeremy Roca parte del sello de cómics digitales creado por Mark WaidThrillbent cómics.

      Algo monstruoso está ocurriendo en Washington DC... ¡y las repercusiones podrían alterar la balanza del poder mundial!

      No puedo contarles mucho más de esta historia, sólo que el dibujo es por momentos, espectacular, y que el diseño del cómic tiene cierto aire a película. Lo entenderán en cuanto le echen un vistazo.

      Idioma: Español.
      Editorial: Thrillbent
      Guion: James Tynion IV
      Dibujo: Jeremy Roca
      Tradumaquetador: Gregario, Be1garath (CRG)
      Archivos: 9
      Formato: CBR   
      Tamaño: 187 MB

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      Reseña: Animal Man - Etapa de Grant Morrison


      ANIMAL MAN - ETAPA DE GRANT MORRISON

      Fecha de Publicación: 1988 - 1990
      Escritor: Grant Morrison
      Dibujante: Chas Truog
      Entintado: Doug Hazlewood
      Reseña: Ñoño Cool

      La reseña de hoy es sobre una colección… particular, muy particular. Comienza como cualquier otra serie de cualquier otro superhéroe, pero lentamente da pistas de lo que se vendrá al final, ese golpe maestro tan extraño e insanamente imaginativo como contundente ¿Y cómo no serlo si está escrita por Gran Morrison?

       Antes de comenzar a explayarme una advertencia… o una recomendación mejor dicho: LEAN ESTE COMIC PRIMERO, ignoren la reseña, descárguenlo o cómprenlo y LÉANLO COMPLETO Y SIN DETENERSE (enlace está al final), una vez que ya lo hayan hecho, así no se arruinarán la sorpresa al leer esto. Si aún lo desean pueden volver por aquí y leer este humilde texto una vez que hayan experimentado el genio dentro de esta colección, no tengo problema, yo los espero aquí mismo… soy un texto escrito, no me iré a ningún lado… ¿Ya lo hicieron? Regresaron más de ustedes de los que hubiese pensado… gracias por eso. En fin, ahora que ya leyeron – porque asumiré que lo hicieron – comencemos a desmenuzar esta obra maestra.

      Bueno, el elemento que diferencia este comic de cualquier otro que haya salido antes, y que marcó a muchos que vinieron después fue una simple pregunta a la cual se dan pistas pero no se realiza y responde sino que hasta los últimos números, y cuya espera vale toda la pena: ¿Qué pasaría si un personaje de cómic se diera cuenta de que es un ser imaginario y consiguiera después de muchos esfuerzo llegar a encontrarse con su guionista teniendo como objetivo confrontarlo por jugar con su vida como si tuviese el derecho, cómo si se creyera capaz de tomar decisiones por mí y moverme como un maldito títere? Esa es la guinda de la torta para una colección que la transformó de competente en obra maestra y de culto, pero a pesar de lo brillante que es eso, esta colección tiene más elementos dentro antes de llegar a ese punto que la vuelven parte de la historia de la industria y un clásico del cómic contemporáneo.

      Ahora, algunos se preguntarán ¿Quién diablos es Animal Man? Bueno, él es Buddy Baker, quien cuando joven paseando por el campo se dio de cabeza contra una nave alienígena estrellada. El cacharro estaba tan dañado que terminó explosionando y todas las energías liberadas de eso bañaron a nuestro héroe, entregándole la única capacidad de poder imitar las facultades de cualquier animal que se encuentre relativamente cerca de él. Buddy entonces adopta el – obvio –nombre de Animal Man y como cualquier personaje de comic en esas circunstancias se dedica a combatir el crimen con estos nuevos poderes.

      Dicho origen apareció en la época comiquera conocida ahora como “La edad de Plata”, específicamente en “Strange Adventures Nº180” publicado allá por septiembre de 1965, de la mano de Dave Wood y Carmine Infantino. Por esas cosas del destino, el público no recibió a Buddy con los brazos abiertos como a otros héroes de la misma época, y sufrió de unas apariciones… esporádicas, por decirlo generosamente.

      Todo esto cambiaría a mediados de los 80, donde se inició una política en DC que pretendía resucitar personajes olvidados y Animal Man fue uno de los más beneficiados con este movimiento. Este regreso vino de la mano junto con otro suceso importante que afectaba a los comics en esta época: la “Invasión Británica”. Esto no es sino que guionistas del otro lado del atlántico traían su talento y visiones únicas a la industria superheróica norteamericana.

      La fórmula en ese entonces era “Personaje olvidado a resucitar + guionista británico = colección con calidad de lujo y éxito de ventas”. Ese fue el caso de la Cosa del Pantano de Alan Moore que resurgió de la ciénaga y se volvió en una de las colecciones seminales en la industria; también fue el caso de Neil Gaiman y Sandman, personaje que reimagino no como un vigilante enmascarado sino como uno de los nuevos 7 Eternos, unos seres mitológicos compuestos por Sueño (o Sandman), Muerte, Deseo, Desespero, Delirio, Destino y Destrucción, dándole vida al tebeo que millones de personas (entre los que me encuentro) consideran como el mejor comic jamás escrito en la historia del medio.

      Y como no, el caso también fue  de Animal Man y una joven promesa conocido como Grant Morrison, quien amaba tanto al personaje en los 60 cuando era un niño, que entró en DC con el solo propósito de escribir sobre él, originando como los otros dos, una obra seminal y magistral aplaudida por cualquier conocedor y fan casual que haya tenido la suerte de poner sus manos en ella.

      Todos esos comics dieron paso al nacimiento de la línea “Vértigo”, la línea dedicada exclusivamente a adultos por parte de DC Comics. Otros miembros de este fenómeno fueron Garth Ennis, Jamie Delano, Peter Milligan y más, ninguno al nivel de los primeros grandes 3 que mencioné antes, pero todos hombres dispuestos a tomarse en serio a su público y crear historias que los hicieran pensar. Pero basta del contexto histórico, y sin más preámbulos pasemos a la colección en si.


