sábado, 3 de octubre de 2015

Reseña Comic: Daredevil Diablo de la Guarda


DAREDEVIL - DIABLO DE LA GUARDA

Editorial: Marvel
Fecha de Publicación: Noviembre, 1998 - Junio 1999
Guionista: Kevin Smith
Dibujante: Joe Quesada
Reseña: Ñoño Cool

El presente tebeo es especial, en este caso no por su contenido o calidad sino por el fenómeno en medio del que nació y lo que sus ventas significaron para la Casa de las Ideas: Los Marvel Knights de Joe Quesada.

Quesada fue sin duda el salvador de Marvel a finales de los 90s gracias a esta línea, pues por la popularidad de estas y el dinero que significaron para la editorial, la salvaron de una quiebra total. Digan lo que quieran de Quesada hoy, pero en esos años Marvel se sumía más y más en la mediocridad editorial y una seria falta de ventas habiendo caído en un agujero inescapable allá por el 95 que amenazaba con el cierre total cuando él en aquel entonces dueño de Event Comics llego a sus filas.

Como muchas veces antes – como pueden atestiguar FOX Studios y Sony - para poder conseguir algo de dinero y en este caso aumentar las ventas, Marvel le entregó parcialmente los derechos de publicación a Event Comics de algunos personajes, quienes los podrían publicar bajo el sello de “Marvel Knights”. Y esta movida significó el renacer de la antigua gloria del hogar de Spiderman, los 4 Fantásticos, los Vengadores y tantos otros.

Quesada pensaba que en la época actual DC Comics era MUY SUPERIOR a Marvel en cuanto a calidad pues mientras DC se enfocaba en historia, desde la mitad de los 90 en adelante Marvel era todo sobre dibujos que se vieran ostentosos, y con una continuidad larga y enredada que no permitía la entrada a nuevos lectores. Por esto decidió hacer algo al respecto cuando se le dio la oportunidad de mover las piezas y mover a la Casa de las Ideas a una editorial que volviese a primar la calidad de la historia por sobre los dibujos.

Por años Marvel y también Image Comics en sus comienzos simplemente creían que los personajes en si eran lo importante que atraería lectores, que importaban las historias y contexto donde se vieran envueltos, mientras pusieses personajes interesantes y muchas escenas de lucha era una fórmula ganadora. Y si bien los personajes son gran parte de lo que hace un comic algo memorable, la historia es un punto muy clave que estaba siendo tristemente relegado, por esto Quesada quiso buscar escritores que fuesen capaces de entregar una narrativa fluida e interesante. En el caso del superhéroe que nos ocupa, Daredevil, el elegido fue Kevin Smith.

El elegir a un guionista de tv y cine como Smith fue algo extraño para la época, pero fue el comienzo del proceso de que grandes talentos de Hollywood y las cadenas televisivas se pusieran a escribir comics y viceversa. Esto porque Smith tomó al en ese entones casi olvidado personaje sin una colección propia debidos a las horrendas ventas del volumen 1 en 1998, y le entregó nueva vida.

Unos dirán “¿pero eso no lo había hecho Frank Miller? Tú mismo lo dijiste Ñoño Cool en tu otra reseña sobre Daredevil”, y tendrían razón. Miller realmente revitalizó a Daredevil y lo transformó más allá de una versión ciega y sin redes de Spiderman en un héroe complejo, oscuro, introspectivo, con violencia y un acercamiento a la mitología japonesa que simplemente el dio un giro de 180º PERO posterior a que Miller abandonara al personaje, este lentamente fue estancándose en comics mediocres y más mediocres, y repetitivos también, y fue castigado en las ventas al punto de que el “Hombre sin miedo” se volvió el “Hombre sin colección propia”. Ahí es donde Smith entre en juego.

Si bien nunca alcanzando el nivel que Frank le entregó al abogado ciego de Cocina del Infierno, la pasión que Smith puso en el personaje de la mano de ideas frescas tan necesitadas, reconectó al vigilante con el público, su calidad fue aplaudida y las ventas subieron por las nubes.

