miércoles, 5 de agosto de 2015

Reseña: La Cosa del Pantano - Etapa de Alan Moore


LA COSA DEL PANTANO - ETAPA DE ALAN MOORE

Fecha de Publicación: 1983 - 1986
Escritor: Alan Moore
Dibujantes: Steve Bissette y John Totleben, y otros esporádicos
Reseña: Ñoño Cool

"Yo soy carne
Una bestia de sangre
Que pisotea
Criaturas de clorofila

Yo soy violencia
Una maquina rabiosa
Que asesina
Desde el nacimiento a la muerte

Yo soy engaño
Un continuo equivocado
Que justifica
La vida que él termina

Yo soy hybris
Un discípulo de mi propio mensaje 
Que sabe que
Toda la vida es mía

Yo soy un hombre
Yo soy un hombre
Yo soy un hom-bre
Yo soy carne" 

Aunque algunos lectores actuales tienden a pensar ahora en Alan Moore como esta figura llena de odio, un Gandalf maligno atiborrado de desprecio, rechazando casi todo lo que sea referente al mundo de comic americano, insultando cada vez que puede a la actual generación de guionistas, dibujantes y sobretodo lectores de comics; hay que volver unas décadas atrás y recordar que fue una vez un fan devoto de los tebeos superhéroes.

Sus primeros trabajos en Marvel UK dieron fruto a un artículo donde expresaba su admiración por la obra de Frank Miller (pensar que actualmente ambos se odian con una pasión enfermiza y han tenido discusiones que solo pueden ser traducidas como la versión verbal de una lucha de UFC en jaula), quien en su momento, estaba guionizando la serie de cómic Daredevil para Marvel; así como trabajar en Wildstorm y alabar la Silver Age de la industria, esa época llena de ridiculeces donde todo era posible… diablos, si hasta redactar algo diciendo que a Moore le gustaban estos comics que tenían caballos parlantes usando capa se siente raro… pero fue cierto.

Gracias a que en ese entonces Moore era un tipo al cual me atrevería a llamar simpático, el Editor en Jefe de DC Comics le dio una llamada allá por el 83 para que tomase una colección que vendía poquísimo, y que era un comic resucitado de su cancelación por el mismo motivo hace menos de 6 meses – esto era la era cuando DC se arriesgaba por calidad en vez de solo dinero – cuya autoría era del mismo editor de DC Comics Len Wein, en conjunto con la leyenda del horror Bernie Wrightson hace más de 10 años en esas viejas antologías de “La Casa de los Secretos” – que Neil Gaiman reusó para su Sandman -, un comic llamado “Swamp Thing” protagonizado por la criatura titular, quien era un mostruo vegetal pantanoso que alguna vez fue humano.

La colección por ese entonces estaba en su número #19 a cargo del señor Marty Pasko, quien decidió irse para seguir otros proyectos (uno de ellos en el futuro sería la serie animada de Batman) y muchas de sus subtramas y arcos argumentales quedaron sin resolver, siendo realmente un enredo y desastre de comic, no por nada vendía tan poco la colección. Ese fue el panorama en el que Alan Moore llegó, tomando "La Cosa del Pantano" desde el #20 y continuó durante casi 4 años seguidos.

Darle a Moore un comic gótico de eco-terror en riesgo de cancelación es ahora algo que parece obvio, pero en ese momento era una ligera apuesta, y lo que dejó el británico fue una clase magistral de cómo resucitar un cadáver, transformándolo en uno de los tebeos seminales en la historia de la industria. ¿Cómo lo hizo? Primer paso: asesinar al protagonista.


“La Saga de la Cosa del Pantano” # 20 más que ser un verdadero inicio, solo era Moore encargándose de arreglar todos los múltiples, múltiples errores de Pasko, y la verdadera historia no comenzó hasta que el número siguiente. Sus cómics de la Cosa del Pantano visualmente estaban en el mismo camino que los anteriores ya que el mismo equipo artístico seguía a cargo de la serie por meses antes de su aparición y no se retiraron con su regreso por un tema de coherencia estructural, pero su estilo narrativo era algo jamás antes visto, ni en esta colección ni en ninguna otra colección de tebeos de la época.Y a más de 30 años siguen siendo tan bueno como antaño.