      Buddy Baker, Animal Man, es un personaje bastante ridículo, para ser honesto. Los aliens le dieron sus poderes, tiene que estar cerca del animal específico cuyo poder canaliza. No entiende plenamente sus poderes o incluso jamás se ha tomado la molestia de tratar de averiguar el alcance de ellos. Él no es muy héroe que digamos tampoco. Su traje es estúpido como muchos trajes de superhéroes. Incluso tiene una gran letra "A" en el frente del mismo.

      El Animal Man de Grant Morrison por otro lado, hace de este chico torpe un gran personaje, precisamente porque es tan torpe y normal como muchos de nosotros. Morrison lo retrata como un hombre común. Es un inseguro, quiere jugar a ser un héroe, pero duda de sí mismo. Vive una vida en los suburbios de USA y se junta con los vecinos. Está casado y tiene dos hijos, Cliff y Maxine. Y a diferencia de otros superhéroes que tienen familia, el en realidad pasa la mayor parte de su tiempo con ellos, es padre y esposo primero y héroe después. Él ama a sus hijos, incluso cuando sus chico de 9 años lo insulta por sentir que no se preocupa lo suficiente de él, el actúa como el adulto responsable y padre amoroso que es. Él ama a su esposa y su esposa lo ama, pero ella se frustra mucho con su matrimonio y la manera en cómo él se comporta, no le aguanta todas sus tonterías pero si es comprensiva, creando una relación natural y creíble. En otras palabras, Buddy Baker más que Peter Parker, más que cualquier otro héroe allá afuera en las páginas ilustradas, es la representación más cercana del hombre común que además tiene poderes.

      Y su esposa no es un débil personaje secundario. Sino que ella es otra razón por la cual el cómic es tan genial. Ellen es una mujer fuerte. Ella tiene un trabajo a tiempo completo y apoya a la familia económicamente, tanto Buddy como los niños dependen de que ella “traiga el pan” a la casa. Ella es guapa pero físicamente fuerte, como lo vendría a saber el Amos de los Espejos y su adolorida ingle después de una patada que lo lanza por las escaleras porque estaba golpeando a su marido en su propia casa. Ella es una de las mujeres mejor construidas en lo se supone que es un cómic de superhéroes escrito para hombres. Tiene que aguantar los lloriqueos de Buddy y su aparente crisis de la mediana edad cuando empieza a hacerse vegetariano – aunque tiene una razón totalmente válida para hacerlo, en vez de hablarlo con la familia él llegó y lo impuso - lo que obligó a la familia a seguir a su nuevo interés con él mientras botaba a la basura todo lo que contuviese carne en su refrigerador. Ellen no se convirtió a sus nuevos ideales, por bien intencionados que fuesen no era para ella, pero es práctica: se pone a comprar esta comida nueva y busca la forma más barata de crear una dieta de este tipo para evitar discusiones sin sentido. A lo largo del cómic, ella juega un papel activo como una mujer de verdad que tiene que soportar – no ser la damisela o la sirvienta – a un marido que se ha vuelto superhéroe.

      Y tal como Ellen, la hija y el hijo de Buddy ayudan a que se sienta como un hombre viviendo una vida muy doméstica. La niña se la pasa haciéndole dibujos para él – como mi hermano de 7 años hace conmigo –y se preocupa de unos gatitos recién nacidos que se quedaron sin madre por culpa de unos cazadores; y su hijo tiene problema con los “matones” en su escuela que se burlan de él por ser el hijo de un héroe y lo llaman “Animal-Boy” de manera despectiva mientras lo agreden físicamente, por esto mismo el chico no está nada feliz con tener un padre con superpoderes, y mucho menos cuando dicho padre lo obliga a volverse vegetariano y comer Tofu - cuyo sabor odia - sin darle una razón además de  “porque yo lo digo”. Sin embargo, como un hijo típico, se esconde en su cuarto cuando ve que su mamá y papá están a punto de tener una pelea cuando ella ve lo que el papá piensa hacer con la comida en la cocina. Estos son toques realistas de la vida domestica que jamás vez en un comic de superhéroes.

      Así que tenemos una mujer fuerte y un hombre de familia, ¿pero qué hace esta vida doméstica algo que realmente valga la pena leer? Pues primero sirve para criticar un poco lo que es ser superhéroe, pues vemos como un hombre lleno de dudas y preocupaciones no es competente en su trabajo, y que a menos que seas un millonario genio playboy filántropo no te puedes ganar la vida para alimentar a tu familia solo atrapando criminales; sirve también para ver cómo un hombre cuyos poderes lo conectan a tal nivel con los animales cambia su vida y la de los suyos, específicamente cambiar bruscamente la dieta a una vegetariana, lo que si bien tiene una base moral y filosófica importante, al llegar e imponerla por la fuerza comete un error que le cuesta; ver también como él  rechaza a cierto modo que su familia lo vea andar en un traje apretado de spandex por ahí, por lo que se pone una chaqueta encima para no causarles vergüenza y poder llevar dinero en sus bolsillos así como las cosas que compre para llevar a la casa cuando vuelva.

      Además, Buddy no se dedica realmente a combatir el crimen en la manera típica de los enmascarados, pues él dado sus habilidades se dedica a ayudar a los grupos que luchan por los derechos de los animales, como mencioné varias veces cambia su dieta, y vemos la horrenda realidad que viven los animales que son usados para la investigación científica, cosmética y militar. Y como no, también podemos ver a unos cazadores que disfrutan sádicamente el asesinar los animales a balazos – al punto de matar una madre recién parida solo para ver sufrir a sus crías – intentar violar a la esposa de Buddy en frente de su pequeña hija. Este comic toca temas reales y tiene mensajes que pegan fuerte y claro… caen en el sermón de tanto en tanto… pero eso es EXACTAMENTE lo que Morrison pretendía como vemos en los últimos números.

      Aunque eso es solo una base que lo transformaría en algo destacable, lo que lo vuelve una obra maestra es el otro aspecto que se viene mostrando de a poco en la narrativa y termina explotando en el último número con un toque maestro: Esto es un meta-comic. Hay algunos personajes que están consientes que son parte de un comic y no están muy contentos al respecto, pues no son felices siendo manipulados por los caprichos de un ser todopoderoso que mueve sus vidas a su antojo. Y a pesar de que esta técnica no es nada nueva, el hacerlo en DC Comics, la mayor compañía de comics – en esa época – donde Superman o el Detective Marciano se paseaban era algo totalmente rompedor para el tiempo y toda la industria.