El primer arco del volumen 2 de Daredevil cubriendo los primeros 8 números, nos presenta a una mujer que visita a Murdock y le pide que cuide a su bebé (inmaculadamente concebido), ya que está siendo perseguida por gente mala, y ella cree que su hijo será el Salvador de la humanidad. Tan difícil como este es aceptar, otra persona lo visita el día siguiente para decirle a Matt que el niño es en realidad el Anticristo, y traerá dolor y la muerte a quien entre en contacto. Mientras Murdock trata de resolver el misterio de quién es realmente es la carga entregada, su mundo es diezmado sistemáticamente, casi lo conduce a la locura, el suicidio, pero sólo aumenta su determinación de llegar hasta el fondo del caso.

A pesar de que Smith es más conocido por escribir sobre un dúo de simpáticos vendedores de droga, muestra que puede crear algo alejado de la comedia y mucho más sobrio y con mucha atención al detalle. Toda la trama tiene algunas similitudes con “Daredevil: Born Again” pero después un giro nos revela que estos parecidos siempre fueron intencionales. Matt comienza confundido y buscando alguna razón para que Karen Page se fuese a buscar trabajo en Los Ángeles, por esta razón se refugia en la iglesia, pero su fe en Dios ha sido demasiado sacudida.


Tengo que admitir que cuando un comic, película o cualquier historia en particular utiliza religión, política o una causa social explotable corren un riesgo conmigo como lector/espectador de que su mensaje se sienta como un mero discurso tratando de aleccionar a la gente sobre lo excelente que es su religión/pensamiento político/causa social y porque todos debemos cambiar nuestras mentes y sumarnos a ellos; o por el contrario, de lo terrible que es esta religión/pensamiento político/causa social y porque deberíamos despreciarlo. ODIO a la gente que me da discursos armados creados para aleccionar en vez de entregar propuestas y argumentos presentando situaciones en la trama de la película o el tebeo que están construyendo respetando tu inteligencia lo suficiente para que sea tu propio razonamiento el que decida si ponerse finalmente de su lado después de terminar de leer el comic o ver el film. Por suerte aquí esto no sucede y Smith utiliza el ángulo religioso en forma de catolicismo en la historia de una manera tan efectiva que sientes que sin este  elemento el conjunto no hubiese tenido el mismo impacto.

Murdock está sufriendo de la famosa culpa católica, una culpa de tipo espiritual que Smith quien es el mismo un católico no practicante es capaz de retratar con mucha habilidad. El enfoque y la fuerza de toda la narrativa se encuentra en la exploración de la incertidumbre de Murdock y la falta de fe, tanto en lo espiritual como en los que le rodea. Miller ya había inyectado la culpa católica en Daredevil, y Smith ahora lo lleva a un nivel aún más grande. Mientras Miller lo había usado con sutileza para construir luchas espirituales, Smith lleva el catolicismo al frente junto con sus ángeles y demonios, la segunda venida de Cristo y el anti-Cristo. Sin duda será muy chocante que metan elementos sobrenaturales en la mitología de Daredevil cuando estábamos hasta ese momento a verlo en un mundo totalmente realista – antes de ya saben, se metiese con demonios y entes japoneses, luchase contra aliens y criaturas mágicas – pero Kevin Smith supo mezclar perfectamente estos elementos gracias a la lucha interna que Matt tiene sobre su propia sanidad mental en medio de toda esta presión que lo sobrecoge.

Además, el pasado de Smith en la industria del cine ayuda a traer una cualidad cinematográfica a la narrativa de “Diablo de la Guardia” y se nota MUCHO que la película Daredevil 2003 con Ben Affleck tuvo mucha de su influencia por parte de estos tebeos (Smith incluso tuvo un cameo en la película); y la serie de Daredevil de Netflix por su parte también le debe a este comic mucho a la hora de crear esas escenas donde Matt tiene las conversaciones con el sacerdote buscando ayuda para sus conflictos morales.

