viernes, 7 de agosto de 2015

Reseña: Animal Man - Etapa de Grant Morrison


ANIMAL MAN - ETAPA DE GRANT MORRISON

Fecha de Publicación: 1988 - 1990
Escritor: Grant Morrison
Dibujante: Chas Truog
Entintado: Doug Hazlewood
Reseña: Ñoño Cool

La reseña de hoy es sobre una colección… particular, muy particular. Comienza como cualquier otra serie de cualquier otro superhéroe, pero lentamente da pistas de lo que se vendrá al final, ese golpe maestro tan extraño e insanamente imaginativo como contundente ¿Y cómo no serlo si está escrita por Gran Morrison?

 Antes de comenzar a explayarme una advertencia… o una recomendación mejor dicho: LEAN ESTE COMIC PRIMERO, ignoren la reseña, descárguenlo o cómprenlo y LÉANLO COMPLETO Y SIN DETENERSE (enlace está al final), una vez que ya lo hayan hecho, así no se arruinarán la sorpresa al leer esto. Si aún lo desean pueden volver por aquí y leer este humilde texto una vez que hayan experimentado el genio dentro de esta colección, no tengo problema, yo los espero aquí mismo… soy un texto escrito, no me iré a ningún lado… ¿Ya lo hicieron? Regresaron más de ustedes de los que hubiese pensado… gracias por eso. En fin, ahora que ya leyeron – porque asumiré que lo hicieron – comencemos a desmenuzar esta obra maestra.

Bueno, el elemento que diferencia este comic de cualquier otro que haya salido antes, y que marcó a muchos que vinieron después fue una simple pregunta a la cual se dan pistas pero no se realiza y responde sino que hasta los últimos números, y cuya espera vale toda la pena: ¿Qué pasaría si un personaje de cómic se diera cuenta de que es un ser imaginario y consiguiera después de muchos esfuerzo llegar a encontrarse con su guionista teniendo como objetivo confrontarlo por jugar con su vida como si tuviese el derecho, cómo si se creyera capaz de tomar decisiones por mí y moverme como un maldito títere? Esa es la guinda de la torta para una colección que la transformó de competente en obra maestra y de culto, pero a pesar de lo brillante que es eso, esta colección tiene más elementos dentro antes de llegar a ese punto que la vuelven parte de la historia de la industria y un clásico del cómic contemporáneo.

Ahora, algunos se preguntarán ¿Quién diablos es Animal Man? Bueno, él es Buddy Baker, quien cuando joven paseando por el campo se dio de cabeza contra una nave alienígena estrellada. El cacharro estaba tan dañado que terminó explosionando y todas las energías liberadas de eso bañaron a nuestro héroe, entregándole la única capacidad de poder imitar las facultades de cualquier animal que se encuentre relativamente cerca de él. Buddy entonces adopta el – obvio –nombre de Animal Man y como cualquier personaje de comic en esas circunstancias se dedica a combatir el crimen con estos nuevos poderes.

Dicho origen apareció en la época comiquera conocida ahora como “La edad de Plata”, específicamente en “Strange Adventures Nº180” publicado allá por septiembre de 1965, de la mano de Dave Wood y Carmine Infantino. Por esas cosas del destino, el público no recibió a Buddy con los brazos abiertos como a otros héroes de la misma época, y sufrió de unas apariciones… esporádicas, por decirlo generosamente.

Todo esto cambiaría a mediados de los 80, donde se inició una política en DC que pretendía resucitar personajes olvidados y Animal Man fue uno de los más beneficiados con este movimiento. Este regreso vino de la mano junto con otro suceso importante que afectaba a los comics en esta época: la “Invasión Británica”. Esto no es sino que guionistas del otro lado del atlántico traían su talento y visiones únicas a la industria superheróica norteamericana.