      Claro ahora tenemos a Deadpool en Marvel por ejemplo, y lo vemos como algo común, pero él lo usa para comedia y nada más. Aquí el concepto apareció en un contexto para el cuál era impensable y al usarlo en una manera tan experimental y fuertemente filosófica en el mundo DC, implica que no solo Animal Man, sino que Superman e incluso Batman son meros títeres sin voluntad propia que responden a los caprichos del guionista de turno y lo que sea que él tiene planeado para ellos, alterando sus orígenes, personalidades y peor aún mandando sus secundarios o villanos en desuso al limbo del sufrimiento editorial, para que vaguen por una eternidad sin propósito hasta que alguien más se acuerde de ellos. El universo con los seres más poderosos del universo no es más que una caja de arena en el patio de juegos donde unos niños crecidos llamados guionistas crean con ellos sus castillos de arena. Y este panorama que Morrison creó fue totalmente arriesgado, pues dicha propuesta pudo FÁCILMENTE acabar con su carrera de guionista en su etapa más tierna si no fuese por la confianza que los editores tuvieron en él, y el respaldo de los lectores.

      En última instancia, el secreto del éxito de Morrison es esta combinación: Al mismo tiempo que hace preguntas filosóficas grandes para que tu mente quiera explotar, él nos da como lectores una historia clara e interesante a seguir. Nunca olvida que los cómics son para contar historias comprensibles con las que el lector se pueda relacionar. Él sólo quiere estudiar y diseccionar la naturaleza de las historias, al mismo tiempo que él las cuenta. Este doble objetivo es tanto la marca y el genio de la obra de Grant Morrison. La fórmula Morrison es: “Una historia compleja pero fácil de seguir + filosofía envuelta en meta-narrativa = éxito con la crítica y éxito de ventas entre los fans”.

      Aunque eso sería sobre-simplificar el trabajo del escocés, pues estas distintas variables de la ecuación a pesar de ser las mismas siempre, SIEMPRE tienen suficientes matices para sentirse como algo totalmente diferente. En Animal Man la metanarrativa se usa para atrapar al personaje en una vida donde sus decisiones consientes no existen y es un mero títere entregándole un peso filosófico enorme, en Multiversity se usa para inter-conectar las 52 Tierras proveyendo una telaraña entre sus narrativas entregando solo eso, una conexión; en Superman All Stars solamente se usa en media página cuando Superman crea nuestro planeta Tierra y Siegel y Shuster crean Superman en el comic, sirviendo solo en forma de homenaje; y así un largo etc… y si nos vamos a la variable “Una historia fácil de seguir” tenemos más diferencias y matices que podríamos pensar que hablamos de dos o tres escritores diferentes; es cosa de comparar las historias de Batman Inc con Superman All Stars o We3 y Multiversity. El recurso es el mismo, pero la forma en cómo se aplica varía a tal punto que podríamos decir que esta “formula Morrison” no es realmente tal, y que no existe una “receta de cocina” para escribir como él.

      En Animal Man nos presenta una historia bien simple por los primeros números, con Buddy Baker cazando una enorme y peligrosa bestia e intentando castigar a un científico experimental que abusaba de animales. Y después nos damos cuenta que el gran peligro era alguien por quien sientes simpatía, lo entiendes y empatizas con él, lo mismo que Animal Man; y el científico se lleva su castigo pero no por la mano de nuestro héroe, quien jamás tuvo las herramientas para intentarlo siquiera. La estructura es la de siempre: héroe lucha contra oponente, hay secuencias de batalla y mucha acción, el lector queda satisfecho; pero el giro de que nuestro villano no es tal, y ni siquiera es malo, Morrison nos pregunta si realmente queremos esta cansina estructura otra vez o si preferimos experimentar con algo nuevo. La respuesta de DC fue "nos quedamos con lo segundo" y ahí le dieron la libertad al escocés para que comenzara a disparar las armas grandes de la meta-narrativa en el quinto número, "El Evangelio del Coyote".

      Una de las historias favoritas jamás escritas por el mismo Morrison, es también una de mis preferidas del británico. La cosa más arriesgada que había hecho a la fecha, y con miedo de que los lectores no lo entendiesen y fuese un fracaso, terminó transformándose en un éxito rotundo y una de las historias de un solo número más alabadas por fans y crítica por igual.

      El personaje del coyote es Willy E. Coyote de los Looney Tunes, el que siempre es vencido por el Correcaminos en las caricaturas. Su nombre es Crafty en el comic, y entrega un mensaje sobre su realidad y cuestiona la de Animal Man mismo, quien responde de una manera que será la clave para todo lo que está por venir en los números posteriores. Este tebeo es macabro, ligeramente gore, una parodia a la vez que una plataforma para cuestionar a los guionistas de comics y todo el proceso de realizar algo artístico así como nuestras vidas, la ilusión de libre albedrío y Dios mismo. Es una historia TAN poderosa y TAN compleja, que me vi en la necesidad de entregarle una reseña totalmente separada que pueden encontrar aquí mismo en el blog.

      El resto de las historias que vienen posteriores al “Evangelio del Coyote” aunque no en su nivel de calidad son igualmente interesantes. Tenemos un artista suicida de la raza de Hawkman cuyas obras operan a nivel genocidio planetario. Un villano tan deprimido que Buddy en este número es más un operador de esas líneas telefónicas de apoyo al suicidio que un verdadero heroe. Y ni siquiera lo vence al final, sino que Hawkman tiene que venir y salvarle el pellejo contra este peligroso… artista. También lo tenemos conversando con un villano retirado que nunca fue muy bueno en su oficio y quería morir luchando contra algún héroe, y si bien Animal Man se niega a enfrentarlo no puede evitar que el anciano muera.

      En esta seguidilla de fracasos tenemos al Amo de los Espejos, eterno enemigo de Flash, invadiendo la casa de Buddy y dándole una paliza siendo salvado solo por su esposa quien “derrota” al villano. Y como no, después de que por fin es aceptado en la Liga de la Justicia Europa por medio de la gestión del Detective Marciano, entregándole una membrecía que equivale a un sueldo profesional, vemos sus poderes fallar y constantemente rogarle a Jonn que le ayude, peligrando que lo echen del equipo cuando apenas y entró en él. Y así muchas historias posteriores.

