jueves, 24 de septiembre de 2015

Reseña Comic: Odisea Cósmica


ODISEA CÓSMICA

Editorial: DC Comics
Fecha de Publicación: Diciembre, 1988 - Marzo, 1989
Guionista: Jim Starling
Dibujante: Mike Mignola
Entintador: Carlos Garzón
Color: Steve Oliff
Reseña: Ñoño Cool

El enorme legado que Jack Kirby dejó tras de sí gracias a su desbordante imaginación en todas las páginas ilustradas a lo largo de los años es vasto, variado, crucialmente importante e innegable. Dejando su imborrable huella tanto en DC Comics como en Marvel, proporcionando gracias a su ilimitada creatividad personajes como Capitán América, los 4 Fantásticos, Avengers, X-Mens, Inhumanos, Thor, Ironman, Hulk y un larguísimo etc siendo el verdadero padre de Marvel comics superando en importancia incluso a Stan Lee; pero el Rey no solo trajo héroes enmascarados sino que su especialidad era el género cósmico, aquí es donde albergaba su más grande pasión creativa, y es por esto que de aquí nacieron personajes como Galactus, Silver Surfer, los Celestiales y por supuesto el Cuarto Mundo de DC Comics y sus Nuevos Dioses, Orion, Highfather, Metron y el temible Darkseid.

El Cuarto Mundo de DC a mi gusto es uno de los logros más grandes en el mundo del comic, no por su impacto actual – que es MUCHO tanto en Marvel como en DC mismo – sino por el mero hecho de creatividad pura. La mitología en resumidas cuentas es un fenómeno socio-cultural muy complejo que tiene fuertes raíces en el imaginario de una religión, época y cultura transmitidas como tradición que la gente perteneciente a estos grupos para poder explicar ciertos fenómenos a través de símbolos, dioses, y muchas criaturas extrañas imprimiendo la forma de cómo ellos ven y sienten el mundo a su alrededor. Lo importante aquí es que una mitología y el folclore se construyen no en años sino que en decenas de décadas y múltiples generaciones; entonces cuando un autor, cualquiera que sea puede crear una compleja e intrincada mitología por si solo es un logro GIGANTESCO. Autores como H.P. Lovecraft y sus dioses exteriores, J.R.R Tolkien y la Tierra Media; y por supuesto Kirby y su Cuarto Mundo son algunos de las escasas personas que entran en la categoría de genios imaginativos que supieron hacer el trabajo completo de una cultura a la hora de tener un legendarium y mitología propia que como tal como las “reales” como la Egipcia o Griega siguen resonando hasta hoy en día.

El Cuarto Mundo fue una piedra angular en la influencia de los comics, pero no mucho en ventas por lo que si bien eran admirados por el medio los fans no los tomaban demasiado en cuenta. Esto hasta el año 1985, donde la afamada “Crisis en Tierras Infinitas” apretó el botón de reinicio y todo el Universo DC comenzó desde cero para poder atraer a nuevos lectores, librarse de problemas de continuidad y acortar el concepto del Multiverso que los tenía tan aproblemados. Esto trajo como consecuencia que muchos y digo MUCHOS personajes secundarios cambiaran su status, unos se sumieron en el completo olvido y otros que habían estado jugando más como personajes de apoyo pasaron a primera línea, en este último grupo se encontraron los Nuevos Dioses, y más que nada el temible dictador del planeta en perpetuas llamas Apokolips conocido como Darkseid.

¿La razón de esta movida? No fue por realmente por el enorme potencial que tenían estos personajes y su ambiente, no. Esto fue por el “boom” del espacio exterior que Star Trek y sobretodo Star Wars trajeron a la cultura popular, TODOS querían un pedazo de esta “última frontera en la Galaxia muy muy lejana”, (Bam! Mezclé Wars con Trek! ¿Alguien dijo sacrilegio?) y el dulce dinero y prestigio que esta traía. Y como no, los comics no se quedaron ajenos al tema.

El género superheróico desde los 30 estuvieron conectados con la Ciencia Ficción por un tiempo y terminó decayendo, con la llegada de la Edad de Plata en los 50-60 esa conexión regresó y se fue quedando más y más, y Marvel en especial se hizo un lugar en esto con todas sus aventuras cósmicas. En esta misma época fue donde Kirby crea su Cuarto Mundo pero sus personajes quedaron en el aire cuando DC vio demasiado potencial en ellos como para asesinarlos a todos como planeaba el Rey. La influencia cósmica volvió a caer en un estado muy apagado cuando en 1977 llega Star Wars y la Space Opera tiene su tercer y masivo resurgimiento, si era cosa de ver que Galactus se paseaba contra mutantes menores, Superman paseándose por el espacio y hasta Spiderman tuvo su racha de aventuras cósmicas.

