miércoles, 28 de octubre de 2015

Reseña Comic: Shazam! El Poder de la Esperanza


SHAZAM!: EL PODER DE LA ESPERANZA

Editorial: DC Comic
Fecha de Publicación: Noviembre 2000
Guionista: Paul Dini
Dibujantes: Alex Ross
Reseña: Ñoño Cool

Sigamos con las reseñas a las colaboraciones de dúo de Ross y Dini. Primero fue “Superman: Paz en la Tierra”, luego “Batman: Guerra contra el Crimen”, ahora le toca el turno a “Shazam: El Poder de la Esperanza”. Los dos primeros se enfocaron claramente en un dilema moral para ambos personajes, dejando de lado las peleas vistosas y yéndose en cambio hacia una aproximación psicológica y mucho más humana de los superhéroes. Y lo mismo sucede aquí en este tebeo, que tiene a un personaje ingenuamente positivo y esperanzado incluso en este cínico mundo en el que vivimos.

Muchos han intentado “modernizar” al personaje dándole un tono más rudo o cambiando su esencia con verdaderos pésimos resultados. Y cuando realmente lo hacen bien como en “Power of Shazam” la gente no lo lee y no lo compra; así que no miento cuando digo que el pobre Capitán ha estado delegado casi al olvido por los lectores y tiene que conformarse con un rol muy secundario en la colección de la Liga de la Justicia. Solo Kingdom Come supo rescatarlo, a pesar de que lo volvieron un hombre destrozado mental y moralmente para volverlo interesante. Creo que hasta ahora las mejores representaciones que ha tenido el Mortal más poderoso del Mundo y las que el público ha realmente tomado en cuenta post KC fueron en Thunderworld de la mano de Morrison, que vendría siendo una versión “All Stars” del personaje y en “JLA: Justice” dibujado e ideado por Alex Ross.

Ross ha tenido dos buenos intentos con el personaje, ya mencionados antes, en Kingdom Come y luego en “JLA: Justice”. Pero ambas representaciones eran diametralmente opuestas, por eso cuando tomé “Poder de la Esperanza” en mis manos esperaba realmente ver su versión de “Justice” de ese Capitán alegre, optimista y verdaderamente un niño en cuerpo de adulto. Y para mi alegría es justamente lo que obtuve al hojear este tebeo del Gran Queso Rojo.

Y tal como me pasó con el dibujo de Alex Ross en “Batman: Guerra contra el Crimen”, la portada de este comic ya me transmitía el espíritu que entregaría dentro. Es la cara. Los ojos son las ventanas del alma y esa sonrisa innegablemente infecciosa que dice "todo va a estar bien." Era la cara dibujada por Ross, que muestra claramente que a pesar del tamaño y el poder del Capitán Marvel, este sigue siendo un niño dentro. Sus buena intenciones e inocencia acaban por iluminar su rostro y te hacer querer creer en esa simpleza positiva.

Para los que no conocen al personaje, se le entrega un montaje en sepia dando su origen en las primeras dos páginas del comic. Vemos como el joven Billy Batson se encuentra con el anciano mago Shazam quien le da el poder de seis figuras mitológicas. Todo lo que Billy debe decir es el nombre del mago y un relámpago transforma al chico víctima de abusos con la voluntad indomable en el Capitán Marvel, con la Sabiduría de Salomón (S), Fuerza de Hércules (H), Resistencia de Atlas (A), Poder de Zeus (Z), Valor de Aquiles (A) y Velocidad de Mercurio (M). La cara del chico está llena de sorpresa y estupor al tiempo que el relámpago choca e su pecho y luego la alegre sonrisa del héroe aparece cuando después de su metamorfosis se da cuenta que es invulnerable. Nada le puede hacer daño, ni los abusadores del colegio, ni siquiera un relámpago.

La historia realmente comienza después de esa introducción con el Capitán Marvel salvando gente y derrotando diferentes amenazas, entre ellas un volcán en erupción manteniendo una sonrisa en todo momento, diferenciándolo de inmediato de la actitud actual que gran parte de los superhéroes tienen: siempre enojados, siempre molestos. Después cortamos hacia Billy Batson en su trabajo en la radio WHIZ, donde a diferencia de su contraparte heroica, él si está cansado, exhausto y triste.

Planeaba disfrutar algo de baseball en su tiempo libre pero por una advertencia por el viejo mago que le dice que un chico pequeño y especial sufrirá desesperanza y dolor y buscará al Capitán Marvel por ayuda, se pone a revisar y responder las cartas de los niños enfermos que le llegan al héroe a través de la estación de radio demostrando que Billy tiene un gran sentido de la responsabilidad incluso cuando no está compartiendo cuerpo con el poderoso Capitán.

A pesar de su cansancio las lee y responde una a una con paciencia, decidiendo hacerlo él y no con sus poderes, a pesar de que si dijese “Shazam” podría usar la velocidad de Mercurio y Sabiduría de Salomón para responderlas todas en menos de un minuto, Billy no abusa de sus dones. Es un buen chico y demuestra la razón de porque el mago le eligiese mientras busca al chico especial. Y luego cuando comienza torpemente a ayudarles, se da cuenta que la desesperanza golpea incluso más fuerte, que algunas veces debes buscar una solución más allá de la fuerza bruta para resolver los problemas del mundo. Mensaje que se repite desde “Superman: Paz en la Tierra” y “Batman: Guerra contra el Crimen”.


Paul Dini crea una historia que simplemente posee tanto optimismo infantil como para que tu cinismo te impida quererla, y demasiado corazón como para poder obviar el final predecible, el cual de paso sea dicho es bastante satisfactorio. Es una historia sobre moral bastante básica y atemporal, lo que es una descripción acertada del ingenuo Capitán Marvel.

Aquí al igual que en “Batman: Guerra contra el Crimen” el dibujo toma el ritmo de la narrativa y es lo visual lo que prima muy por sobre el guión, pero a diferencia de la dedicada al murciélago donde eso era un problema, aquí es un gran acierto. Ross entrega como siempre unas ilustraciones de lujo en especial en el caso de las expresiones faciales, donde Alex ha demostrado maestría como ningún otro, a un nivel tal que reemplazan grandes porciones del diálogo de perfecta forma gracias a la desenvoltura en las viñetas.

Hay algunos momentos espectaculares, como un hermoso splash page donde el Capitán Marvel vuela lejos de la Roca de la Eternidad. Está todo diseñado de tal manera que puedes leerlo todo simplemente siguiendo el rostro del Cap de viñeta a viñeta, siempre dejando ver los ojos de un niño a través del rostro de un adulto. ESE es el nivel que Alex Ross aporta una vez a bordo de tu proyecto.

En conclusión “Shazam: El poder de la Esperanza” es un tebeo que busca alcanzar el corazón de todos los cínicos hastiados en que muchos de nosotros nos hemos convertido. Hay algunos que serán tocados y otros que verán esto como demasiado trillado e ingenuo como para que consiga el más mínimo efecto, y corre el riesgo de serlo dado cómo está construida, eso no puedo negarlo y le va a jugar en contra. A mí al menos me pareció una gran lectura, donde podemos ver los ideales de un niño que ha sufrido enormemente y tiene el poder de un dios para cambiar todo eso y aún así puede mantener sus ideales y moral en orden, una historia sobre el verdadero poder de la Esperanza.

8/10

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