lunes, 29 de junio de 2015

Reseña: Pessoa & Cia.


PESSOA Y CIA.

Guion: Laura Pérez Vernetti
Dibujo: Laura Pérez Vernetti
Editorial: Luces de Galibó
Año: 2011
Reseña: Jaime Núñez Heredia.  

Fernando Pessoa, portugués (nace en Lisboa, 13 de junio de 1888 – al 1935), su motivación principal será la escritura, en ella podrá ser: difuso, fragmentado, quebrado, infinito; pero por sobre todo múltiple, repartido como el universo que se expande contrayendo el vacío, formando materia, la inconmensurable materia, que todo lo envuelve, esparciéndose, en constante movimiento, como el pensamiento, inquieto e intranquilo que modifica el presente.

Su frágil niñez estará marcada por el mezquino cariño de su madre, relegado por la muerte temprana del padre, su progenitora reparte el afecto entre sus nuevos hermanos y el padrastro. Aprende a vivir herméticamente en una colonia sudafricana, sin amor, su delicada alma buscará el aislamiento, con una estricta educación inglesa, se destacó principalmente en el dominio de idiomas y los ejercicios de redacción. Su anhelo es su patria  por ello tiene un fuerte vínculo con Portugal donde regresa el año 1905, viviendo con su abuela Dionisia que es enferma mental. Durante su modesta y simple vida, se envolverá en la timidez, temeroso retraído, errante, distante, buscando refugio para el olvido, anhelará trabajos que le permitan difuminarse entre la multitud: traductor, comerciante, cualquier oficio donde tenga la oportunidad de ser nadie, trabajos que son escusas, con las que puede sobrevivir, su única ambición será escribir, la infinita escritura, la escritos personales e íntimos,  puesto que sólo publica un libro en su vida, pero desde joven estará inmerso en el ambiente cultural de su país, escondido oculto redactando críticas en diversas revistas literarias, pero su verdadera vida está en la creación de una escritura secreta en donde le permite ser múltiple. 

Luego de una solitaria muerte derivada por el alcohol a los 47 años, se descubrirá en un baúl, diversos escritos develando su mayor secreto, sus diversas vidas, confrontándose, chocando y expandiéndose, hasta la eternidad. “Todos tenemos dos vidas, nos dice  (…) en un sustrato de niebla; la falsa, que es la que vivimos en convivencia con otros, que es la práctica, la útil, aquella que acaban por meternos en un cajón”. En lo personal me gusta la imagen de un poeta inconmensurable que en sus papeles siembra redes variadas y que sigue aumentando en la actualidad, como si tras la niebla de Portugal se ocultara Pessoa escribiendo en secreto para nosotros, multiplicándose, regenerándose hasta  el presente, sus creaciones poéticas son voces disgregadas, buscan el aliento del hoy, sus textos continúan comunicándose, creando y existiendo en sus papeles. 

Fernando Pessoa, tiene la ambición de una de los más deseosos proyectos poéticos de la literatura, la formación de una literatura universal con su escritura, por ello, crea un gran número de escritores que se desprenden de él mismo, como si intentara, y en cierto sentido lo cumple, la creación de toda la poesía, desgajada de su ingenio, desde su pensamiento nace todo un arsenal poético infinito, por ello establece poetas disímiles, contradictorios únicos, todos impulsado de su inspiración. 

 Cabe recordar que el teórico Mijaíl Bajtín (1895 – 1975), crítico literario, y filósofo del lenguaje, plantea en el centro de su teoría que en cierta literatura está compuesta por múltiples voces que entrecruzan, mezclan, emergen para dar sentido y profundidad a la escritura, el teórico llama a este procedimiento polifonía de voces, que ensayan la creación de un universo único en el texto, capaz de mostrar y ocultar la realidad escrita, desde diversos puntos de vista. Pero Pessoa lleva el procedimiento polifónico hacia el límite y por supuesto lo traspasa, no se trata en sentido del portugués de plasmar muchas voces, sino la creación de múltiples escrituras, únicas y contradictorias en donde cada poeta, encierra un universo infinito dentro de su propia voz. Heterónimos se les llama como denominación clásica. Pessoa creador de heterónimos, suena crudo, simple, ajeno, escueto a veces, puesto que su escritura no tiene clasificación, sus escritos como  diversos cosmos en sí mismo, múltiples en expansión e inmensos, que chocan y se contraen formando un mundo tan propio como único.

