lunes, 3 de agosto de 2015

Reseña: X Men - Dios ama, El Hombre mata


DIOS AMA, EL HOMBRE MATA

Fecha de Publicación: 1983
Escritor: Chris Claremont
Dibujante: Bret Anderson
Colorista: Steve Oliff
Reseña: Ñoño Cool

A pesar de lo difícil que es de creer en esta época donde los mutantes salen hasta en la sopa, en los 80 Marvel solo disponía de un título con la famosa “X” en él, y era escrito por el señor Chris Claremont. ¿Quién es él? preguntarán los más neófitos del comic, bueno… nadie muy importante… solamente el hombre que evitó que Marvel diera por muertos permanentemente todo lo referente a los X-Mens y la transformó en una de las colecciones más vendidas, populares y de alta calidad de la compañía y la industria en esos años y los por venir. Es el padre de casi todos los mutantes en Marvel pues gran parte de ellos nacieron de su brillante mente, y los que no creó los puso frente a otra luz y los redefinió para el futuro, además de transformar a los personajes femeninos en algo más que unas simples secundarias haciéndolas el foco de varias de sus historias, así revitalizando la marca “X” y todo lo referente a los mutantes, y por lo mismo a Marvel en si. Él es tal vez uno de los hombres más importantes en el éxito de "La Casa de las Ideas" como compañía de comics en toda su historia editorial rivalizando en relevancia con Stan Lee, Jack Kirby y Steve Ditko. ESE es Chris Claremont.

El año era 1982, y Marvel comenzaba a tomarle el gusto a esto de las “novelas gráficas” con las que DC Comics ya tenía grata experiencia, y le pidió al guionista si se le ocurría alguna cosa, por poco que fuera que valiera la pena contar en este formato referente a los “X”. Él dijo que si, y el resultado fue “Dios ama, el hombre mata”, un tebeo que es de las mejores novelas gráficas jamás publicadas hasta el día de hoy, 33 años más tarde, una obra que moldeó a los X-Mens por los próximos 25 años de historias por delante, que fue crucial influencia en el guión de la película “X2: X.-Men United” y que siempre ocupa el top 10 o incluso top 5 de las mejores historias dedicadas a los mutantes.

La gran mayoría de los comics no envejecen muy bien que digamos, pues reflejan mucho el tiempo en el que fueron escritos y si los relees 10 o 20 años después serán contados los que pasarán la prueba del tiempo y por contraste habrá una ENORME pila en los que no. “Dios ama, el Hombre mata” se encuentra entre los que genuinamente si lo logran (como el 90% de los que yo he reseñado). Esto porque los mutantes aquí son una metáfora perfecta para la intolerancia, el prejuicio, el racismo y la injusticia, cosas que aún 33 años más tarde siguen tan presentes como antes. La Guerra Fría ya no existe, pero la “Guerra contra el Terrorismo” que afecta al globo continúa en su auge, y esto puede que no toque sus países con la fuerza que a otros, pero en el caso de USA donde se da esta historia esta situación está a nivel crítico y por lo mismo hace que este tebeo se sienta tristemente tan fresco como antaño en ese lugar.

Mientras en otras colecciones de la época los guionistas se enfocaban en enfrentar a sus héroes contra el villano de turno y crear vistosas batallas, terminar con eso y pasar a lo siguiente, Claremont en sus Uncanny X-Men creaba arcos extensos que se desarrollaban por varios meses y se concentraba en las vidas de sus protagonistas y los sucesos que ahí acontecían, casi como una telenovela con superpoderes… pero ya saben, bien escrita. Y cuando le presentaron este formato donde tenía que escribir algo más conciso pero con muchísima más libertad creativa e inmediatez para entregar su mensaje, se le ocurrió la perfecta historia para dicho formato.

En esta novela gráfica, los mutantes se enfrentan no a un villano vestido en spandex o con algún tipo de superpoder, sino que contra un movimiento religioso que se enfoca en atacar ferozmente a los mutantes basándose en que la Biblia jamás los menciona y por lo mismo no son “criaturas del Señor” sino que demonios del infierno caminando entre nosotros y deben ser todos barridos de la faz de la Tierra por el bien de la humanidad… una alegoría al tipo de discursos que se realizaron décadas atrás para los de raza negra, y actualmente para los homosexuales y musulmanes. Este motivo hace que la gente se sienta libre de hacerles las cosas más terribles imaginables a los mutantes y nos muestra de cómo la fe ciega en las creencias puede llevar a las personas a comportarse como verdaderos inquisidores al sentirse ciegamente dueños de la verdad.