Y es aquí en el año 1988, en medio de un mundo regido por Star Wars pocos años después de que “El Retorno Jedi” se estrenase y revolucionase la pantalla grande, que nace la presente historia. Para poder hacerle justicia a la obra magna de Kirby se necesitaba a alguien con talento, con una habilidad narrativa y conocimiento del tema similar, pero sobretodo con el nivel de pasión por lo cósmico lo más cercano al del Rey. Por esto el hombre elegido fue Jim Starlin, experto en las sagas cósmicas para Marvel. Starlin en esa época estaba en su apogeo, pues era el guionista que había asesinado al Capitán Marvel volviéndolo una leyenda, transformado a Adam Warlock en un redentor espacial y el padre y creador de Thanos, quien dio paso a su magnífica historia sobre las Gemas del Inifinito. Así que estábamos en buenas manos ya que para esta serie podría por fin utilizar a los dos personajes en los que se BASO FUERTEMENTE para crear a Thanos: El temible Darkseid, y el dios en su silla flotante Metron.

En el caso del dibujante se eligió a un recién iniciado Mike Mignola, quien estaba aún casi una década lejos de poder conseguir el reconocimiento del mundo entero como el padre de Hellboy. Por ahora solo era un entintador marvelista que aparecía esporádicamente aquí y allá, pero en el que DC vio la grandeza suficiente como para poner a este “chico nuevo” al lado de uno de los guionistas más experimentados y respetados del medio.

Los Nuevos Dioses por ese entonces eran algo que maravillaba a la gente, aún era muy novedoso – no sobreexplotado como hoy – y Darkseid un ser terrorífico que incluso los más poderosos héroes y equipos DC necesitaban mantenerse alejados por el miedo que provocaba; y el anuncio de esta miniserie con estos personajes tan extraños en manos de estos dos hombres simplemente llamó inmediatamente la atención del público. Starling además decidió que como DC estaba hasta el cuello con crossovers que por excelentes o mediocres que fuesen lo único que hacían en el lector era cansarlo por tener que buscar los números que se cruzaban y en la gente a cargo mucho agotamiento y cambio en sus planes; por eso prefirió que esta saga cósmica fuese pequeña e independiente comparada con sus contemporaneos; pero no por eso menos interesante.

Después de esta larga introducción, creo que es hora de pasar a hablar ya del contenido en sí de nuestra obra que aquí nos compete. “Odisea Cósmica” nos vuelve a insertar en medio del Cuarto Mundo de Kirby, pero ahora se vive aquí un panorama muy diferente. La guerra eterna ha conocido un alto por primera vez en milenios y las fuerzas de Apokolips y Nueva Génesis han formado una frágil alianza para poder enfrentar a un poder cósmico ancestral que arrasará con todo el universo si alguien no le pone un alto. Esta entidad fue despertada por Metron, quien con su enorme hambre por conocimiento surcó el cosmos buscando cosas nuevas y accidentalmente despertó a la antítesis de todo lo creado y le dio paso a nuestra realidad, la “Ecuación Antivida” se acerca para destruir todo.

En este caso la Antivida no es la fórmula cósmica que permite suprimir la libertad en las mentes de cualquier ser vivo como para tener control total del universo al completo, la había imaginado Kirby y como otros guionistas en el futuro incluyendo Bruce Timm en el Universo Animado DC; sino que aquí es un ser vivo en sí mismo, una amenaza apocalíptica de carácter casi demoníaco que ansia consumir todo, no es una energía sino que algo con conciencia y voluntad propia sobre sus propio actuar. Esto se debe a que así como pasó con Tolkien y Lovecraft, Kirby no pudo dar un concreto final a todos sus conceptos e ideas y tuvieron que venir otros autores a rellenar estos vacíos, gracias a esto Starlin pudo reimaginar algo tan icónico sin causar mucha polémica.

La miniserie da comienzo con Darkseid en un encuentro con Metron, quien le dice todo lo que sabe de la Ecuación Antivida y el peligro que representa para el Universo. Por esto mismo Highfather igual se une a la cruzada bajo un plan armado por Darkseid, quien también recluta a un pequeño grupo de héroes terrestres y así tener un escuadrón de avanzada. Los elegidos son Superman – como era de esperarse por parte del Señor de Apokolips -, Starfire, John Stewart el Linterna Verde, el Detective Marciano, Batman y un muy envejecido Jason Blood quien ya no está conectado con Etrigan.

Dentro de las averiguaciones sobre el plan de ataque del enemigo están 4 planetas que son claves para poder ganar esta guerra: Rann, Thanagar, Xanshi y la Tierra; si dos de ellos llegan a ser destruidos todo estará perdido. Por este motivo se necesitan hacer dúos y enviarlos a los diferentes objetivos para protegerlos de los sicarios enviados por la Antivida: Superman y Orion se ocuparán de Thanagar, a Green Lantern y J´onn J´onnz les toca Xanshi, Starfire y Lightray van a por Rann - donde los asistirá Adam Strange -, mientras que Forager y Batman son los protectores de la Tierra.