      Ahora, Buddy no es un tarado torpe ni mucho menos, sino que no es muy bueno en ser un héroe nada más, es solo un hombre de familia con un gran corazón y buenos principios éticos. Tiene dudas y tiene que balancear su rol como justiciero y padre. Morrison realmente nos engañó para que leyéramos un comic sobre un superhéroe que no es bueno en serlo. Y aún así este “tebeo de superhéroes” es mejor que el 95% de cualquier otro del género. Tiene un mensaje claro sin ser aburrido, villanos que no son malos realmente pero igual proveen acción, y como no, para el final de la colección Morrison libera de sus cadenas a la imaginación en su mente y suelta toda la metanarrativa por la que es tan conocido.

      Con Buddy Baker saliendo del comic y entrando en la horrenda realidad de los personajes olvidados, para luego verlo a él y a otros personajes cuestionar su “realidad” te hace a ti mismo cuestionar tú realidad como ser humano, la manera en como Morrison habla cara a cara con el héroe que escribe creando momentos filosóficos además de diseccionar la mente del lector de tebeos común y corriente y que es lo que este espera ver en algo como esto. Sinceramente el número final a mi gusto es una obra maestra al nivel del Evangelio del Coyote también comprendido en esta colección, porque cierra de manera perfecta una historia así de compleja de una manera asombrosamente inteligente, imaginativa y rompedora- Y estas ideas las desarrollaría en diversas maneras después en la que es llamada su magnus opus: Multiversity

      Si fueron Frank Miller y Alan Moore quienes volvieron a los comics oscuros, sucios y peligrosos fueron Neil Gaiman, Gran Morrison y nuevamente Moore quienes los transformaron en plataformas filosóficas. Y mientras más leo sobre el escocés más me convenzo que este hombre es uno de mis escritores preferidos del medio, rivalizando con sus compatriotas autores de Watchmen y Sandman. Simplemente no puedo sino más sino recomendar con toda vehemencia que lean Animal Man y vean la genialidad que se encuentra en sus páginas.

      10/10




      Post: Animal Man Vol.1


      jueves, 6 de agosto de 2015

      Reseña Película: El Gigante de Hierro


      EL GIGANTE DE HIERRO

      Fecha de Estreno: 6 de Agosto 1999
      Director: Brad Bird
      Guionista: Brad Bird, Tim McCanlies, Ted Hughes
      Productora: Warner Bros. Feature Animation
      Reseña: Ñoño Cool

      Esta fue la película con la que Brad Bird, animador de la serie “Los Simpsons” debutó en el cine, para luego estar nominado a dos Oscars por “Los Increíbles” y “Ratatouille” de la mano de Pixar. Y cuando quiso probar suerte con el cine de acción live action nos trajo la magistral “Misión Imposible: Protocolo Fantasma” y luego la imaginativa “Tomorrowland” que se estrenó hace unos meses.Y aún así con todos esos créditos en su carrera tengo que admitir que mi película favorita - aunque por muy poco y sin desmerecer las otras genialidades - del gran Bird es la de la presente reseña: El Gigante de Hierro.

      Este film es la adaptación cinemática de un relato infantil escrito por Ted Hughes conocido como “El Hombre de Hierro” (The Iron Man 1968) escrito originalmente como una forma de consolar a sus pequeños hijos por la muerte de su madre, y fueron McCanlies y Bird quienes se encargaron de adaptarlo a la forma de película.

      Imaginen una versión de la película “E.T.” pero con un robot gigantesco en vez de un pequeño alien y entenderán un poco el encanto de esta historia, una genial película animada con un estilo parecido a las caricaturas de Hanna Barbera sobre un niño que se hace amigo de un robot del espacio exterior. Nuestro gigante aterriza en una Norteamérica inmersa de lleno en la Guerra Fría una noche de 1957 poco después de que el Sputnik 1 soviético partiese sobre el cielo dando inicio a la carrera espacial. Las tensiones de este conflicto están presentes en el temor de los norteamericanos hacia todo lo extranjero, especialmente ruso, y el constante riesgo de una guerra nuclear, lo que queda claro en los videos que les muestran a los niños sobre el asunto.

      Es en este mundo lleno de miedo irracional donde nuestro personaje aterriza chocando contra un barco en medio de una tormenta haciéndolo pedazos - esta presentación está creada con un tono que recuerda muchísimo a los clásicos de horror y sci-fi, como una forma de homenaje a estos por parte de Brad Bird – y el pescador sobreviviente luego le cuenta a todos que vio algo que lucía como un invasor de Marte atacar su navío, pero lo toman por un borracho y nadie le cree, excepto un pequeño niño que sueña con ver marcianos.

      Hogarth Hughes es un chico de 9 años que vive con su madre soltera y recientemente viuda (Jennifer Aniston) y sueña con tener una mascota, está lleno de imaginación, ama la aventura y le fascinan las historias fantásticas, de terror y superhéroes que ve en los comics o la televisión. Ambos viven en una pequeña ciudad, un pueblo donde jamás pasa algo interesante. El robot por su parte desde su aterrizaje ha avanzado por USA comiendo antenas de tv y automóviles para no pasar hambre hasta que llega a una planta de energía. Hogarth siguiendo el rastro de destrucción cumple su sueño y encuentra algo salido de otro mundo, comiéndose los cables de la estación eléctrica y sufriendo una sobrecarga.

      Después de salvar al robot de una electrocutación nota que el Gigante de Hierro es totalmente amigable y grita “¡Soy el niño más afortunado de toda América!”, y ambos comienzan una relación de amistad como si el alienígena fuese una mascota a la que le enseña cosas mientras lo mantiene secretamente de su madre y el gobierno federal de USA que le quiere dar caza.