El villano en este relato es el cabecilla de estos fieles conocidos como los “Purificadores”, el Reverendo William Stryker, quien para la época era una rareza total, un ser personaje completamente tridimensional y desarrollado; alguien con una historia que explica perfectamente su modo de ser, y nos deja claro sus motivos: su odio hacia la clase mutante es fervor evangelista que lo lleva a creer que no está haciendo algo malo, sino que una cruzada sagrada: está haciendo el trabajo de Dios. Y nuevamente el hacer entendible y ODIABLE a nuestro villano y en tan pocas páginas disponibles en el formato de la Novela Gráfica.

No hay nada tan divertido, triste y peligroso a la vez como uno de esos ciegos fundamentalistas que leen la Biblia y la toman tan literalmente que creen que todo es pecado, todo lo diferente debe ser temido y deben crear una cruzada de erradicación contra lo que ellos consideran “demoníaco”, que en este caso son los mutantes. Stryker cree que tal como Job, Dios lo puso a las más duras pruebas para probar su fe y transformarlo en el instrumento perfecto de su voluntad en su misión de eliminar a los que tengan el gen-X.

Stryker se hará valer de todos los medios posibles para cumplir su sagrada meta, desde crear a los Purificadores para que hagan el “trabajo sucio” – que incluye tortura y asesinato – así como salir constantemente en los medios de tv para llevar su mensaje de odio y miedo a la mayor cantidad de gente posible y ganar más adeptos entre una sociedad que ya de por si le teme a los mutantes.

Dos jóvenes fugitivos de nombre Mark y Jill huyen de los Purificadores, son dos niños aún pero eso no los detiene de ser atrapados, asesinados y colgados en un columpio con una etiqueta de burla a modo de justificación por el crimen. Los dos cadáveres son encontrados por los X-Men – Patrulla X para los amigos de España – y ellos se dan cuenta que es solo una pequeña parte de algo más grande cuando el reverendo los condena públicamente en tv y los hace el objetivo primario de su cruzada de odio planeando no solo que se desbanden como grupo sino que los quiere ver a todos muertos incluyendo al enemigo jurado de estos, Magneto - en esta época el amo del magnetismo recién comenzaba a mostrar indicios de pasarse al lado de los héroes y convertirse en el amo de cambiar de bando y moverse entre buenos y malos como cambiarse calcetines - sino que pretende incluso quemar hasta los cimientos a la Escuela Xavier para Jóvenes Superdotados.

El grupo protagonista son los clásicos de la segunda alineación, los más recordados por los fans comiqueros: Cíclope, Tormenta, Wolverine, Rondador Nocturno, Coloso, Kitty Pride y Xavier como siempre a la cabeza. Los roles y personalidades  que son las ya conocidas por todos se comienzan a desarrollar aquí, pues esta era la época donde Pyotr y Kitty comenzaban a mostrar pequeñas pistas de su futura relación y Scott la madera de líder y estratega por la cual es tan conocido. La caracterización que se hace de estos personajes es fantástica, la juventud de Kitty tan patente a la hora de expresarse contra el discurso del reverendo tele-evangelista, siendo muy cortante y directa tanto en su actuar como en sus palabras; el Profesor X es representado en su forma más indefensa y tambaleante posible como producto de todo este tema, y el equipo cae en una desesperación tal que tienen que aliarse – por primera vez y de manera totalmente impensada para la época - con Erik Lehnsherr. Y este Magneto es lejos el más “humano” – a pesar de ser, ya saben, mutante – y vulnerable que hemos visto hasta la fecha.


“Dios ama, el hombre mata” marcó un antes y un después en los comics, porque en toda la narrativa se presenta una crítica a la sociedad ochentera de USA repleta de racismo y discriminación, un tema que era verdaderamente pocas veces tratado por los medios de la época. Y además hace mención a la manipulación de los mismos medios, la xenofobia y el fanatismo religioso, tópicos que si bien fueron basados en la realidad ochentera igual resuenan en los tiempos actuales.

Lo que mejor muestra este tebeo es que muchas veces el mayor peligro para alguien no es un simple individuo con muchísimo poder, sino que muchísimos individuos con escaso poder unidos por una causa común, y el daño que pueden logar cuando dicha causa no es positiva. Nos muestra como gente común y corriente, creyentes de la fe pueden tan fácilmente comprar un mensaje solo porque lo dice un predicador cualquiera abogando que es la verdad y el camino entregado por Dios, aprovechándose de la gente que busca refugiarse en algo como la espiritualidad para poder conseguir sus metas, que en este caso eran acabar con todos los mutantes de la manera más dolorosa posible al considerarlos demonios del averno. No es una crítica a los creyentes o a la religión, para nada;  sino que una crítica a la gente que abusa y manipula la fe para sus propios beneficios y causar daño sintiéndose totalmente justificados.

