jueves, 15 de octubre de 2015

Reseña Comic: Justicia de Alex Ross


JUSTICIA - POR ALEX ROSS

Editorial: DC Comic
Fecha de Publicación: Agosto 2005 - Junio 2007
Guionistas: Alex Ross, Jim Krueger
Dibujante: Alex Ross, Doug Braithwaite
Reseña: Ñoño Cool

Todo comienza con un sueño premonitorio apocalíptico en el que la Tierra es destrozada y todos sus habitantes mueren a millones a pesar de los impotentes esfuerzos de la Liga de la Justicia y los otros héroes encapotados; este sueño es mentalmente transmitido a todos los más destacados villanos en el universo DC – excepto el Joker – como medio de aliarlos en una de las más inesperadas causas: El bien del Planeta y la humanidad… o eso parece. Gracias a sus milagrosos esfuerzos la Liga de la Justicia al ojo público comienzan a verses no solo como ineficientes, sino que como innecesarios, generando desconfianzas entre la gente que antes los aclamaban como salvadores. ¿La realidad del asunto? Detrás de esta cortina de bondad, sus miembros están siendo atacados y eliminados uno a uno en sus ropas civiles, pues alguien ha aprendido todas sus identidades secretas… y esto es solo el primer paso en la conspiración más grande que la Tierra ha visto.

“Justicia” en su tono y alcance pudo perfectamente ser uno de los tantos macro-eventos del Universo DC tal como las muchas “Crisis”, “Flashpoint”, “Noche más Oscura” o algo así, pero se prefirió que fuese una historia situada fuera de la continuidad regular – aunque no es un Elseworld – y que fuese una miniserie de 12 números. “Justicia” tiene un sabor cercano a “Kingdom Come” y no solo porque Alex Ross sea la fuerza omnipresente en ambas obras, sino que también por el estilo narrativo y algo del mensaje.


Situada en la Edad de Plata de DC Comics, esta nueva lucha entre héroes y villanos presenta una premisa fantástica y llena de potencial que realmente es un respiro de aire fresco en todos los demás encuentros entre ellos y al mismo tiempo es una celebración de todo lo antiguo y conocido; donde todos incluidos héroes y villanos tienen su momento de gloria u ocasión de brillar en esta multitudinaria confrontación.

Alex Ross es tal vez uno de los dibujantes más influyentes del medio y sin duda un favorito de los fans del género, siendo el artista detrás de las celebradas “Marvels” y “Kingdom Come”, tomando en ambas un elemento comiquero que ha nacido fruto de las muchas décadas que la industria de los tebeos ha abarcado: Nostalgia. Una nostalgia por aquellas versiones más antiguas de nuestros héroes y los valores que en sus más tiernos inicios representaban. Alex Ross es un hombre que realmente reverencia a los íconos comiqueros del ayer.

Marvel Comic tomó este aspecto de reverencia nostálgica en su miniserie “Marvels” y lo dejó ahí, regresando mucho más tarde con la saga de “Marvel: Colors” (“Hulk Grey”, “Daredevil: Yellow”, “Captain America: White” y “Spiderman: Blue”) de la mano de otros autores; DC por otro lado como fundadora del género de SUPERhéroes (porque los íconos del pulp eran solo “héroes”) después de “Kingdom Come” no podría haberse entusiasmado más por Ross y su enfoque dado que como fueron Superman, Batman, Wonder Woman, Flash y Green Lantern los que dieron el puntapié inicial al mundo de los tebeo actuales, por esto el concepto de la reverencia nostálgica los fascinó. Es cosa de ver las numerosas veces que a pesar de lanzar y lanzar reboots, siguen haciendo eco del gran pasado que fue el mundo Pre-Crisis.

Ross siempre ha intentado representar una visión de los héroes antiguos melancólica y a la vez llena de esperanza, donde podemos al mimo tiempo extrañar los valores del ayer que ya “pasaron de moda” y ver que a pesar de lo que parezca aún son tan aplicables como antaño, mezclando las visione del pasado y presente. Es por eso que al menos sus obras en DC siempre han sido retomar las versione clásicas y sus aventuras en defensa de que no están tan obsoletos como se podría pensar.

En sus historias más célebres, los superhéroes y Alex Ross combaten la misma amenaza, ellos dentro de las páginas y él fuera de ellas. ¿A qué me refiero? Bueno, es que el autor contrapone el pasado más simple y con valores más puros que los lectores parecen ya ver como arcaico contra lo que ahora ha ocupado su lugar: el héroe ultraviolento que mata a los villanos, toma el rol de juez, jurado y ejecutor, maldice y dice insultos a diestra y siniestra, pretendiendo ser un nuevo modelo a seguir. Él a través de sus tebeos entrega su opinión sobre este cambio como concepto abstracto al mismo tiempo que hace que sus personajes se den de golpes y tengan discusiones morales con las representaciones gráficas este.