      Mientras los adultos por otro lado lo consideran una amenaza peligrosa y el FBI está tras él por pensar que puede perfectamente ser un enviado soviético a destruir USA. El chico comienza a enseñarle algunas palabras en inglés – el idioma original de la película –pero el hombre de metal no puede sigo captar muy pocas palabras a pesar de que demuestra conocer su significado, esto se debe que a cuando aterrizó se golpeó la cabeza, dañando sus circuitos y causándole amnesia. Su ingenuidad y bondad se sobrepone al miedo del resto, tal como sucediese con Elliot y E.T. en la película de Spielberg.


      Lo interesante es que nunca nos es revelado al completo o evidentemente quien envió a este robot y con qué propósito, incluso él gracias a su pérdida de memoria desconoce su misión. Solo en el último tercio del film vemos como su cabeza se repara y se transforma en un arma imparable de destrucción total, ese era su objetivo: la destrucción de la vida en la Tierra - Un homenaje claro de Brad Bird a Gort el robot gigante de “Ultimatum a la Tierra del 52 – Pero cuando Hogarth le recuerda al héroe de comics que ambos leían con tantas ganas, el azuloso y buen Superman, además del daño que causan las armas, le dice que uno elige lo que quiere ser, por lo que nuestro amigo de Hierro se detiene e imaginándose a sí mismo como Superman hace el sacrificio máximo para salvar a los que debía asesinar cerrando los ojos por última vez.

      Tocando temas como lo difícil de la crianza de los niños cuando los padres deben trabajar sin parar para poder mantenerlos, también mezcla el tono de una historia sobre el típico “sueño americano” con una alegoría sobre la Guerra Fría, El Gigante de Hierro a mi gusto es uno de esos clásicos olvidados de la infancia.

      Volviendo a verla para hacer esta reseña noté que Brad Bird realmente tiene un gran talento para asombrar y conmover a la audiencia sin mucha dificultad, y haciendo que una historia completamente fantasiosa se sienta muy real y cercana. Su atención al detalle y la trama a largo plazo es conocida desde los capítulos de los Simpsons donde él organizaba y programaba su humor – la película de McBein separada en 3 partes por ejemplo – pero en Iron Giant mantiene las cosas breves y sencillas creando una magnífica química en la relación entre Hogarth y su titánico amigo mientras ellos se esconden en el santuario de chatarra del hipster local y escultor de aluminio llamado Dean.

       Esto se presta para momentos tranquilos y muy personales de desarrollo que nos dejan ver cuánto ama Hogarth al gigante - quien luce como una mezcla del robot de “Ultimatum a la Tierra” (1951) y Frankestein” (1931), todo desgarbado pero que se mueve como “King Kong” (1933) - y por supuesto el - en sus ratos de ocio donde ambos combaten su soledad disfrutando la compañía del otro.

      Esto sin querer acaba cambiando la programación asesina del coloso por una amigable y protectora ante los mismos ojos de los espectadores y terminan sintiendo algo de lástima por él, esto gracias a muchas cosas, entre ellas al simplificar la elección entre lo malo y lo bueno con dos personajes de comics: el amigable y desinteresado Superman que siempre protege al débil y el inocente como “el bien” y el robot asesino imparable y auto-reparable Atomo para el mal. Y es al final, cuando nuestro amigo metálico se sacrifica para evitar un accidental holocausto nuclear por parte de USA es cuando la sentiente máquina del juicio final supera su naturaleza aniquiladora por el simple cariño de un niño y su apego por la chatarra terrestre. El contexto de terrorismo atómico que puede destrozar el planeta en vez de causar lo que pretende termina impulsando el nacimiento de un nuevo héroe que dice “No soy un arma” - desafiando a su creador - “soy Superman”.

      Cada personaje en el film, desde la madre a Dean a Hogarth y el gigante son tratados con corazón y ternura pero también con cuidada seriedad, todas las situaciones son construidas balanceando el tono infantil y fantasioso y uno más realista gracias a conceptos como una madre soltera y trabajólica, que en vez de transformarla en villana es solo alguien que ama mucho a su hijo pero le falta el tiempo para estar con él. O un representante del gobierno que si es el malo en vez de ser uno de los héroes como típicamente es lo esperado en el cine animado americano. Y como no, las relaciones entre Hogarth y Dean, Dean y la madre, la madre con Hogarth y él con el gigante son todas interesantes y creíbles.

      "El Gigante de Hierro" es otro gran ejemplo de la libertad que los directores encuentran en el campo de la animación, pues esta película hubiese costado más de 100 millones de dólares para la época si la quisiesen hacer live action y con efectos especiales, pero en este formato costó una pequeña fracción puesto que nuestro hombre de metal estaba dibujado no construido. No tiene canciones o números musicales entre medio o animalitos tiernos, sino que es una historia sin ninguna otra más pretensión que el que la tomasen en serio, pues hay momentos donde como en una película de Miyazaki, te olvidas que estás viendo algo animado ya que los personajes son tan interesantes.

      La película está ambientada en la década de 1950, porque esa es la época en la que la ciencia ficción parecía más preocupada con el holocausto nuclear y los invasores del espacio exterior, y por lo mismo pudo salirse con la suya de mejor manera en cuanto a poder entregar su mensaje: una parábola de la Guerra Fría en el que el Gigante de Hierro aprende de un niño pequeño que no está condenado a ser un arma porque "eres es lo que eliges ser." .


      Todo este tema político es muy secundario a el carisma que lo rodea, y el sentido del humor del que es dueño, que incluye una versión hilarantemente paródica del la alarmante película educativa "Duck and Cover" que pasaban en las escuelas, en la que se recomienda a los niños a buscar refugio contra bombas atómicas escondiéndose debajo de sus escritorios, o cuando debe esconder al gigante cerca de su casa como si fuese un perro desobediente. Y el villano es un agente de nombre Kent Mansley, que por supuesto ve el gigante de hierro como un complot subversivo soviético y quiere explotarlo en pedazos pues “si nosotros (los norteamericanos) no lo construimos, es razón suficiente para volarlo en mil pedazos ", una sátira interesante, aún más si consideramos que este film es "para niños".

      Un clásico moderno lleno de nostalgia – al menos en mi caso – que puede disfrutar toda la familia, una maldita pena que sea relativamente tan poco conocida, pero creo… creo que aún salen DVD y pronto Blu-rays de esta historia, yo por mi parte la tengo en un viejo VHS.

