lunes, 22 de junio de 2015

Reseña: Hulk Gris


HULK: GREY

Fecha de Publicación: Noviembre 2004 - Abril 2005
Escritor: Jeph Loeb
Dibujante: Tim Sale
Reseña: Ñoño Cool

El penúltimo libro en proyecto “Marvel: Colors” a cargo del dúo de Jeph Loeb y Tim Sale, (a pesar de que aún esperamos el cancelado “Iron Man: Gold”) se enfoca en una de las mentes más brillantes del MU transformado en monstruo gamma, y a diferencia de esa horrenda serie regular de Hulk que estuvo también a cargo de Loeb donde se priorizaba la acción sin sentido en más de un 90 %, la miniserie de 6 números “Hulk: Gris” se concentra en el desarrollo del personaje y las emociones que su maldición le provoca a él y quienes lo rodean.

A diferencia de “Spiderman: Blue” y “Daredevil: Yellow” que cubrían periodos de tiempo ligeramente largo mediante flashbacks, nuestra historia se centra casi totalmente en una sola noche, aquella primera noche. Además otra diferencia con aquellos dos títulos es que el monólogo de nuestro protagonista narrándonos su pasado, aquí es reemplazado por una serie de conversaciones entre Bruce Banner y el Doctor Sampson en sesiones de psicoterapia. Puede ser la historia más débil del trio de Marvel: Colors, pero no por eso deja de ser una lectura atrapante.

Ya que la nostalgia y las conexiones con el pasado son el tema común en toda la trilogía nos volvemos a encontrar con ese Hulk primerizo, antes de que tomase su más popular color verde y se hiciese más fuerte. Nos cuenta el primer encuentro del Goliat con su archinemésis el General Thaddeus “Thunderbolt” Ross, las razones por las que éste lo odia con tanta fuerza y también descubriremos que incluso en esos primeros momentos no solo Banner estaba enamorado de Betty, sino que Hulk también sentía algo por ella. Veremos los primeros destrozos que causa a los soldados y sus “juguetes” y como ambas personalidades se hacen amigos inseparables de Rick Jones, y por supuesto golpes y más golpes mientras “Hulk aplasta” tratando de que lo dejen en paz por una maldita vez. Todo envuelto en ese ánimo atómico que existía en los años cincuenta y con tintes de la contracultura de inicios de los sesenta donde “un hombre” se enfrenta al “incuestionable y poderoso ejército de los Estados Unidos de Norteamérica”.

Hulk es de los personajes más populares de Marvel a tal punto de que es parte imborrable de la cultura popular, lo que es extraño si consideramos que gran parte de sus historias no son lo que podríamos llamar… realmente buenas  o muy memorables (excepto Planet Hulk que me encanta), más si lo comparamos con las historias de Spider-Man o los Cuatro Fantásticos que nacieron por la misma época… sus secundarios tampoco resonaron mucho y sus enemigos tampoco, siendo en su mayoría solo bolsas de golpeo o tanques y helicópteros comandados por un tipo duro de mostacho; e incluso su show de televisión con Lou Ferrigno “The Incredible Hulk”, el show animado “Hulk” y la película con Edward Norton tampoco eran la gran cosa… y aún así el personaje simplemente se hizo más y más popular con cada una de estas producciones y apariciones en los comics alcanzando niveles que rivalizan con sus más grandes estrellas, y más aún con su participación en Avengers 1 y 2… ¿entonces qué es lo que hace TAN querido a un personaje si no son sus historias, ambientación o personajes secundarios?

La respuesta es fácil, EL CONCEPTO en sí mismo. Stancito Lee siempre fue mucho mejor creando conceptos de personajes más que desarrollándolos (como ejemplo recordar la mítica historia de los Vengadores donde Thor está aterrado porque no puede salir de un auto en movimiento en medio de la autopista) entregándonos a Spider-Man, los Cuatro Fantásticos, Iron-Man y más, pero siendo siempre otros guionistas los que los hicieron memorables. Stan Lee es un verdadero genio para desarrollar conceptos y por eso su influencia sigue tan patente en el mundo del comic como una estampa imperecedera a pesar de no ser para nada buen escritor. Y Hulk es otro de esos conceptos brillantes para un personaje de la mano del viejo y querido Stan.

El era un hombre, un simple y debilucho nerd como tantos lectores de tebeos de la época (ahora el público comiquero está mucho más cambiado y diverso) con un monstruo oculto dentro de él que no era capaz de controlar, un tipo común y corriente que era en realidad una gigantesca masa de músculos que podía partir rascacielos en dos con un golpe. Y además era impulsado por la ira, ¿conoces esa sensación cuando te enfurecías con alguien y querías hacer algo al respecto pero no podías? Bueno, Hulk es ese alguien que cuando se enoja si puede hacer algo al respecto… y eso resonó mucho con los lectores.