Y como guinda de la torta, Claremont nos muestra en la figura de Magneto el cómo el problema no es exclusivo de un lado, que no existen “buenos y malos” persé sino que muchos matices grises. Esto porque si bien la cruzada evangelista que busca el exterminio de lo diferente incluyendo seres vivos es algo horrendo y reprochable, la forma en cómo responde Magneto tampoco es algo que se pueda aprobar, pues su forma de lidiar con el odio y la violencia es aplicar aún más odio y violencia hacia sus opresores ya que considera que la manera pacifista e integrista de Charles está totalmente condenada a fracasar. Con esto nos deja claro que ambos bandos solo luchan por su propia superviviencia, las cuales están unas basadas en el miedo y la otra en la defensa propia, pero ambas reaccionan con fuerza y violencia.

Esto me recuerda que mientras el Profesor X fue basado en el reverendo Martin Luther King Jr. y su forma de ver la integración racial negra y blanca como una manera de mutuo respeto e igualdad de derechos, conviviendo en paz unos con otros; Magneto está basado en Malcom X quien creía que a los blancos se les debía responder con igual violencia y demostrarles que la lucha armada era el camino a la igualdad racial de la gente negra, mientras albergaba un profundo odio por los blancos. Y nunca es mejor patente este paralelismo entre los líderes mutantes ficticios y los líderes afroamericanos reales que en este tebeo. Incluso toca el punto donde Malcom X comenzaba a ver la integración como algo más viable que la mera violencia cuando Magneto llega a tomar pequeños pasos hacia esa misma conclusión.

Todo lo que sucede en esta novela gráfica son semillas para todo lo que vendría después en la franquicia X, y si lo leemos en nuestra época actual,  desde el Magneto que cuestiona sus motivos, los problemas de discriminación, relaciones amorosas entre sus personajes, un joven tomando el liderazgo y complejos problemas cuya respuesta no siempre es simple. Muchos de los temas, relaciones y conflictos pueden parecer algo “repetido” o “reciclado” en este tebeo si lo comparamos con todo lo que ha pasado en 30 y más años, pero hay que recordar que este es literalmente el punto de partida para todo lo que pasó en los últimos 30 años, este es el nacimiento de las temáticas más importantes que tocarían los mutantes por las décadas por venir.

En cuanto al dibujo, Anderson tiene un estilo fantástico a la hora de crear este mundo y sus personajes, el cual podríamos decir que no solo era totalmente diferente a lo que Marvel acostumbraba a mostrarnos en los 80, sino que fue el pilar para un cambio en como las aventuras de los mutantes, los Vengadores, Spider-Man y toda la editorial sería dibujada de ahí en adelante… hasta que llegaron los 90 Rob Liefeld y los dibujos “Extremadamente extremos de la extrema extremidad extremosa”. Un dibujo que marcó pauta por casi 7 años comenzó con este tebeo.

Presentándonos un Magneto envejecido y cansado por todo lo que ha tenido que aguantar, y no el supermusculoso de siempre, una Kitty Pride casi más niña que adolescente, personajes más delgados y atléticos representando la condición física que alguien con su edad debería lucir, etc. Todo el trazo está dotado de realismo, oscuridad y originalidad, entregándonos escenas tan crudas y violentas que sorprendieron a todos los lectores pues era algo imposible de imaginar para esos años. Por lo mismo Anderson crea viñetas que incluso hoy en día lucen tan bien como antaño.

Toda una historia que posee un tono adulto, que contiene todos los elementos que se ocuparían en los años por venir, serviría como una de las bases para la película de Bryan Singer: “X2: X-Men United”, y abrió las puertas para tocar temas como el racismo, la violencia y el fanatismo religioso. Una historia adulta que funciona de igual manera hoy que en los 80s, con personajes excelentemente construidos, en especial el villano en la forma de un reverendo que escupía prédicas venenosas sobre odio racial envueltas en supuesta santidad y con un final agridulce como pocos.

Lejos uno de los mejores trabajos de Claremont, y un comic verdaderamente infaltable en la repisa comiquera, y mucho más si son fans de Marvel o los mutantes, si no lo han leído se los recomiendo con fuerza - recordando el contexto en el cual fue escrito - y disfrutar de una de las mejores historias jamás escritas sobre los portadores del gen X.

9/10




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