La fórmula en ese entonces era “Personaje olvidado a resucitar + guionista británico = colección con calidad de lujo y éxito de ventas”. Ese fue el caso de la Cosa del Pantano de Alan Moore que resurgió de la ciénaga y se volvió en una de las colecciones seminales en la industria; también fue el caso de Neil Gaiman y Sandman, personaje que reimagino no como un vigilante enmascarado sino como uno de los nuevos 7 Eternos, unos seres mitológicos compuestos por Sueño (o Sandman), Muerte, Deseo, Desespero, Delirio, Destino y Destrucción, dándole vida al tebeo que millones de personas (entre los que me encuentro) consideran como el mejor comic jamás escrito en la historia del medio.

Y como no, el caso también fue  de Animal Man y una joven promesa conocido como Grant Morrison, quien amaba tanto al personaje en los 60 cuando era un niño, que entró en DC con el solo propósito de escribir sobre él, originando como los otros dos, una obra seminal y magistral aplaudida por cualquier conocedor y fan casual que haya tenido la suerte de poner sus manos en ella.

Todos esos comics dieron paso al nacimiento de la línea “Vértigo”, la línea dedicada exclusivamente a adultos por parte de DC Comics. Otros miembros de este fenómeno fueron Garth Ennis, Jamie Delano, Peter Milligan y más, ninguno al nivel de los primeros grandes 3 que mencioné antes, pero todos hombres dispuestos a tomarse en serio a su público y crear historias que los hicieran pensar. Pero basta del contexto histórico, y sin más preámbulos pasemos a la colección en si.


Buddy Baker, Animal Man, es un personaje bastante ridículo, para ser honesto. Los aliens le dieron sus poderes, tiene que estar cerca del animal específico cuyo poder canaliza. No entiende plenamente sus poderes o incluso jamás se ha tomado la molestia de tratar de averiguar el alcance de ellos. Él no es muy héroe que digamos tampoco. Su traje es estúpido como muchos trajes de superhéroes. Incluso tiene una gran letra "A" en el frente del mismo.

El Animal Man de Grant Morrison por otro lado, hace de este chico torpe un gran personaje, precisamente porque es tan torpe y normal como muchos de nosotros. Morrison lo retrata como un hombre común. Es un inseguro, quiere jugar a ser un héroe, pero duda de sí mismo. Vive una vida en los suburbios de USA y se junta con los vecinos. Está casado y tiene dos hijos, Cliff y Maxine. Y a diferencia de otros superhéroes que tienen familia, el en realidad pasa la mayor parte de su tiempo con ellos, es padre y esposo primero y héroe después. Él ama a sus hijos, incluso cuando sus chico de 9 años lo insulta por sentir que no se preocupa lo suficiente de él, el actúa como el adulto responsable y padre amoroso que es. Él ama a su esposa y su esposa lo ama, pero ella se frustra mucho con su matrimonio y la manera en cómo él se comporta, no le aguanta todas sus tonterías pero si es comprensiva, creando una relación natural y creíble. En otras palabras, Buddy Baker más que Peter Parker, más que cualquier otro héroe allá afuera en las páginas ilustradas, es la representación más cercana del hombre común que además tiene poderes.

Y su esposa no es un débil personaje secundario. Sino que ella es otra razón por la cual el cómic es tan genial. Ellen es una mujer fuerte. Ella tiene un trabajo a tiempo completo y apoya a la familia económicamente, tanto Buddy como los niños dependen de que ella “traiga el pan” a la casa. Ella es guapa pero físicamente fuerte, como lo vendría a saber el Amos de los Espejos y su adolorida ingle después de una patada que lo lanza por las escaleras porque estaba golpeando a su marido en su propia casa. Ella es una de las mujeres mejor construidas en lo se supone que es un cómic de superhéroes escrito para hombres. Tiene que aguantar los lloriqueos de Buddy y su aparente crisis de la mediana edad cuando empieza a hacerse vegetariano – aunque tiene una razón totalmente válida para hacerlo, en vez de hablarlo con la familia él llegó y lo impuso - lo que obligó a la familia a seguir a su nuevo interés con él mientras botaba a la basura todo lo que contuviese carne en su refrigerador. Ellen no se convirtió a sus nuevos ideales, por bien intencionados que fuesen no era para ella, pero es práctica: se pone a comprar esta comida nueva y busca la forma más barata de crear una dieta de este tipo para evitar discusiones sin sentido. A lo largo del cómic, ella juega un papel activo como una mujer de verdad que tiene que soportar – no ser la damisela o la sirvienta – a un marido que se ha vuelto superhéroe.

