miércoles, 7 de octubre de 2015

Reseña Comic: Southern Bastards


SOUTHERN BASTARDS #1-9

Editorial: Image
Fecha de Publicación: Abril, 2014 - Presente
Guionista: Jason Aaron
Dibujante: Jason Latour
Reseña: Ñoño Cool

Los dos Jason, Aaron y Latour nos llevan en un viaje tan oscuro como sucio y crudo, a una ciudad llena de malditos bastardos que pondrán a dormir a golpes a quien quiera pasarse de listo mientras todo el pueblo mira. “Southern Bastards" nos sitúa en el lado más campesino de USA, esos lugares ultra racistas, ignorantes, brutales, borrachos, con dientes amarillentos sin lavar, corruptos, creyentes en Dios al punto de pensar que el diablo vive dentro del televisor para tentarte, fanáticos del fútbol americano a un punto más que insano, incestuosos que se acuestan con sus primas y hermanas, que piensan que leer es para idiotas, son pésimos para recibir a los afuerinos y por supuesto, que usan la bandera Confederada como un símbolo de orgullo. Ambos Jason nos dan la bienvenida a el “Sur Norteamericano” cuna del racismo y los bastardos.

 A pesar de llevar 9 números cuando escribo esta reseña, no tenemos personaje principal real en forma de alguna persona en particular, sino que la misma ciudad y su estancado y violento ambiente es la protagonista absoluta. Este lugar es claramente una exageración de todos los estereotipos que se tienen sobre lugares como este, casi al punto de ser una parodia que busca ofender, pero que en realidad planea ser un golpazo a una manera de pensar más que a la gente real que ahí vive.

Gracias a esto golpea al lector con este tipo de actitud desde la página uno, poniendo unas señalizaciones sobre el miedo a Dios y que debían ir a la iglesia el Domingo en el fondo, y en el frente tenemos a un grupo de gente haciendo cosas ilegales. Esto es una especie de mensaje, que nos dice que los estereotipos exagerados que veremos deben ser recibidos como las terribles escusas de seres humanos que son solo para fines dramáticos y poder golpear con más fuerza en la trama. Es por eso que todo el comic tiene una especie de humor negro pero sutil, que se burla con fuerza de toda la situación, y que el lector puede dejar pasar sin darse cuenta si realmente se sumerge en la historia como un mero relato de violencia entre “basura humana” como son descritos.

Este es el tono que nos acompañará en los 3 arcos que se han presentado hasta ahora en los 9 números de “Southern Bastards”. Comenzado con flashbacks para rellenar el pasado de nuestros personajes, comenzando por Earl Tubb. Él es un hombre que dejó la ciudad por ya varias décadas y está regresando por un pequeño periodo para realizar unos trámites, y resulta fácil de ver poco después de que a pesar de los cambios aparentes, el status quo de esta, ¡ejem! tranquila ciudad se mantiene sin cambios.

Nos son presentados algunos flashbacks de la infancia de Tubb que explican cómo el personaje llegó a ser quien es, el repudio a su padre, el huir a Vietnam para salir de casa, el temor siempre presente de terminar siendo igual que él, nos cuentan en la medida justa quien es este anciano señor hijo del fallecido sheriff del pueblo que ha vuelto a este podridero. Esto funciona como un perfecto, rápido y conciso resumen, siempre en movimiento que se lleva a cabo en relación con el progreso de la historia; y la manera en cómo es narrado en GRAN parte usando solo maravillosa narrativa visual deja patente la enorme sinergia que tienen los dos Jasons como equipo de escritor y guionista mientras construyen lentamente la tensión de lo que tendrá que enfrentar Tubb, que es la encarnación actual de misma amenaza que siempre marcado su infancia.

"Southern Bastards" funciona de la manera magistral que lo hace, sin embargo, es porque Aaron es capaz de darle vuelta a la narrativa en un pestañeo. Rápidamente el mayor villano del primer arco argumental, el Entrenador Boss, después de un brutal final que dejará a más de uno sorprendido de que ellos fuesen capaz de ir por ese lado, se vuelve nuestro nuevo personaje principal; dejando claro que es la ciudad quien es nuestra protagonista y todos aquellos que viven ahí son desechables. No hay héroes en el sur, solo bastardos.

El Entrenador Boss sigue controlando la ciudad con puño de hierro, pero los pequeños problemas en su mando comienzan a mostrarse. El segundo arco nuevamente nos pone frente a la exploración de un personaje tan patético como rudo y violento, esta vez en la piel del amado – y temido – entrenador del equipo mejor de Fútbol americano en todo el Condado.