Para los que no conocen al personaje aquí un rápido repaso por su origen en los 70: Alec Holland es un científico que fue asesinado en una explosión mientras trabajaba en una fórmula bio-restauradora a base de plantas, y su cuerpo carbonizado y descompuesto cayó junto con esta dentro de un pantano, siendo resucitado como “La Cosa del Pantano”, un personaje siempre furioso, siempre muy triste y trágico y que luchaba contra toda clase de monstruos, básicamente una mezcla del género de horror y superhéroes.

Cuando Marty Pasko resucitó la serie a principios de los 80, reconstruyó la historia metiendo misticismo, al Phantom Stranger y unas extrañas conspiraciones globales. Pasko antes de irse resolvió el mambo-jambo místico pero dejó todo lo referente a las conspiraciones y a la Corporación Sunderlan queriendo asesinar a la Cosa del Pantano quedó en el aire. Ahí es donde Alan Moore llega con “La Saga de la Cosa del Pantano” # 20, en una historia apropiadamente titulada "Atando los cabos sueltos".

En este enredo y tramas en progreso Moore transformó al personaje y le dio su toque propio. El Swampy (en inglés Cosa del Pantano es Swamp Thing, así que le diré Swampy de tanto en tanto) que había escrito Pasko era un ex hombre atormentado jugando a ser el héroe mientras su cuerpo estaba cubierto de musgo, la versión de  Moore era un ser muy reflexivo, inteligente, perspicaz y aún más atormentado, casi como una especie de personaje Shakespereano cubierto de vegetación a medio podrir.

En aquel número la Cosa del Pantano toma el cuerpo de su archienemigo Anton Arcane, quien murió debido a una explosión de un helicóptero, y tomando su cabeza hace una alegoría del soliloquio de Hamlet con la que Swampy comienza a pensar en su mente: “Tú eras mi opuesto. Yo tuve mi humanidad arrancada de mí, y he tratado de reclamarla de vuelta con todas mis fuerzas. Tú comenzaste como humano y elegiste arrojarla a la basura, y lo hiciste deliberadamente. ¿Nos definimos al uno al otro no es así? Al entenderte a ti, me he acercado muchísimo más a entenderme a mí mismo. Y ahora estás muerto. Realmente muerto. ¿Qué voy a hacer ahora?”

Desafortunadamente la respuesta era: el que fue antes Alec Holland dejará de existir.

La Corporación Sunderland envía algunos esbirros armados con lanzallamas hasta los pantanos, disfrazando toda la operación como una misión gubernamental para tratar con una situación de OVNIs. Persiguen a nuestro héroe, y lo acribillan a balazos en su cabeza y pecho y cae al suelo. La Cosa del Pantano está muerto.

En el número #21 tenemos el verdadero inicio del run de Moore, y es uno de los tebeos considerados como y cito “Uno de los mejores números individuales en la historia de DC”. Comienza obviamente con Holland muerto, y lo ha estado por un verdadero largo tiempo. Esta revelación viene de la mano de otros de los personajes metafóricamente resucitados de la muerte que es el olvido editorial por la mano del escritor británico: el Doctor Jason Woodrue, el “Floronic Man”. Uno de los enemigos menores de Atom que tenía el poder de controlar las plantas, que siempre fue un personaje totalmente patético, un villano de cuarta. Moore lo revitaliza entregándole una caracterización muchísimo más profunda y volviéndolo más interesante de lo que cualquiera pudo haber imaginado jamás. El “Floronic Man” ha venido a pedido de la Corporación Sunderland para poder hacerle una autopsia a la Cosa del Pantano.