IMAGE y sus personajes de este estilo fueron los que motivaron a Alex Ross a sumarse a “Kingdom Come” donde la nueva generación (Image) descendiente directa de los héroes clásicos (DC) fuesen hijos, nietos o pupilos de estos, con su forma de pensar había sumido al mundo en caos. Ya no había supervillanos ni criminales pues los habían eliminado, pero como cada uno se creía el dueño de la verdad y justicia estaban en una constante batalla contra ellos mismos y causando más daño del que resolvían. Y es ahí donde la vieja guardia de personajes en la figura de Superman, la Liga de la Justicia y la Sociedad de la Justicia llega a recordarles cómo se debían hacer las cosas.

Por esto sus comics pueden considerarse como metatextuales y hasta con un elemento de revisión histórica, donde no solo hay un conflicto ficticio, sino que además un comentario muy real sobre la situación del comic norteamericano y los devenires que este ha tomado con las décadas de evolución. Siempre nos invita a recordar a estos héroes visualmente enormes como su propio legado, ya viejos y cansados pero siempre en su apogeo, tratando de que demos un vistazo a aquel pasado virtualmente extinto en el panorama actual.


“Justicia” puede no tener a los personajes luchando directamente contra sus “reemplazos” como en “Kingdom Come” pero contiene las mismas intenciones que vengo explicando en párrafos anteriores, esta vez representados en una manera más sutil: en un panorama comiquero actual donde los héroes combaten otros héroes y la moralidad está repleta de grises (y que aún existe especialmente en el 99% de los eventos Marvel actuales no cósmicos como “Civil War”, “AvsX”, “Childrens of the Atom”, “Axis”, “Original Sin”, etc. o en DC con “Forever Evil” – villanos vs villanos - e “Injustice: Gods Among Us”); en “Justice” los héroes organizados como un todo combaten villanos organizados como todo, el bien y el mal están tan claros y fácil de diferenciar como la noche y el día.

Este proyecto nos presenta la reverencia nostálgica a un nivel casi orgiástico, donde para entender toda página se necesitará tener un conocimiento enciclopédico de DC comics, o al menos haber leído sobre un vasto número de sus personajes de los últimos 40 años para saber quién es quién en cada viñeta y cuáles son sus capacidades. Por lo que como la gran mayoría de obras de Ross, esto no es para nada amigable con nuevos lectores pero si recompensa a los más veteranos.

Ahora, después de esta larga introducción de contexto vámonos directo a la trama, la cual nos presenta una interrogante: ¿Qué pasaría si los peores supervillanos del planeta conociesen todas las identidades secretas de los mejores héroes del planeta y se organizaran para vencer a todos por separado y al mismo tiempo para no dejarlos reagruparse? La galería de villanos nos presenta  a viejos y variopintos conocidos como Black Adam, Bizarro, The Riddler, Sinestro, Cheetah, Gorila Grodd, Sivana, Solomon Grundy y Clayface entre muchos otros, liderados por las mentes brillantemente que son los dos antagonistas por excelencia de Superman: el genio criminal Lex Luthor y el alien super-androide Brainiac, representando lo mejor en intelecto y peor en moralidad que la humanidad y los alienígenas tienen para ofrecer.

Luthor y Brainiac crean un plan – pero hay uno que claramente manipula al otro y tiene una segunda agenda personal - para usar nanites que controlan la mente no solo de enormes cantidades de la población mundial, sino que también de algunos superhéroes que lucharán contra sus aliados a pesar de que claramente se nota cómo luchan por no hacerlo (nuevamente la moralidad de héroe vs héroe siempre es clara, ambos son buenos, no hay grises, es el villano quien los fuerza a luchar). Y el equipo de héroes que aumentará más, más y más en cada capítulo nos presenta en su núcleo a personajes como The Flash, Wonder Woman, Batman, Aquaman, Green Lantern, Batman, Superman, Atom, Green Arrow, the Atom, el Capitán Marvel, el Detective Marciano, Hawkman y Hawgirl, y un enorme etc.