      Una película que no pretende ser más que una historia de amistad y el libre albedrío que está bañada en referencias a la cultura popular, “El Gigante de Hierro” es una aventura narrada con mucho estilo, visualmente genial (una mezcla de los shows de Hanna Barbera como Scooby Doo o los Picapiedras y obras de Miyazaki como Mi Vecino Totoro), con toques de humor, que se escapa de muchos clichés del cine infantil y toca puntos que este rehúye, y por supuesto cargada dramáticamente, pues los reto a decir que no se emocionaron con esa despedida final. Una joya animada sin duda.

      10/10



      Enlace Youtube: El Gigante de Hierro


      WildC.A.T.S. - Némesis

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      Nemesis, la traidora que trajo la desgracia y provocó el fin de la Hermandad de la Coda, ha vuelto a aparecer para secuestrar a una niña pequeña. Majestic y los Wildcats tratarán de detenerla.

      Tras la conclusión de Majestic, toma el relevo Wildcats: Némesis, una miniserie que explora los orígenes de uno de los enemigos más peligrosos del grupo de superhéroes, y que nos adentrará, durante sus dos volúmenes, en la historia de las guerreras coda y su compromiso con el mundo.

      Idioma: Español.
      Editorial: Wildstorm  
      Año: 2005-2006 
      Guion: Robbie Morrison  
      Dibujo: Talent Caldwell, Horacio Domingues 
      Tradumaquetadores:  Umbriel (CRG)  
      Archivos: 2 Tomos (9 Numeros)
      Formato: CBR   
      Tamaño: 81.3 Mb

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      miércoles, 5 de agosto de 2015

      Reseña: La Cosa del Pantano - Etapa de Alan Moore


      LA COSA DEL PANTANO - ETAPA DE ALAN MOORE

      Fecha de Publicación: 1983 - 1986
      Escritor: Alan Moore
      Dibujantes: Steve Bissette y John Totleben, y otros esporádicos
      Reseña: Ñoño Cool

      "Yo soy carne
      Una bestia de sangre
      Que pisotea
      Criaturas de clorofila

      Yo soy violencia
      Una maquina rabiosa
      Que asesina
      Desde el nacimiento a la muerte

      Yo soy engaño
      Un continuo equivocado
      Que justifica
      La vida que él termina

      Yo soy hybris
      Un discípulo de mi propio mensaje 
      Que sabe que
      Toda la vida es mía

      Yo soy un hombre
      Yo soy un hombre
      Yo soy un hom-bre
      Yo soy carne" 

      Aunque algunos lectores actuales tienden a pensar ahora en Alan Moore como esta figura llena de odio, un Gandalf maligno atiborrado de desprecio, rechazando casi todo lo que sea referente al mundo de comic americano, insultando cada vez que puede a la actual generación de guionistas, dibujantes y sobretodo lectores de comics; hay que volver unas décadas atrás y recordar que fue una vez un fan devoto de los tebeos superhéroes.

      Sus primeros trabajos en Marvel UK dieron fruto a un artículo donde expresaba su admiración por la obra de Frank Miller (pensar que actualmente ambos se odian con una pasión enfermiza y han tenido discusiones que solo pueden ser traducidas como la versión verbal de una lucha de UFC en jaula), quien en su momento, estaba guionizando la serie de cómic Daredevil para Marvel; así como trabajar en Wildstorm y alabar la Silver Age de la industria, esa época llena de ridiculeces donde todo era posible… diablos, si hasta redactar algo diciendo que a Moore le gustaban estos comics que tenían caballos parlantes usando capa se siente raro… pero fue cierto.

      Gracias a que en ese entonces Moore era un tipo al cual me atrevería a llamar simpático, el Editor en Jefe de DC Comics le dio una llamada allá por el 83 para que tomase una colección que vendía poquísimo, y que era un comic resucitado de su cancelación por el mismo motivo hace menos de 6 meses – esto era la era cuando DC se arriesgaba por calidad en vez de solo dinero – cuya autoría era del mismo editor de DC Comics Len Wein, en conjunto con la leyenda del horror Bernie Wrightson hace más de 10 años en esas viejas antologías de “La Casa de los Secretos” – que Neil Gaiman reusó para su Sandman -, un comic llamado “Swamp Thing” protagonizado por la criatura titular, quien era un mostruo vegetal pantanoso que alguna vez fue humano.

      La colección por ese entonces estaba en su número #19 a cargo del señor Marty Pasko, quien decidió irse para seguir otros proyectos (uno de ellos en el futuro sería la serie animada de Batman) y muchas de sus subtramas y arcos argumentales quedaron sin resolver, siendo realmente un enredo y desastre de comic, no por nada vendía tan poco la colección. Ese fue el panorama en el que Alan Moore llegó, tomando "La Cosa del Pantano" desde el #20 y continuó durante casi 4 años seguidos.

      Darle a Moore un comic gótico de eco-terror en riesgo de cancelación es ahora algo que parece obvio, pero en ese momento era una ligera apuesta, y lo que dejó el británico fue una clase magistral de cómo resucitar un cadáver, transformándolo en uno de los tebeos seminales en la historia de la industria. ¿Cómo lo hizo? Primer paso: asesinar al protagonista.


      “La Saga de la Cosa del Pantano” # 20 más que ser un verdadero inicio, solo era Moore encargándose de arreglar todos los múltiples, múltiples errores de Pasko, y la verdadera historia no comenzó hasta que el número siguiente. Sus cómics de la Cosa del Pantano visualmente estaban en el mismo camino que los anteriores ya que el mismo equipo artístico seguía a cargo de la serie por meses antes de su aparición y no se retiraron con su regreso por un tema de coherencia estructural, pero su estilo narrativo era algo jamás antes visto, ni en esta colección ni en ninguna otra colección de tebeos de la época.Y a más de 30 años siguen siendo tan bueno como antaño.

      Para los que no conocen al personaje aquí un rápido repaso por su origen en los 70: Alec Holland es un científico que fue asesinado en una explosión mientras trabajaba en una fórmula bio-restauradora a base de plantas, y su cuerpo carbonizado y descompuesto cayó junto con esta dentro de un pantano, siendo resucitado como “La Cosa del Pantano”, un personaje siempre furioso, siempre muy triste y trágico y que luchaba contra toda clase de monstruos, básicamente una mezcla del género de horror y superhéroes.