 Por otro lado la perseverancia infatigable que permitía a Matt superar y sobrevivir a toda adversidad aquí es quebrada en dos, pues problema tras problema van fatigándolo física y mentalmente al punto donde no puede más, dudando de su propósito para ser héroe a tal punto que piensa cometer suicidio después de presenciar la muerte de alguien muy cercano a él. Y solo es a través del consejo de alguien que ya ha lidiado con temas como el suyo que vuelve a la carga.

Y cuando se nos revela que el villano detrás de todo esto no era otro que Mysterio el enemigo cabeza de pecera de Spiderman, lo que sigue es un golpe maestro. Hay mucha meta-narrativa aquí por parte de Smith en su forma de construir a Mysterio como antagonista, pues nuestro hombre aquí detesta con todas sus fuerzas el ser considerado un villano de segunda. Su ego hace que siente una enorme furia hacia la gente que lo ve de esa forma – los mismos fans de Marvel – y para poder contentarse con eso, piensa que un villano de clase B como él es perfecto para derrotar a un superhéroe de clase B como Daredevil, y juega con el concepto de que un héroe de segunda elige enfrentarse a un villano que sabe que es de segunda como su adversario. Se aprovecha también de hacer un comentario sobre cómo Marvel Knights usando a estos héroes de segunda – menos Spiderman – habían podido revitalizar a los comics de la Casa de las Ideas en argumento y ventas cuando los de primera línea y más populares no fueron capaces.

Aquí es donde los paralelos con Born Again de Frank Miller cobran sentido, pues Daredevil se da cuenta de que las cosas que vivió en ese periodo se repetían aquí porque Mysterio era un patético perdedor sin imaginación y todo lo que planeo no era más sino una copia de lo que otros ya le habían hecho a Daredevil en el pasado, y este mismo comentario Smith lo dirige a la industria del cine. Debido a esa enorme humillación Mysterio comete suicidio… y termina haciéndolo como Kraven el cazador. Un copión segundón sin imaginación hasta el final.

El dibujo de Quesada por su parte es bastante bueno y bastante retro entregándonos diseños de héroes no super sobremusculados como era la norma en los 90 (eso va sobre todo para ti Rob Liefeld y tu deforme Steve Rogers) y se decanta por un look mucho más atlético y creíble, además de crear unas escenas de acción bastante interesantes. La construcción de paneles está bastante cuidada y es imaginativa, pero puede llegar a confundir ligeramente al lector.

Esta historia es de muy alto nivel, comparada con los trabajos de Brubaker y Miller, es un punto totalmente definitorio para el personaje y muchos escritores que se han encargado de guionizar las aventuras del vigilante ciego de la Cocina del Infierno se refieren a “Diablo de la Guarda” como uno de los referentes para su propio trabajo.

También hay que decir que las ventas de este comic y todos lo de Marvel Knights se vendieron como pan caliente y Marvel imitó este mismo estilo en el resto de su línea salvándose de la bancarrota y volviendo con más fuerza que antes al negocio del comic, a tal punto que ahora son los tebeos más vendidos más que doblando en cantidad a DC algunos meses.

Las consecuencias que este comic ha tenido son de un profundo impacto en las historias de Daredevil desde entonces y no hay duda de que “Diablo de la Guarda” es una lectura obligadal para todos los fans de Matt Murdock. Ve nuestro héroe ir a través de un viaje oscuro y doloroso sólo para salir de los sufrimientos y entrar un nuevo milenio. Este tebeo estableció el carácter y personalidad de Matt durante más de una década y solo cuando Waid se hizo cargo lo volvió más alegre y le imprimió mucho humor, incluso volviéndolo un héroe que lucha sin máscara y en traje y corbata como Matt “Daredevil” Murdock abogado y superhéroe al mismo tiempo ahora que todos saben su identidad en la continuidad actual.

Un comic que inició una nueva era del personaje y que no tiene nada que envidarle a los que escribía Miller para Daredevil en los 80 – aunque bebe mucho de esa época – y que creo cualquiera que se crea un fan de Murdock debe darle una buena leída.

 8/10  



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