Nuestro protagonista capturado y congelado es sujeto de experimentos. Nuestro héroe es, de hecho, el villano de la historia en esta ocasión, escapando de su prisión y aterrorizando al hombre lo mantiene allí. Moore crea un fuerte sentido de la barbarie y la ira en la criatura que está presente en la primera mitad de la carrera - es sólo a través del amor que la criatura es domesticada.

Sé que me estoy concentrando demasiado en el primer número, pero entiéndanme, este número hizo escuela, es uno de los mejores trabajos de Alan Moore, al menos en su top 3 a mi gusto y por lo mismo decidí darle tanto espacio en la reseña. La historia comienza por el final de la misma, con Woodrue narrándonos todo lo sucedido con un tono muy serio, mientras todo el tono es construido gracias a versos de poesía mientras describe aterrado y fascinado sus nuevo descubrimiento: “Estoy pensando en el viejo. Él debe estar golpeando en el cristal justo ahora, y ¿habrá sangre? Me gusta imaginarlo, si. Yo prefiero pensar que habrá sangre. Un montón de sangre. Sangre en cantidades extraordinarias".

Comenzamos luego a ver como el general le pidió a Woodrue que examinase el cuerpo, y entre flashback y flashback vemos que fue lo que biológicamente sucedió para crear al monstruo verdoso que está ahora muerto en la mesa. Todo es narrado de una manera realmente compleja y cuando descubrimos su secreto es algo simplemente impresionante: El nunca fue Alec Holland. El verdadero Holland si se quemó vivo en el pantano, y mientras la fórmula bio-restauradora se mezcló con su cadáver y la vegetación que lo consumía algo extraño sucedió, la Cosa del Pantano no era Alec Holland transformado en planta, sino que una planta que creyó que ella era Alec Holland. Una planta estaba tratando de ser la mejor versión de Holland posible.

Moore asesinó a Holland y resucitó a la Cosa del Pantano, ya que jamás hubiese muerto por los balazos si no tenía órganos vitales al ser una planta, y gracias a la formula especial sería cosa de tiempo que se regenerase, y claro que lo hizo, mientras leía los papeles que tenían sobre su pasado. El solo era una planta con delirios de humanidad. Esto enfureció a la criatura y descargó su rabia contra sus captores.

Woodrue, quien sigue hablado sobre sangre y violencia, termina el relato completamente solo, alguien que trató se transformarse a sí mismo en una planta se ve con esta situación y cae en la locura mientras la Cosa del Pantano asesina a todos los culpables de su encarcelamiento. El está permanentemente escuchando la vida vegetal ahora, y se ha vuelto completamente loco gracias a esta conexión con “El Verde”.

En un solo número Moore cambió todo, humanizando a un villano patético, estableciendo un nuevo status para el héroe, crear una historia terrorífica y como no, sentar las bases para toda la mitología posterior del personaje. ¿Escucho aplausos? Porque esto merece aplausos por su maestría.


Moore también fue capaz de idear tramas para la criatura libre de la continuidad de la DCU regular. Si bien los iconos de DC Batman y Superman comparten un mundo común, la Cosa del Pantano está más o menos establecida fuera de eso, mientras que todavía existe dentro de él. Personajes como Batman, John Constantine – nacido en esta colección -, Etrigan y Spectre aparecieron en la historia pero no son parte integral de la misma. Las aventuras comunes en spandex y piyamas no se encuentran aquí, y este título es MUCHO mejor sin ellas. De hecho hay un punto donde La Cosa del Pantano se enfrenta con Batman; aunque la lucha y la manifestación de los poderes de la criatura son increíbles, es una decepción para ver este maravilloso título de Vértigo en el reino "más simple" de capas y máscaras.