Sus creaciones de poetas (heterónimos) de mayor relevancia están compuesta por: Ricardo Reis; poeta clásico, defensor de la tradición poética, pagano por excelencia, su poética se extiende desde Grecia, donde busca los materiales de su escritura. Alberto Caeiros; el campesino retraído, parco, humilde encerrado en su campo que será su mundo, poeta filosófico metafísico, establece su pensamiento desde él, su razonamiento se expresa en forma de poemas. Álvaro Campos; poeta existencialista que busca consuelo en una modernidad deprimente, su habitad es la ciudad centro del desánimo, por ello su escritura será la poca pertenencia, la búsqueda inconforme de un espacio propio. Bernardo Soaraes; escritor desencantado, escribe como si fuera una respiración, como si la escritura fuera parte de su existencia.  

El magistral cómic Pessoa & Cia, dividido en las vidas del poeta tiene un muy buen comienzo, propone la “verdadera” vida de Pessoa como un fragmento imaginario, tan irreal como sus heterónimos, o reales como sus escritores creados, en donde se mezcla  la biografía “la supuesta realidad del autor”, como una fantasía o como una ficción. Todo ilusión, con dibujos desproporcionados, irreales, con grades ojos, inexpresivos con fondos falsos, pero como en un mágico sueño, que sabemos que es irreal, pero que nos dejamos acariciar por su encanto onírico. 

Tras hacer un breve repaso de la vida del poeta, nos adentra en el inagotable universo de la escritura de sus heterónimos, en las Nubes el primer fragmento poético, plasmado en el cómic, nos muestra el desaliento (Álvaro de Campos) de un observador abrumado por la vida, donde todo es hastío, en un mundo triste, engañado por una felicidad vacía, ilusionado por la existencia de la modernidad que sólo nos lleva hacia la muerte. En la misma línea nos presenta otro fragmento llamado, La oficina amplia; donde se evidencia la infinita capacidad de escritura de Pessoa, nos adentramos en su mente creativa, nos dice en esta fracción, como su imaginación forma su liberación, la cual le permite construir mundos paradisíacos fuera de la realidad, pero constantemente asediado por el pesimismo de la realidad. La molesta cotidianidad, el trabajo sólo sirve para ahuyentar las deudas pero mata el espíritu, sobre todo cuando la responsabilidad es escribir para otros, por ello reflexiona diciendo que, escribir es mi cadena y mi redención, trabajo como todos, pero en mi escritorio me libero.

 Posteriormente en Mi familia nos narra; de manera personal el desapego el sentirse forastero, extraño, sin afectos, que lo forman como un otro ajeno, distante del mundo, melancólico por una vida de cariño, sin pertenencia, observado por un mundo lleno de cariño, forma su vida retraído y melancólico. Dentro de la Estupidez, otro poema visualizado en el cómic, el poeta alejado de la mundana estupidez, encuentra ingenio en la vulgaridad, la vida simple sin complicación sin meditación, esperando pequeños momentos de liberación, donde todo el mundo es responsabilidad. Por el contrario el narrador en su mente escapa tan veloz como el pensamiento y construye mundos antiguos llenos de magia, su espacio personal e ideal, la imaginación le permite ser todo cuando no es nada. 

Posteriormente nos ilustra Lidia (Ricardo Reis) plasmando la sensación de un instante, un efímero amor, marcado por la fragilidad, del paso del tiempo y la decadencia, lo fragmentario de lo cotidiano, mirado por los ojos de dos enamorados, que disfrutan el instante como un consuelo del olvido, el amor es el calmante del tiempo que todo disuelve. Por último nos muestra dos fragmentos en Tránsitos; con un personaje (Alberto Caeros) arrojado hacia el destino caminante, errante deja su vida disolverse en el fuerte viento. Últimamente en Amar es pesar, nos dice que el amor es compañía, el deseo, el recuerdo, constituyen la vida, vivir es existir por otros o en el recuerdo de un pensamiento. 

El cómic tiene la gran tarea de mostrarnos una de las escrituras más sutiles de la literatura, un poeta sumamente frágil, incómodo, pero por sobre todo relevante, por ello lo más rico del comic son los fragmentos poéticos visualizados por la autora, aunque sin ser dibujos maravillosamente excepcionales, se combinan a la perfección con los versos, los infinitos versos del portugués.   

10/10 


2 comentarios :

  1. Gracias por la recomendación compañero reseñador!

    ResponderEliminar