      Cuando Marty Pasko resucitó la serie a principios de los 80, reconstruyó la historia metiendo misticismo, al Phantom Stranger y unas extrañas conspiraciones globales. Pasko antes de irse resolvió el mambo-jambo místico pero dejó todo lo referente a las conspiraciones y a la Corporación Sunderlan queriendo asesinar a la Cosa del Pantano quedó en el aire. Ahí es donde Alan Moore llega con “La Saga de la Cosa del Pantano” # 20, en una historia apropiadamente titulada "Atando los cabos sueltos".

      En este enredo y tramas en progreso Moore transformó al personaje y le dio su toque propio. El Swampy (en inglés Cosa del Pantano es Swamp Thing, así que le diré Swampy de tanto en tanto) que había escrito Pasko era un ex hombre atormentado jugando a ser el héroe mientras su cuerpo estaba cubierto de musgo, la versión de  Moore era un ser muy reflexivo, inteligente, perspicaz y aún más atormentado, casi como una especie de personaje Shakespereano cubierto de vegetación a medio podrir.

      En aquel número la Cosa del Pantano toma el cuerpo de su archienemigo Anton Arcane, quien murió debido a una explosión de un helicóptero, y tomando su cabeza hace una alegoría del soliloquio de Hamlet con la que Swampy comienza a pensar en su mente: “Tú eras mi opuesto. Yo tuve mi humanidad arrancada de mí, y he tratado de reclamarla de vuelta con todas mis fuerzas. Tú comenzaste como humano y elegiste arrojarla a la basura, y lo hiciste deliberadamente. ¿Nos definimos al uno al otro no es así? Al entenderte a ti, me he acercado muchísimo más a entenderme a mí mismo. Y ahora estás muerto. Realmente muerto. ¿Qué voy a hacer ahora?”

      Desafortunadamente la respuesta era: el que fue antes Alec Holland dejará de existir.

      La Corporación Sunderland envía algunos esbirros armados con lanzallamas hasta los pantanos, disfrazando toda la operación como una misión gubernamental para tratar con una situación de OVNIs. Persiguen a nuestro héroe, y lo acribillan a balazos en su cabeza y pecho y cae al suelo. La Cosa del Pantano está muerto.

      En el número #21 tenemos el verdadero inicio del run de Moore, y es uno de los tebeos considerados como y cito “Uno de los mejores números individuales en la historia de DC”. Comienza obviamente con Holland muerto, y lo ha estado por un verdadero largo tiempo. Esta revelación viene de la mano de otros de los personajes metafóricamente resucitados de la muerte que es el olvido editorial por la mano del escritor británico: el Doctor Jason Woodrue, el “Floronic Man”. Uno de los enemigos menores de Atom que tenía el poder de controlar las plantas, que siempre fue un personaje totalmente patético, un villano de cuarta. Moore lo revitaliza entregándole una caracterización muchísimo más profunda y volviéndolo más interesante de lo que cualquiera pudo haber imaginado jamás. El “Floronic Man” ha venido a pedido de la Corporación Sunderland para poder hacerle una autopsia a la Cosa del Pantano.

      Nuestro protagonista capturado y congelado es sujeto de experimentos. Nuestro héroe es, de hecho, el villano de la historia en esta ocasión, escapando de su prisión y aterrorizando al hombre lo mantiene allí. Moore crea un fuerte sentido de la barbarie y la ira en la criatura que está presente en la primera mitad de la carrera - es sólo a través del amor que la criatura es domesticada.

      Sé que me estoy concentrando demasiado en el primer número, pero entiéndanme, este número hizo escuela, es uno de los mejores trabajos de Alan Moore, al menos en su top 3 a mi gusto y por lo mismo decidí darle tanto espacio en la reseña. La historia comienza por el final de la misma, con Woodrue narrándonos todo lo sucedido con un tono muy serio, mientras todo el tono es construido gracias a versos de poesía mientras describe aterrado y fascinado sus nuevo descubrimiento: “Estoy pensando en el viejo. Él debe estar golpeando en el cristal justo ahora, y ¿habrá sangre? Me gusta imaginarlo, si. Yo prefiero pensar que habrá sangre. Un montón de sangre. Sangre en cantidades extraordinarias".

      Comenzamos luego a ver como el general le pidió a Woodrue que examinase el cuerpo, y entre flashback y flashback vemos que fue lo que biológicamente sucedió para crear al monstruo verdoso que está ahora muerto en la mesa. Todo es narrado de una manera realmente compleja y cuando descubrimos su secreto es algo simplemente impresionante: El nunca fue Alec Holland. El verdadero Holland si se quemó vivo en el pantano, y mientras la fórmula bio-restauradora se mezcló con su cadáver y la vegetación que lo consumía algo extraño sucedió, la Cosa del Pantano no era Alec Holland transformado en planta, sino que una planta que creyó que ella era Alec Holland. Una planta estaba tratando de ser la mejor versión de Holland posible.

      Moore asesinó a Holland y resucitó a la Cosa del Pantano, ya que jamás hubiese muerto por los balazos si no tenía órganos vitales al ser una planta, y gracias a la formula especial sería cosa de tiempo que se regenerase, y claro que lo hizo, mientras leía los papeles que tenían sobre su pasado. El solo era una planta con delirios de humanidad. Esto enfureció a la criatura y descargó su rabia contra sus captores.

      Woodrue, quien sigue hablado sobre sangre y violencia, termina el relato completamente solo, alguien que trató se transformarse a sí mismo en una planta se ve con esta situación y cae en la locura mientras la Cosa del Pantano asesina a todos los culpables de su encarcelamiento. El está permanentemente escuchando la vida vegetal ahora, y se ha vuelto completamente loco gracias a esta conexión con “El Verde”.

      En un solo número Moore cambió todo, humanizando a un villano patético, estableciendo un nuevo status para el héroe, crear una historia terrorífica y como no, sentar las bases para toda la mitología posterior del personaje. ¿Escucho aplausos? Porque esto merece aplausos por su maestría.