El amor del La Cosa del Pantano por Abby Cable es una de las características definitorias de esta colección. Aunque Moore introduce la idea de que la criatura es un vegetal con la mente de la persona fallecida de Alec Holland, Abby cable se niega a renunciar a la humanidad del monstruo. A menudo es el ancla que permite tanto la Cosa del Pantano y el lector tener una idea del mundo fantástico y bizarro que ocupa las páginas. Ella da propósito a "Alec", ya que sin ella podría haber permitido simplemente que su mente fuese absorbida por la naturaleza, o destruida por uno de sus muchos enemigos.

Los villanos de la Cosa del Pantano van desde los nacidos de la naturaleza a los espirituales. Una de las cosas más emocionantes de esta colección es ver que insana nueva cosa se enfrentará a la criatura y sus amigos la próxima vez. Mientras que el Floronic Man parece bastante extraño y espeluznante en el primer arco, eso no es nada en comparación con los enemigos que vienen después. Un mono demoníaco que se alimenta del miedo, vampiros acuáticos, máquinas orgánicas celestiales, fantasmas, la encarnación del mal, un hombre lobo y cultos demoníacos son algunos de los muchos peligros que nuestra planta monstruosa enfrentará. Mientras “pseudo-Alec” parece una criatura brutal en el primer número, la verdadera naturaleza del bien y el mal en este ser se revela rápidamente gracias a los enemigos que se le imponen. La criatura se convierte en menos salvaje, ya que entiende su lugar en el mundo y cae más y más enamorado de Abby. Y Swampy a pesar de que comenzaba a relacionarse con más gente, siempre volvía de regreso al pantano en el bayú cada vez que podía.

La Cosa del Pantano fue además - supuestamente - la primera serie que abandonó el Comic Code y creó cosas exclusivamente para los adultos, no por nada John Constantine fue creado en las páginas de este comic, y luego se paseó por Hellblazer y The Sandman. Violencia, sangre, sexo, demonios del infierno - Etrigan - y muchos otros temas nada para niños fueron tocados en esta colección, iniciando la brecha que rompería por siempre con el molesto Comic Code.

Y por supuesto, tan importante como Alan, eran los dibujantes que acompañaban al escritor. Stephen Bissette y John Totleben son los encargados de los lápices en los primeros volúmenes de todo el run de Moore, con un estilo cercano a los comics de terror, con ese trazo áspero que captura las emociones y el tono de la historia, funcionando como una perfecta simbiosis con el guionista. Eso cuando ellos estaban a cargo, pues cada vez que se ausentaban y venía un reemplazo a dibujar los números que ellos no podían, se nota… y mucho. Sus trazos con muy “superheróicos” para una colección con un tono más cercano al horror-comic como este.

Y como no, de tanto en tanto Moore no confía en sus dibujantes, y pone cuadros narrativos que van en apoyo al arte, como si creyera que sus colegas trabajando con él no serán capaz de expresar lo que se debe mediante imágenes y él debe escribir algo para suplirlo; y termina siendo todo lo contrario, el dibujo entrega con fuerza y esa narración sobra cada vez que sale. Creo que esos eran los primeros indicios que Moore se convertiría en alguien que desprecia todo lo que no haya hecho él mismo, e incluso después desprecie lo que sí hizo él mismo… ah, solo Neil Gaiman y la Pequeña Lulú se salvan de su odio actual.

Dejando eso de lado, “La Cosa del Pantano” es un comic maestro, y todas estas quejas son irrelevantes. No por nada se considera esto un comic que roza la perfección. No hay superhéroes aquí, no gente intentando erradicar mutantes y un calvo en silla de ruedas ayudándolos, hombres murciélago o aliens de kriptón, pues nuestro héroe es tan monstruoso como la gente contra la que lucha. Todo envuelto en un tono maravillosamente espeluznante y cautivador. Yo personalmente recomiendo que se pasen por esta ciénaga podrida y tendrán una espeluznante, introspectiva pero fascinante aventura, ¿cuántas veces puedes decir eso de un pantano?

9.8/10 



Post: La Cosa del Pantano Vol.2 (Alan Moore)

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