Se mueve magistralmente entre flashbacks y la narrativa actual para retratar otra vez como la ciudad moldeo a alguien como Boss. Cómo llegó a ese puesto, que es lo que tuvo que sufrir y qué es lo que hace una vez que se ve con algo de poder en sus manos. Por algunos instantes Aaron logra que sintamos pena y lástima por el bastardo que se enfrentó a nuestro “héroe” en el arco pasado, recordando esos días donde solo soñaba con entrar al equipo de Fútbol mientras era apaleado día tras día por los otros adolescentes, adultos e incluso su borracho padre.

Los dos Jasons logran que sintamos empatía y repulsión al mismo tiempo por este personaje tan odiable, conociendo sus desesperaciones, anhelos y la terrible y MUY dolorosa de ver injusticia a la que se enfrenta, para después casi odiarlo por la brutal manera de conseguir sus metas; casi te sientes obligado a querer verlo triunfar a pesar de lo despreciable que es, la ciudad lo transformó en lo que es, Boss es un producto de su ambiente. A eso yo le llamo maestría narrativa, tanto en el guión como lo que se transmite visualmente, que te atrapa desde el primer momento, te sorprende y te hace cambiar rápidamente de opinión sobre los personajes presentados en la perfecta manera en cómo los construye y va revelando poco a poco.

Y además, nos deja una carta bajo la manga que muy lentamente se irá involucrando en la historia, una personaje muy especial que estoy seguro que trastocará el pueblo de arriba a abajo cuando decida poner pie en este, a menos que el lugar mismo le imponga su propia ley de hierro... quedará por ver cuál de los dos es el vencedor, pero por ahora ella avanza hacia el sur...

Es casi imposible seguir reseñando Southern Bastards sin hablar también de la obra maestra de Jason Aaron: Scalped. Y no es porque este tebeo sea copia del otro, LEJOS de eso; sino que porque se siente mucho el mismo espíritu de la novela negra en la reserva india aquí en el sur de USA, tanto en la forma en cómo son los personajes, el cambio drástico pero bienvenido de narrativa, la crudeza del ambiente, la forma en cómo esta crudeza termina moldeando a fuego a los que lo habitan y más. Lo que deja en claro que Aaron es un maestro en cuanto a crear mundos sucios y crudos con mucho más contenido del aparente.

 Latour en el dibujo mueve la historia a un ritmo veloz pero calmado, si es que eso tiene algo de sentido; acentuando las duras vidas de los habitantes del lugar a través de las cicatrices de sus rostros, arrugas, líneas de expresión y más, que nos muestran todo lo que han tenido que sufrir para estar donde están. Cuando te dicen que no es la primera vez que han matado a alguien con solo ver su rostro saben que están siendo sinceros, o cuando los más inteligentes están frustrados de tener que casi deletrear sus acciones para los paletos tarados que son casi el 99% de la gente, vez la ira contenida en sus caras, y al mismo tiempo el control que tienen que mantener para que no escape.

También hay un sentido deliberado de fealdad dado a la historia; todos los personajes parecían canosos y magullados, con barbas a medio afeitar y dejando la impresión de que no han visto un dentista en toda su vida. Algunos personajes parecía que han vivido desde siempre en una parada de camiones o como miembro de una pandilla. E incluso sus alimentos suenan asquerosos a pesar de tener nombres que en cualquier otro contexto serían muy apetecibles. Sus actitudes van desde oprimidos a asesinos hostiles, pues esta Alabama no es un lugar para los débiles, y no es un sitio al que querrías ir de vacaciones; que es exactamente su punto, que marcan sin dejar dudas con su repulsividad constante. Y nuevamente, hay que recordar que esta es una parodia de humor negro, pero no uno demasiado evidente, sino que hay que saber dónde buscar para reírse a carcajadas donde otro lector menos avispado sentiría ganas de gritar.

Además, hay que dejar claro que a pesar de lo fácil y apetecible que pudo haber sido, no se toca ningún tema racial en este lugar lleno de racistas, pues aparte del ocasional “Nigger” (negrata, pero con un sentido esclavista) no es palpable en esta historia. ¿Y por qué debería serlo? Pues todo esto no trata de temas sociales, raciales ni mucho menos, es una narración sobre las actitudes y cómo las negativas pueden transformar un lugar en el culo del mundo. Es una hermosa forma de expresar la fealdad que realmente cautiva.

"Southern Bastards" es un comic explosivo, que saca el mayor partido posible de su formato para contar esta historia dura y dramática con tintes ocultos de parodia. No sé cómo seguirá avanzando este viaje por la rural Alabama, pero cada vez más luce más aterrador e interesante a medida que seguimos explorando. Es sencillamente un tebeo brillante, no me quedan más palabras para describirlo, y creo que vale totalmente la pena que le den un buen vistazo.

9.5/10


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