Las victorias de los villanos son rápidas, salvajes y efectivas gracias a la coordinación entre ellos, pero lentamente los héroes podrán reunirse y contraatacar. Las interacciones que da esta situación entre el ENORME elenco de héroes son geniales, con un Batman siempre con un comentario afilado y un cerebro privilegiado que le permite adelantarse varios pasos a lo que ocurre, una Wonder Woman que es una guerrera incansable pero también compasiva, Superman como la epítome del heroísmo más noble, el Capitán Marvel como la alegre voz de la esperanza y Aquaman como el rey justo y poderoso además del padre protector y vengativo cuando le causan daño a su hijo. Simplemente perfectas caracterizaciones.

Además, la gran mayoría de las páginas están repletas de decenas de referencias comiqueras, siendo la mejor de todas las presentes cuando los miembros de la Liga de la Justicia están cubiertos por las armaduras anti-nanites, pues cada traje armado tiene un doble significado de lujo.

“Justicia” comienza analizando el fracaso de todos los héroes, que parten con dudas y conflicto pero gracias a su esfuerzo, valentía y sacrificios pueden triunfar al final del día demostrando por qué nos gustan tanto estos dioses en trajes coloridos y por qué a pesar de que sabemos ganarán igual leemos y seguimos fielmente sus aventuras que nos inspiran a mostrar lo mejor de nosotros mismos.

Y además “Justicia” presenta a los villanos en su forma más clásica, tipos egoístas, mezquinos, crueles y malvados representando lo peor de nosotros mismos en una manera fascinante, nuevamente golpeando el punto que Ross quiere hacer sentir: la lucha entre el bien y el mal, blanco y negro, aún pueden ser tan interesante como antaño sin recurrir a los grises modernos entre ambos bandos.

Esa es la gloria de esta colección, la posibilidad de ser la aventura más elaborada y de gran escala jamás creada sobre la Liga de la Justicia gracias al elemento nostálgico. Pero dicho elemento también cuenta con una debilidad: el poco espacio para moverse, el escaso desarrollo de personaje que entrega y las amarras en las manos a la hora de crear algo realmente nuevo. Al crear esta aventura, Ross ha vuelto a la época de los 60-10 y sus conceptos de continuidades específicos y nada más.

Todo se lee como una versión tebeo de un arco salido de los “Super Amigos” de los 70, con la Supergirl de minifalda, la Ciudad Embotellada de Kandor, los Teen Titans más primerizos, la Patrulla Condenada y muchos otros elementos de hace más de 40-50 años que son ensalzados como magníficos, como “los viejos buenos tiempos” despreciando toda la evolución de personaje desde ese entonces y el presente donde fue publicado este comic. Y si bien el concepto de alabar la nostalgia tiene un atractivo grandioso, nos hace olvidar que no todo lo salido de los 60 y 70 realmente era de calidad… es cosa de leer los tebeos de ese entonces, de 10 al menos 4 son malos y con conceptos tirados de los pelos; y que en los 80s y 90s e incluso en los tempranos 2000s DC igual nos entregó avances de nuestros personajes que valen la pena, cuando en especial en la década del 80 fueron algunos de los mejores años para DC en cuanto a historias y desde entonces hemos tenido algunas encarnaciones de la Liga o de sus componentes por separado bastante destacables (omitamos los New 52 por favor, que esos solo sirvieron para Aquaman y Wonder Woman). Por eso hay que admitir que ni los viejos tiempos fueron todos dorados ni los nuevos tiempos algo de lo que renegar, y ahí donde está la debilidad de “Justicia”; no en su trama o personajes, sino que en el mismo concepto y propósito.

En cuanto al dibujo, Alex Ross es de esos autores que con cada trazo crea una obra magnífica, sus superhéroes lucen como dioses, las personas comunes se llenan de humanidad con un simple gesto y todas las hazañas realizadas por los personajes se transforman en algo de proporciones épicas y casi salidas de los mitos griegos de antaño. Su dibujo lleno de espectaculares splash pages, hiperrealismo, gran trabajo del color y narrativa visual puede describirse como lo que muchos han dicho antes que yo: “poesía visual”. Por esto y más Ross es sin duda uno de los mejores ilustradores que jamás han existido en la industria.

“Justicia” es un tebeo donde un autor que como adulto trata de reconstruir su niñez y analizar la nostalgia que le producía, en un conjunto que tiene una estética maravillosa, caracterizaciones e interacciones de primera, plagada de dinamismo y referencias, con luchas tanto físicas como psicológicas situado en un pasado que si bien no es perfecto, vale la pena revisitar. El concepto podrá no ser totalmente pulido y bien llevado a buen puerto, pero el ejercicio hecho por Ross y la aventura que construye son algo que vale toda la pena leer.

8/10

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