Starling eligió todos estos héroes porque tienen algún tipo de conexión con lo alienígena y extraterrestre, ya sean sus orígenes, cultura, poderes o incluso los 3; y después nos quedan Batman y Jason Blood, un vigilante callejero vestido de rata voladora y un ex portador demoníaco sin poderes que uno podría pensar “desentonan” en todo el conjunto pero son los que entregan ese elemento humano entre todo el conflicto involucrando dioses, entidades cósmicas, toques de magia, aliens, luchas interplanetarias y mucho más en esta space opera con sabor a Jack Kirby, a pesar de que la estampa de Starling está presente en todo momento, es cuanto al tono de "Odisea Cósmica" podríamos decir que es una amalgama entre ambos autores.

La trama es realmente simple y retoma el cliché de dividir los grupos en parejas para poder enfrentarse a una serie de enemigos diferentes y poder jugar un rol en un tablero, y es un cliché que al menos a mí me gusta, pues cuando es bien ejecutado como en este tebeo, nos entrega variedad visual, dinamismo narrativo, nuevas dinámicas entre las relaciones de quien sea se vean aliados y cuando todos se junten al final de la historia crea ese tono épico- Todo está dividido en una estructura episódica para cada misión, y que gracias a las cosas que aquí suceden nos muestra que el peligro no solo es real sino que podría causar daño permanente, y lo que produce un miedo constante. Sobre qué planeta iba a ser destruido para darle peso a la amenaza y crear tensión, bueno eso era obvio desde el minuto uno: Xanshi.

¿Por qué lo digo? Porque es cosa de sumar 2 + 2. La Tierra obviamente sobreviviría y tanto Thanagar como Rann son planetas bastante importantes en el panorama espacial de DC Comics, al ser hogares de algunos de sus personajes como Adam Strange o Hawkman y Hawkgirl, y ser catalizadores de algunos eventos en la continuidad, dejando a Xanshi como el único candidato a ser destruido desde el inicio.

Y aún así la obviedad se dejó totalmente de lado cuando Starlin usa la muerte de este planeta no como una mera causalidad en toda la guerra, sino que hace que el Linterna Verde John Stewart sea el responsable de su caída y la pérdida de millones de vidas creando un golpe emocional enorme y cargando un peso existencial gigantesco sobre los hombros del policía espacial. Y este suceso ha sido tan trascendental en la vida de John que incluso después de varios reboots incluyendo los New 52, DC Comics sigue manteniendo este épico fracaso para poder entregarle ese trasfondo necesario para darle la profundidad necesaria, transformarlo en algo más que un mero personaje creado para crear conciencia social afroamericana en USA y dar paso a crear un ser tridimensional.

 Además tenemos el regreso triunfal de un personaje que en ese entonces estaba perdido en el baúl de los olvidados, otra creación de Kirby y que se movía en el aspecto “contrario” al tono de este tebeo, la magia. Hablo obviamente de Etrigan the Demon. Su aparición en medio de un conflicto interestelar lleno de alienígenas y planetas lejanos en medio del espacio exterior podría haber sido impensada, pero la forma en cómo Starling lo hizo fue en un tono que recuerda los mejores momentos de Kirby.

En el final y a pesar de las bajas en su bando, solo una alianza entre Highfather, el Doctor Fate, Orion, Darkseid y Etrigan mezclando sus habilidades y formando “Los Cinco del Poder” será los que pondrán fin a la amenaza de la Antivida, todo luce brillante otra vez… excepto que Darkseid siempre juega para sí mismo, y por sus propias razones egoístas y malignas ha conseguido hacerse con un trozo de la Antivida.

Starling realmente aquí construye una historia kirbyniana pero con su propio estilo, que equilibra perfectamente a cada personaje sin darle más importancia a uno por sobre otro – excepto Batman, el murciélago siempre tiene más atención que los demás – y que gracias al juego de personalidades y relaciones entrega mucho peso a cada escena dado que todos tienen una mirada diferente de las cosas a la hora de enfrentarse con las situaciones a por venir; hay una nivelación también en el tono que se cuenta, mezclando drama y emoción con la acción de la Space Opera, y magia con ciencia ficción; con una historia realmente simple y básica pero que es aprovechada al máximo, por esto creo que la palabra que define Odisea Cósmica es equilibrio.

Y por supuesto tenemos a Darkseid, quien siempre es una presencia totalmente aterradora que termina por robarse cada escena donde aparece, y que con la inclusión de Batman tendremos una dosis de intriga y misterio sobre quién de estos dos maestros estrategas será el que tenga el as en la manga que los haga ganar la partida.

