jueves, 6 de agosto de 2015

Reseña Película: El Gigante de Hierro


EL GIGANTE DE HIERRO

Fecha de Estreno: 6 de Agosto 1999
Director: Brad Bird
Guionista: Brad Bird, Tim McCanlies, Ted Hughes
Productora: Warner Bros. Feature Animation
Reseña: Ñoño Cool

Esta fue la película con la que Brad Bird, animador de la serie “Los Simpsons” debutó en el cine, para luego estar nominado a dos Oscars por “Los Increíbles” y “Ratatouille” de la mano de Pixar. Y cuando quiso probar suerte con el cine de acción live action nos trajo la magistral “Misión Imposible: Protocolo Fantasma” y luego la imaginativa “Tomorrowland” que se estrenó hace unos meses.Y aún así con todos esos créditos en su carrera tengo que admitir que mi película favorita - aunque por muy poco y sin desmerecer las otras genialidades - del gran Bird es la de la presente reseña: El Gigante de Hierro.

Este film es la adaptación cinemática de un relato infantil escrito por Ted Hughes conocido como “El Hombre de Hierro” (The Iron Man 1968) escrito originalmente como una forma de consolar a sus pequeños hijos por la muerte de su madre, y fueron McCanlies y Bird quienes se encargaron de adaptarlo a la forma de película.

Imaginen una versión de la película “E.T.” pero con un robot gigantesco en vez de un pequeño alien y entenderán un poco el encanto de esta historia, una genial película animada con un estilo parecido a las caricaturas de Hanna Barbera sobre un niño que se hace amigo de un robot del espacio exterior. Nuestro gigante aterriza en una Norteamérica inmersa de lleno en la Guerra Fría una noche de 1957 poco después de que el Sputnik 1 soviético partiese sobre el cielo dando inicio a la carrera espacial. Las tensiones de este conflicto están presentes en el temor de los norteamericanos hacia todo lo extranjero, especialmente ruso, y el constante riesgo de una guerra nuclear, lo que queda claro en los videos que les muestran a los niños sobre el asunto.

Es en este mundo lleno de miedo irracional donde nuestro personaje aterriza chocando contra un barco en medio de una tormenta haciéndolo pedazos - esta presentación está creada con un tono que recuerda muchísimo a los clásicos de horror y sci-fi, como una forma de homenaje a estos por parte de Brad Bird – y el pescador sobreviviente luego le cuenta a todos que vio algo que lucía como un invasor de Marte atacar su navío, pero lo toman por un borracho y nadie le cree, excepto un pequeño niño que sueña con ver marcianos.

Hogarth Hughes es un chico de 9 años que vive con su madre soltera y recientemente viuda (Jennifer Aniston) y sueña con tener una mascota, está lleno de imaginación, ama la aventura y le fascinan las historias fantásticas, de terror y superhéroes que ve en los comics o la televisión. Ambos viven en una pequeña ciudad, un pueblo donde jamás pasa algo interesante. El robot por su parte desde su aterrizaje ha avanzado por USA comiendo antenas de tv y automóviles para no pasar hambre hasta que llega a una planta de energía. Hogarth siguiendo el rastro de destrucción cumple su sueño y encuentra algo salido de otro mundo, comiéndose los cables de la estación eléctrica y sufriendo una sobrecarga.

Después de salvar al robot de una electrocutación nota que el Gigante de Hierro es totalmente amigable y grita “¡Soy el niño más afortunado de toda América!”, y ambos comienzan una relación de amistad como si el alienígena fuese una mascota a la que le enseña cosas mientras lo mantiene secretamente de su madre y el gobierno federal de USA que le quiere dar caza.

Mientras los adultos por otro lado lo consideran una amenaza peligrosa y el FBI está tras él por pensar que puede perfectamente ser un enviado soviético a destruir USA. El chico comienza a enseñarle algunas palabras en inglés – el idioma original de la película –pero el hombre de metal no puede sigo captar muy pocas palabras a pesar de que demuestra conocer su significado, esto se debe que a cuando aterrizó se golpeó la cabeza, dañando sus circuitos y causándole amnesia. Su ingenuidad y bondad se sobrepone al miedo del resto, tal como sucediese con Elliot y E.T. en la película de Spielberg.


Lo interesante es que nunca nos es revelado al completo o evidentemente quien envió a este robot y con qué propósito, incluso él gracias a su pérdida de memoria desconoce su misión. Solo en el último tercio del film vemos como su cabeza se repara y se transforma en un arma imparable de destrucción total, ese era su objetivo: la destrucción de la vida en la Tierra - Un homenaje claro de Brad Bird a Gort el robot gigante de “Ultimatum a la Tierra del 52 – Pero cuando Hogarth le recuerda al héroe de comics que ambos leían con tantas ganas, el azuloso y buen Superman, además del daño que causan las armas, le dice que uno elige lo que quiere ser, por lo que nuestro amigo de Hierro se detiene e imaginándose a sí mismo como Superman hace el sacrificio máximo para salvar a los que debía asesinar cerrando los ojos por última vez.

Tocando temas como lo difícil de la crianza de los niños cuando los padres deben trabajar sin parar para poder mantenerlos, también mezcla el tono de una historia sobre el típico “sueño americano” con una alegoría sobre la Guerra Fría, El Gigante de Hierro a mi gusto es uno de esos clásicos olvidados de la infancia.