Y tal como Ellen, la hija y el hijo de Buddy ayudan a que se sienta como un hombre viviendo una vida muy doméstica. La niña se la pasa haciéndole dibujos para él – como mi hermano de 7 años hace conmigo –y se preocupa de unos gatitos recién nacidos que se quedaron sin madre por culpa de unos cazadores; y su hijo tiene problema con los “matones” en su escuela que se burlan de él por ser el hijo de un héroe y lo llaman “Animal-Boy” de manera despectiva mientras lo agreden físicamente, por esto mismo el chico no está nada feliz con tener un padre con superpoderes, y mucho menos cuando dicho padre lo obliga a volverse vegetariano y comer Tofu - cuyo sabor odia - sin darle una razón además de  “porque yo lo digo”. Sin embargo, como un hijo típico, se esconde en su cuarto cuando ve que su mamá y papá están a punto de tener una pelea cuando ella ve lo que el papá piensa hacer con la comida en la cocina. Estos son toques realistas de la vida domestica que jamás vez en un comic de superhéroes.

Así que tenemos una mujer fuerte y un hombre de familia, ¿pero qué hace esta vida doméstica algo que realmente valga la pena leer? Pues primero sirve para criticar un poco lo que es ser superhéroe, pues vemos como un hombre lleno de dudas y preocupaciones no es competente en su trabajo, y que a menos que seas un millonario genio playboy filántropo no te puedes ganar la vida para alimentar a tu familia solo atrapando criminales; sirve también para ver cómo un hombre cuyos poderes lo conectan a tal nivel con los animales cambia su vida y la de los suyos, específicamente cambiar bruscamente la dieta a una vegetariana, lo que si bien tiene una base moral y filosófica importante, al llegar e imponerla por la fuerza comete un error que le cuesta; ver también como él  rechaza a cierto modo que su familia lo vea andar en un traje apretado de spandex por ahí, por lo que se pone una chaqueta encima para no causarles vergüenza y poder llevar dinero en sus bolsillos así como las cosas que compre para llevar a la casa cuando vuelva.

Además, Buddy no se dedica realmente a combatir el crimen en la manera típica de los enmascarados, pues él dado sus habilidades se dedica a ayudar a los grupos que luchan por los derechos de los animales, como mencioné varias veces cambia su dieta, y vemos la horrenda realidad que viven los animales que son usados para la investigación científica, cosmética y militar. Y como no, también podemos ver a unos cazadores que disfrutan sádicamente el asesinar los animales a balazos – al punto de matar una madre recién parida solo para ver sufrir a sus crías – intentar violar a la esposa de Buddy en frente de su pequeña hija. Este comic toca temas reales y tiene mensajes que pegan fuerte y claro… caen en el sermón de tanto en tanto… pero eso es EXACTAMENTE lo que Morrison pretendía como vemos en los últimos números.

Aunque eso es solo una base que lo transformaría en algo destacable, lo que lo vuelve una obra maestra es el otro aspecto que se viene mostrando de a poco en la narrativa y termina explotando en el último número con un toque maestro: Esto es un meta-comic. Hay algunos personajes que están consientes que son parte de un comic y no están muy contentos al respecto, pues no son felices siendo manipulados por los caprichos de un ser todopoderoso que mueve sus vidas a su antojo. Y a pesar de que esta técnica no es nada nueva, el hacerlo en DC Comics, la mayor compañía de comics – en esa época – donde Superman o el Detective Marciano se paseaban era algo totalmente rompedor para el tiempo y toda la industria.