      Moore también fue capaz de idear tramas para la criatura libre de la continuidad de la DCU regular. Si bien los iconos de DC Batman y Superman comparten un mundo común, la Cosa del Pantano está más o menos establecida fuera de eso, mientras que todavía existe dentro de él. Personajes como Batman, John Constantine – nacido en esta colección -, Etrigan y Spectre aparecieron en la historia pero no son parte integral de la misma. Las aventuras comunes en spandex y piyamas no se encuentran aquí, y este título es MUCHO mejor sin ellas. De hecho hay un punto donde La Cosa del Pantano se enfrenta con Batman; aunque la lucha y la manifestación de los poderes de la criatura son increíbles, es una decepción para ver este maravilloso título de Vértigo en el reino "más simple" de capas y máscaras.

      El amor del La Cosa del Pantano por Abby Cable es una de las características definitorias de esta colección. Aunque Moore introduce la idea de que la criatura es un vegetal con la mente de la persona fallecida de Alec Holland, Abby cable se niega a renunciar a la humanidad del monstruo. A menudo es el ancla que permite tanto la Cosa del Pantano y el lector tener una idea del mundo fantástico y bizarro que ocupa las páginas. Ella da propósito a "Alec", ya que sin ella podría haber permitido simplemente que su mente fuese absorbida por la naturaleza, o destruida por uno de sus muchos enemigos.

      Los villanos de la Cosa del Pantano van desde los nacidos de la naturaleza a los espirituales. Una de las cosas más emocionantes de esta colección es ver que insana nueva cosa se enfrentará a la criatura y sus amigos la próxima vez. Mientras que el Floronic Man parece bastante extraño y espeluznante en el primer arco, eso no es nada en comparación con los enemigos que vienen después. Un mono demoníaco que se alimenta del miedo, vampiros acuáticos, máquinas orgánicas celestiales, fantasmas, la encarnación del mal, un hombre lobo y cultos demoníacos son algunos de los muchos peligros que nuestra planta monstruosa enfrentará. Mientras “pseudo-Alec” parece una criatura brutal en el primer número, la verdadera naturaleza del bien y el mal en este ser se revela rápidamente gracias a los enemigos que se le imponen. La criatura se convierte en menos salvaje, ya que entiende su lugar en el mundo y cae más y más enamorado de Abby. Y Swampy a pesar de que comenzaba a relacionarse con más gente, siempre volvía de regreso al pantano en el bayú cada vez que podía.

      La Cosa del Pantano fue además - supuestamente - la primera serie que abandonó el Comic Code y creó cosas exclusivamente para los adultos, no por nada John Constantine fue creado en las páginas de este comic, y luego se paseó por Hellblazer y The Sandman. Violencia, sangre, sexo, demonios del infierno - Etrigan - y muchos otros temas nada para niños fueron tocados en esta colección, iniciando la brecha que rompería por siempre con el molesto Comic Code.

      Y por supuesto, tan importante como Alan, eran los dibujantes que acompañaban al escritor. Stephen Bissette y John Totleben son los encargados de los lápices en los primeros volúmenes de todo el run de Moore, con un estilo cercano a los comics de terror, con ese trazo áspero que captura las emociones y el tono de la historia, funcionando como una perfecta simbiosis con el guionista. Eso cuando ellos estaban a cargo, pues cada vez que se ausentaban y venía un reemplazo a dibujar los números que ellos no podían, se nota… y mucho. Sus trazos con muy “superheróicos” para una colección con un tono más cercano al horror-comic como este.

      Y como no, de tanto en tanto Moore no confía en sus dibujantes, y pone cuadros narrativos que van en apoyo al arte, como si creyera que sus colegas trabajando con él no serán capaz de expresar lo que se debe mediante imágenes y él debe escribir algo para suplirlo; y termina siendo todo lo contrario, el dibujo entrega con fuerza y esa narración sobra cada vez que sale. Creo que esos eran los primeros indicios que Moore se convertiría en alguien que desprecia todo lo que no haya hecho él mismo, e incluso después desprecie lo que sí hizo él mismo… ah, solo Neil Gaiman y la Pequeña Lulú se salvan de su odio actual.

      Dejando eso de lado, “La Cosa del Pantano” es un comic maestro, y todas estas quejas son irrelevantes. No por nada se considera esto un comic que roza la perfección. No hay superhéroes aquí, no gente intentando erradicar mutantes y un calvo en silla de ruedas ayudándolos, hombres murciélago o aliens de kriptón, pues nuestro héroe es tan monstruoso como la gente contra la que lucha. Todo envuelto en un tono maravillosamente espeluznante y cautivador. Yo personalmente recomiendo que se pasen por esta ciénaga podrida y tendrán una espeluznante, introspectiva pero fascinante aventura, ¿cuántas veces puedes decir eso de un pantano?

      9.8/10 



      Post: La Cosa del Pantano Vol.2 (Alan Moore)

      The New Deadwardians

      P00001 - The New Deadwardians #1

      En el Inglaterra post-victoriana, casi todos de las clases altas voluntariamente se han convertido en un vampiro para escapar de las clases bajas que son todos zombies.

      En este caldero hirviente se empuja el inspector jefe George Suttle, un detective solitario que tiene el empleo mas tranquilo en Londres: investigar asesinatos en un mundo donde todo el mundo está muerto.

      Pero cuando el cuerpo de un joven aristócrata es hallado en la orilla del Támesis, Suttle buscará la verdad que lo llevará desde las más oscuras cloacas a los salones relucientes de poder, y revelar el corazón podrido en el centro de este mundo.

      Idioma: Español.
      Editorial: Vertigo  
      Año: 2012 
      Guion: Dan Abnett  
      Dibujo: I.N.J Culbard 
      Tradumaquetadores: Mmdsx y W.D. (AT Comics - Outsiders)  
      Archivos: 8
      Formato: CBR   
      Tamaño: 157.9 Mb

      P00002 - The New Deadwardians #2P00003 - The New Deadwardians #3P00004 - The New Deadwardians #4P00005 - The New Deadwardians #5P00006 - The New Deadwardians #6P00007 - The New Deadwardians #7P00008 - The New Deadwardians #8

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