Y además tenemos unos pequeños tintes de ambigüedad en medio de todo, como por ejemplo la frialdad enorme que Orion tiene por todo al punto de ser casi inhumano, lo que da muy buenas interacciones con Superman quien a pesar de ser alien es el más humano de los superheroes; y la escena donde las fuerzas de Apokolips asolan Gotham y son vencidas fácilmente gracias a al Hombre de Acero y Lightray. Solo uno de ellos se queda atrás después de la huida y al verse imposibilitado de regresar el aterrado ser llora y suplica a su dios Darkseid que se apiade de él, demostrando que así como hay “buenos” que actúan como Orion, hay “malos” que son vulnerables y con un grado de humanidad.

En el dibujo, tenemos a Mignola en una época mucho más temprana a la creación de Hellboy donde había perfeccionado ese estilo más brutal y oscuro de su propio universo; aquí lo que hace es un homenaje perfecto a Jack Kirby al emular el trazo del Rey pero incluyendo un poco de aquel estilo por el que se hará conocido una década en el futuro. Es un trabajo sencillamente formidable y a mi gusto la parte más fuerte de todo el conjunto superando al guión trabajado de Starlin. Mignola nos llena de trazos angulares y minimalistas, jugando de gran manera con las sombras e iluminación – cosa que perfeccionaría en el Hellboy-verse – en cada página, y llena de vida toda viñeta dejando su estampa sin dejar que esta sea la que predomine por sobre el estilo “a la Jack Kirby” y todo el pulp que este evoca.

Nuevamente el que más destaca, esta vez visualmente es Darkseid. Un ser que con su mera presencia logra que se te de un escalofrío que te recorre hasta la médula, es mucho más delgado y atlético de cómo lo representan actualmente siendo su poder, personalidad y mirada asesina con el Efecto Omega esperado a salir para borrarte de la existencia sin el más mínimo rastro de piedad, te causa esa impresión de que estás mirando a alguien peor que el diablo, un ser con una mente siempre pensando en la nueva manera de causarte dolor o como sacar partido de cualquier situación posible, el verdadero mal hecho carne. Su mera mirada aquí logra aterrar más que algunas encarnaciones donde es tan musculoso que parece un refrigerador.


En todo el conjunto visual también tenemos imágenes que construyen una sensación de ambiente muy potentes, como cuando ves los cadáveres en las alcantarillas de Gotham podías sentir el dolor ahí, las viñetas dedicadas a Etrigan, o los paisajes idílicos de Nueva Génesis y su propia concepción de tiempo y espacio por otro lado eran una maravilla visual y creativa, o momentos bastante impactantes como Batman golpeando a Orion o Etrigan renaciendo, todo esto entregaba mucha energía, y creaban un entorno único que aumentaba la sensación de epicidad de toda la “Odisea Cósmica”.

Entintando a Mignola tenemos a Carlos Grazón, y Steve Oliff entrega su toque con su paleta de colores, transformando las imágenes en verdaderas versiones actualizadas del mismo Kirby. Siempre cobrando vida las maravillosas arquitecturas de Nueva Génesis o las criaturas deformes y asquerosas que estaban presentes en las viñetas, ayudando a darle energía y dinamismo a la narrativa visual. Así como Starlin logró una mezcla perfecta entre su estilo y el de Kirby, Mignola con la ayuda de estos dos señores logró otro balance admirable entre su trazo y el del Rey.

Odisea Cósmica finalmente es una aventura con el sabor más clásico, con una historia muy sencilla que da para mucho, sin demasiadas pretensiones más allá de ser una space opera con la suficiente acción, drama y las suficientes sorpresas ocasionales para entretener al público entregando también un poco de esa nostalgia de antaño. Una miniserie de escasos números que volvió un trozo de la historia de DC Comic al punto de ser considerada como un evento a pesar de no hacer crossover con ninguna otra colección o tener más de 50 tie-in ni nada de eso, todo ese status se lo ganó por sus propios logros como serie Independiente.

¡Además nos trajo consecuencias! Cuantos eventos, mega eventos, sagas, macrosacas y un largo etc de parte de Marvel y DC son “puro humo”, prometen cambios y al final no cambian realmente nada o si lo hacen es tan menor que no justificaba el evento en sí; y “Odisea Cósmica” sin pretender nada o prometer ser algo gigantesco si tuvo un impacto. Con el regreso de Etrigan a las páginas ilustradas, John Stewart y el mayor fracaso de su vida que lo marca por siempre, y varios más. De hecho… ahora que lo pienso este tebeo es lo suficientemente interesante y con potencial dentro como para hacer una fantástica película animada de esas que DC Comics Animation y probablemente sería un éxito. Este es un comic bastante recomendable para los fans de Starlin, de Kirby o de las space operas, si eres alguno de los 3 no te arrepentirás de darle una buena leída.

 8/10


Post:  Cosmic Odissey



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