Claro ahora tenemos a Deadpool en Marvel por ejemplo, y lo vemos como algo común, pero él lo usa para comedia y nada más. Aquí el concepto apareció en un contexto para el cuál era impensable y al usarlo en una manera tan experimental y fuertemente filosófica en el mundo DC, implica que no solo Animal Man, sino que Superman e incluso Batman son meros títeres sin voluntad propia que responden a los caprichos del guionista de turno y lo que sea que él tiene planeado para ellos, alterando sus orígenes, personalidades y peor aún mandando sus secundarios o villanos en desuso al limbo del sufrimiento editorial, para que vaguen por una eternidad sin propósito hasta que alguien más se acuerde de ellos. El universo con los seres más poderosos del universo no es más que una caja de arena en el patio de juegos donde unos niños crecidos llamados guionistas crean con ellos sus castillos de arena. Y este panorama que Morrison creó fue totalmente arriesgado, pues dicha propuesta pudo FÁCILMENTE acabar con su carrera de guionista en su etapa más tierna si no fuese por la confianza que los editores tuvieron en él, y el respaldo de los lectores.

En última instancia, el secreto del éxito de Morrison es esta combinación: Al mismo tiempo que hace preguntas filosóficas grandes para que tu mente quiera explotar, él nos da como lectores una historia clara e interesante a seguir. Nunca olvida que los cómics son para contar historias comprensibles con las que el lector se pueda relacionar. Él sólo quiere estudiar y diseccionar la naturaleza de las historias, al mismo tiempo que él las cuenta. Este doble objetivo es tanto la marca y el genio de la obra de Grant Morrison. La fórmula Morrison es: “Una historia compleja pero fácil de seguir + filosofía envuelta en meta-narrativa = éxito con la crítica y éxito de ventas entre los fans”.

Aunque eso sería sobre-simplificar el trabajo del escocés, pues estas distintas variables de la ecuación a pesar de ser las mismas siempre, SIEMPRE tienen suficientes matices para sentirse como algo totalmente diferente. En Animal Man la metanarrativa se usa para atrapar al personaje en una vida donde sus decisiones consientes no existen y es un mero títere entregándole un peso filosófico enorme, en Multiversity se usa para inter-conectar las 52 Tierras proveyendo una telaraña entre sus narrativas entregando solo eso, una conexión; en Superman All Stars solamente se usa en media página cuando Superman crea nuestro planeta Tierra y Siegel y Shuster crean Superman en el comic, sirviendo solo en forma de homenaje; y así un largo etc… y si nos vamos a la variable “Una historia fácil de seguir” tenemos más diferencias y matices que podríamos pensar que hablamos de dos o tres escritores diferentes; es cosa de comparar las historias de Batman Inc con Superman All Stars o We3 y Multiversity. El recurso es el mismo, pero la forma en cómo se aplica varía a tal punto que podríamos decir que esta “formula Morrison” no es realmente tal, y que no existe una “receta de cocina” para escribir como él.

En Animal Man nos presenta una historia bien simple por los primeros números, con Buddy Baker cazando una enorme y peligrosa bestia e intentando castigar a un científico experimental que abusaba de animales. Y después nos damos cuenta que el gran peligro era alguien por quien sientes simpatía, lo entiendes y empatizas con él, lo mismo que Animal Man; y el científico se lleva su castigo pero no por la mano de nuestro héroe, quien jamás tuvo las herramientas para intentarlo siquiera. La estructura es la de siempre: héroe lucha contra oponente, hay secuencias de batalla y mucha acción, el lector queda satisfecho; pero el giro de que nuestro villano no es tal, y ni siquiera es malo, Morrison nos pregunta si realmente queremos esta cansina estructura otra vez o si preferimos experimentar con algo nuevo. La respuesta de DC fue "nos quedamos con lo segundo" y ahí le dieron la libertad al escocés para que comenzara a disparar las armas grandes de la meta-narrativa en el quinto número, "El Evangelio del Coyote".

Una de las historias favoritas jamás escritas por el mismo Morrison, es también una de mis preferidas del británico. La cosa más arriesgada que había hecho a la fecha, y con miedo de que los lectores no lo entendiesen y fuese un fracaso, terminó transformándose en un éxito rotundo y una de las historias de un solo número más alabadas por fans y crítica por igual.