E incluso podría decir que hay aún más que eso, pues en un mundo lleno de superhéroes vestidos de spandex, Hulk apenas y tenía unos pantalones rajados puestos y ni siquiera era técnicamente un superhéroe. Nuestro “Doctor Jekyll/Mister Hyde” moderno no es un héroe ni un villano,  es realmente una bestia sufrida e incomprendida por un lado y un triste y eternamente atormentado hombre por otro lado, que intentan ambos sobrevivir en un mundo que los odia. Un concepto de lo más sencillo pero bastante interesante.

Y como Loeb entiende esta sencillez es el por qué este tebeo funciona tan bien. Todo desde la estructura de los capítulos, la composición de las viñetas, el trabajo de colores y lápices, los diseños de cada personaje, diálogos e incluso hasta la narrativa misma puede ser todo resumido con esa palabra: “simple”. Y es esto precisamente lo que permite que la esencia del personaje sea capturada de gran manera, y que tengamos momentos muy memorables como cuando el solitario Hulk comparte un tierno momento con un pequeño conejo.

Para mantener las cosas de ese modo Loeb elimina cualquier elemento que pueda traer complicaciones, como por ejemplo al referirse a la relación de Banner con su padre (explorada por Peter David más adelante) con un simple intercambio entre Sampson y Bruce que hablan en un “¿hemos lidiado con eso hasta el cansancio no? Dicho en sus sesiones de psicoanálisis; dejando claro que si, Hulk se volvería progresivamente un personaje más profundo y complejo (Planet Hulk es la epítome de eso) pero AHORA, en el momento que nos importa no es más que el comienzo de la bestia y sus primeras noches como el gigante impulsado por furia, deja que los enredos futuros se queden allá, en el futuro y mantengamos las cosas “simples”.

La única verdadera “metáfora” que podríamos encontrar sería el color gris de Hulk. Ya no es solo el color caro de imprimir con el que nació el monstruo y para ahorrar dinero lo cambiaron a verde (por eso el Hulk Ultimate es gris… como homenaje a eso), sino que se juega como un elemento para comparar la naturaleza ambigua de la bestia con el General Ross…. Y no funciona realmente, pues Ross no es para nada ambiguo sino que aquí es un maldito villano psicopático, así que este elemento está como sobrando en la narrativa general. Otro negativo podría decirse es que 6 números son mucho para lo que realmente es esta historia, la que pudo contarse fácilmente en 3, por lo que hay sucesos que se extienden más de lo necesario.

Dejando eso de lado, nuestra historia tiene mucha atmósfera en su narrativa, desde la parte de la cueva, la del conejo o incluso la lucha contra un Ironman en su armadura Modelo I, Mark II… esa dorada completa y con faldita a juego. Una simple y tranquila historia irónicamente perfecta para un ser con tanta rabia salvaje contenida en su interior.

Por su parte Sale en su dibujo entrega algo de altísima calidad como siempre, pero yéndose por un estilo más “Tales of Suspense” de los años 60 con lápices duros que la técnica tipo acuarela más al que nos tiene acostumbrado. Su versión del Ironman dorado y Hulk gris son totalmente oldschool con todo el sabor de Steve Ditko y Jack Kirby que homenajean todo ese gran periodo del mundo comiquero.

Aunque es la colaboración más floja de este gran dúo, y 6 números son el doble de lo que se necesita para entregarnos todo el contenido que se pretende entregar, el tebeo no aburre en ningún momento, el dibujo es fantásticamente retro, con una historia atmosférica que calza perfecto para Hulk y que te deja un muy buen sabor de boca al finalizar. Puede que Loeb haya hecho un desastre cuando se encargó de la colección de Hulk dejando solo a Red Hulk como aporte memorable en todo su run, pero aquí en “Hulk: Grey" construye una historia que realmente vale tu tiempo, en especial si quieres saber un poco más de la etapa del gigante cuando aún no tomaba su famoso color verde

7.5/10



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11 comentarios :

  1. A mi me encanta Hulk, y creo que esta es una de sus mejores historias

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  2. Yo me la compré hace unos años y es uno de mis tesoros

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  3. Manuel moreira jubeira22 de junio de 2015, 12:53

    Yo no la conocía! me la voy a leer enseguida

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  4. Otra gran historia de Hulk es "The End" donde hay una camarita siguiendolo

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  5. Yo no había querido leerla, pero lo haré de inmediato ahora

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  6. Probablemente falten muchos libros, amigo mio. El autor es increíblemente prolífico, y más de algun título no estará presente en estos 41 libros compartidos. Trataremos de completar lo antes posible ;)

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  7. ¡Ese mismo orden es! Ya hablé con los amigos de MV52 para poder reproducir, esta vez con reseñas libro por libro, el espectacular orden propuesto por el capo Farfaramir. Gracias por compartirlo (Y)

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  8. Interesante Historia, Vere que tal esta.
    Gracias Keanu y a todos por tantos comics. (Y)

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  9. Gracias Ñoño Cool

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  10. Tiene muy buena pinta.
    Muchas gracias por compartirlo ;)

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