Volviendo a verla para hacer esta reseña noté que Brad Bird realmente tiene un gran talento para asombrar y conmover a la audiencia sin mucha dificultad, y haciendo que una historia completamente fantasiosa se sienta muy real y cercana. Su atención al detalle y la trama a largo plazo es conocida desde los capítulos de los Simpsons donde él organizaba y programaba su humor – la película de McBein separada en 3 partes por ejemplo – pero en Iron Giant mantiene las cosas breves y sencillas creando una magnífica química en la relación entre Hogarth y su titánico amigo mientras ellos se esconden en el santuario de chatarra del hipster local y escultor de aluminio llamado Dean.

 Esto se presta para momentos tranquilos y muy personales de desarrollo que nos dejan ver cuánto ama Hogarth al gigante - quien luce como una mezcla del robot de “Ultimatum a la Tierra” (1951) y Frankestein” (1931), todo desgarbado pero que se mueve como “King Kong” (1933) - y por supuesto el - en sus ratos de ocio donde ambos combaten su soledad disfrutando la compañía del otro.

Esto sin querer acaba cambiando la programación asesina del coloso por una amigable y protectora ante los mismos ojos de los espectadores y terminan sintiendo algo de lástima por él, esto gracias a muchas cosas, entre ellas al simplificar la elección entre lo malo y lo bueno con dos personajes de comics: el amigable y desinteresado Superman que siempre protege al débil y el inocente como “el bien” y el robot asesino imparable y auto-reparable Atomo para el mal. Y es al final, cuando nuestro amigo metálico se sacrifica para evitar un accidental holocausto nuclear por parte de USA es cuando la sentiente máquina del juicio final supera su naturaleza aniquiladora por el simple cariño de un niño y su apego por la chatarra terrestre. El contexto de terrorismo atómico que puede destrozar el planeta en vez de causar lo que pretende termina impulsando el nacimiento de un nuevo héroe que dice “No soy un arma” - desafiando a su creador - “soy Superman”.

Cada personaje en el film, desde la madre a Dean a Hogarth y el gigante son tratados con corazón y ternura pero también con cuidada seriedad, todas las situaciones son construidas balanceando el tono infantil y fantasioso y uno más realista gracias a conceptos como una madre soltera y trabajólica, que en vez de transformarla en villana es solo alguien que ama mucho a su hijo pero le falta el tiempo para estar con él. O un representante del gobierno que si es el malo en vez de ser uno de los héroes como típicamente es lo esperado en el cine animado americano. Y como no, las relaciones entre Hogarth y Dean, Dean y la madre, la madre con Hogarth y él con el gigante son todas interesantes y creíbles.

"El Gigante de Hierro" es otro gran ejemplo de la libertad que los directores encuentran en el campo de la animación, pues esta película hubiese costado más de 100 millones de dólares para la época si la quisiesen hacer live action y con efectos especiales, pero en este formato costó una pequeña fracción puesto que nuestro hombre de metal estaba dibujado no construido. No tiene canciones o números musicales entre medio o animalitos tiernos, sino que es una historia sin ninguna otra más pretensión que el que la tomasen en serio, pues hay momentos donde como en una película de Miyazaki, te olvidas que estás viendo algo animado ya que los personajes son tan interesantes.

La película está ambientada en la década de 1950, porque esa es la época en la que la ciencia ficción parecía más preocupada con el holocausto nuclear y los invasores del espacio exterior, y por lo mismo pudo salirse con la suya de mejor manera en cuanto a poder entregar su mensaje: una parábola de la Guerra Fría en el que el Gigante de Hierro aprende de un niño pequeño que no está condenado a ser un arma porque "eres es lo que eliges ser." .


Todo este tema político es muy secundario a el carisma que lo rodea, y el sentido del humor del que es dueño, que incluye una versión hilarantemente paródica del la alarmante película educativa "Duck and Cover" que pasaban en las escuelas, en la que se recomienda a los niños a buscar refugio contra bombas atómicas escondiéndose debajo de sus escritorios, o cuando debe esconder al gigante cerca de su casa como si fuese un perro desobediente. Y el villano es un agente de nombre Kent Mansley, que por supuesto ve el gigante de hierro como un complot subversivo soviético y quiere explotarlo en pedazos pues “si nosotros (los norteamericanos) no lo construimos, es razón suficiente para volarlo en mil pedazos ", una sátira interesante, aún más si consideramos que este film es "para niños".

Un clásico moderno lleno de nostalgia – al menos en mi caso – que puede disfrutar toda la familia, una maldita pena que sea relativamente tan poco conocida, pero creo… creo que aún salen DVD y pronto Blu-rays de esta historia, yo por mi parte la tengo en un viejo VHS.

Una película que no pretende ser más que una historia de amistad y el libre albedrío que está bañada en referencias a la cultura popular, “El Gigante de Hierro” es una aventura narrada con mucho estilo, visualmente genial (una mezcla de los shows de Hanna Barbera como Scooby Doo o los Picapiedras y obras de Miyazaki como Mi Vecino Totoro), con toques de humor, que se escapa de muchos clichés del cine infantil y toca puntos que este rehúye, y por supuesto cargada dramáticamente, pues los reto a decir que no se emocionaron con esa despedida final. Una joya animada sin duda.

10/10



Enlace Youtube: El Gigante de Hierro


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