El personaje del coyote es Willy E. Coyote de los Looney Tunes, el que siempre es vencido por el Correcaminos en las caricaturas. Su nombre es Crafty en el comic, y entrega un mensaje sobre su realidad y cuestiona la de Animal Man mismo, quien responde de una manera que será la clave para todo lo que está por venir en los números posteriores. Este tebeo es macabro, ligeramente gore, una parodia a la vez que una plataforma para cuestionar a los guionistas de comics y todo el proceso de realizar algo artístico así como nuestras vidas, la ilusión de libre albedrío y Dios mismo. Es una historia TAN poderosa y TAN compleja, que me vi en la necesidad de entregarle una reseña totalmente separada que pueden encontrar aquí mismo en el blog.

El resto de las historias que vienen posteriores al “Evangelio del Coyote” aunque no en su nivel de calidad son igualmente interesantes. Tenemos un artista suicida de la raza de Hawkman cuyas obras operan a nivel genocidio planetario. Un villano tan deprimido que Buddy en este número es más un operador de esas líneas telefónicas de apoyo al suicidio que un verdadero heroe. Y ni siquiera lo vence al final, sino que Hawkman tiene que venir y salvarle el pellejo contra este peligroso… artista. También lo tenemos conversando con un villano retirado que nunca fue muy bueno en su oficio y quería morir luchando contra algún héroe, y si bien Animal Man se niega a enfrentarlo no puede evitar que el anciano muera.

En esta seguidilla de fracasos tenemos al Amo de los Espejos, eterno enemigo de Flash, invadiendo la casa de Buddy y dándole una paliza siendo salvado solo por su esposa quien “derrota” al villano. Y como no, después de que por fin es aceptado en la Liga de la Justicia Europa por medio de la gestión del Detective Marciano, entregándole una membrecía que equivale a un sueldo profesional, vemos sus poderes fallar y constantemente rogarle a Jonn que le ayude, peligrando que lo echen del equipo cuando apenas y entró en él. Y así muchas historias posteriores.

Ahora, Buddy no es un tarado torpe ni mucho menos, sino que no es muy bueno en ser un héroe nada más, es solo un hombre de familia con un gran corazón y buenos principios éticos. Tiene dudas y tiene que balancear su rol como justiciero y padre. Morrison realmente nos engañó para que leyéramos un comic sobre un superhéroe que no es bueno en serlo. Y aún así este “tebeo de superhéroes” es mejor que el 95% de cualquier otro del género. Tiene un mensaje claro sin ser aburrido, villanos que no son malos realmente pero igual proveen acción, y como no, para el final de la colección Morrison libera de sus cadenas a la imaginación en su mente y suelta toda la metanarrativa por la que es tan conocido.

Con Buddy Baker saliendo del comic y entrando en la horrenda realidad de los personajes olvidados, para luego verlo a él y a otros personajes cuestionar su “realidad” te hace a ti mismo cuestionar tú realidad como ser humano, la manera en como Morrison habla cara a cara con el héroe que escribe creando momentos filosóficos además de diseccionar la mente del lector de tebeos común y corriente y que es lo que este espera ver en algo como esto. Sinceramente el número final a mi gusto es una obra maestra al nivel del Evangelio del Coyote también comprendido en esta colección, porque cierra de manera perfecta una historia así de compleja de una manera asombrosamente inteligente, imaginativa y rompedora- Y estas ideas las desarrollaría en diversas maneras después en la que es llamada su magnus opus: Multiversity

Si fueron Frank Miller y Alan Moore quienes volvieron a los comics oscuros, sucios y peligrosos fueron Neil Gaiman, Gran Morrison y nuevamente Moore quienes los transformaron en plataformas filosóficas. Y mientras más leo sobre el escocés más me convenzo que este hombre es uno de mis escritores preferidos del medio, rivalizando con sus compatriotas autores de Watchmen y Sandman. Simplemente no puedo sino más sino recomendar con toda vehemencia que lean Animal Man y vean la genialidad que se encuentra en sus páginas.

10/10




Post: Animal Man Vol.1


No hay comentarios. :

Publicar un comentario