jueves, 18 de junio de 2015

Reseña: Blacksad - Un Lugar entre las Sombras


BLACKSAD: UN LUGAR ENTRE LAS SOMBRAS

Editorial: Norma.
Fecha de publicación: Noviembre del 2000.
Guión: Juan Díaz Canales.
Dibujo: Juanjo Garnido.
Reseña: el buen Ñoño Wise.

Debo empezar confesando algo: nunca me ha gustado mucho la novela negra. Las historias policiales suelen agradarme a un nivel promedio, y las narraciones detectivescas que más disfruto son las clásicas de Conan-Doyle y su prodigioso investigador. Igualmente, viene a mi memoria un relato llamado “Los asesinatos de la rue Morgue” (o “los crímenes de la calle Morgue” en otras traducciones) de un tal Edgar Allan Poe, cuyo protagonista -el Sr. Dupin- contaba con características similares a las de Holmes: una mente capaz de lograr razonamientos hipotético-deductivos increíbles, que lo vuelven un agente milagroso y profundamente admirable cuando se trata de resolver un misterio. Me es imposible no citar una parte magistral de esta historia que representa perfectamente el motivo de mi fascinación:

Errábamos una noche por una calle larga y sucia, en la vecindad del Palais Royal. Sumergidos en nuestras meditaciones, no habíamos pronunciado una sola sílaba durante un cuarto de hora por lo menos. Bruscamente, Dupin pronunció estas palabras:

-Sí, es un hombrecillo muy pequeño, y estaría mejor en el Théâtre des Variétés.
-No cabe duda -repuse inconscientemente, sin advertir (pues tan absorto había estado en mis reflexiones) la extraordinaria forma en que Dupin coincidía con mis pensamientos. Pero, un instante después, me di cuenta y me sentí profundamente asombrado.
-Dupin -dije gravemente-, esto va más allá de mi comprensión. Le confieso sin rodeos que estoy atónito y que apenas puedo dar crédito a mis sentidos. ¿Cómo es posible que haya sabido que yo estaba pensando en…?

Aquí me detuve, para asegurarme sin lugar a dudas de si realmente sabía en quién estaba yo pensando.

-En Chantilly -dijo Dupin-. ¿Por qué se interrumpe? Estaba usted diciéndose que su pequeña estatura le veda los papeles trágicos.

Tal era, exactamente, el tema de mis reflexiones. Chantilly era un ex remendón de la rue Saint-Denis que, apasionado por el teatro, había encarnado el papel de Jerjes en la tragedia homónima de Crébillon, logrando tan solo que la gente se burlara de él.

-En nombre del cielo -exclamé-, dígame cual es el método… si es que hay un método… que le ha permitido leer en lo más profundo de mí.
-El frutero -replicó mi amigo- fue quien lo llevó a la conclusión de que el remendón de suelas no tenía estatura suficiente para Jerjes et id genus omne.
-¡El frutero! ¡Me asombra usted! No conozco ningún frutero.
-El hombre que tropezó con usted cuando entrábamos en esta calle… hará un cuarto de hora. Se lo explicaré -me dijo Dupin, en quien no había la menor partícula de charlataneria- y, para que pueda comprender claramente, remontaremos primero el curso de sus reflexiones desde el momento en que le hablé hasta el de su choque con el frutero en cuestión. Los eslabones principales de la cadena son los siguientes: Chantilly, Orión, el doctor Nichols, Epicuro, la estereotomía, el pavimento, el frutero.

Pocas personas hay que, en algún momento de su vida, no se hayan entretenido en remontar el curso de las ideas mediante las cuales han llegado a alguna conclusión. Con frecuencia, esta tarea llena de interés, y aquel que la emprende se queda asombrado por la distancia aparentemente ilimitada e inconexa entre el punto de partida y el de llegada. ¡Cuál habrá sido entonces mi asombro al oír las palabras que acababa de pronunciar Dupin y reconocer que correspondían a la verdad!

-Si no me equivoco -continuó él-, habíamos estado hablando de caballos justamente al abandonar la rue C… Éste fue nuestro último tema de conversación. Cuando cruzábamos hacia esta calle, un frutero que traía una gran canasta en la cabeza pasó rápidamente a nuestro lado y le empaló a usted contra una pila de adoquines correspondiente a un pedazo de la calle en reparación. Usted pisó una de las piedras sueltas, resbaló, torciéndose ligeramente el tobillo; mostró enojo o malhumor, murmuró algunas palabras, se volvió para mirar la pila de adoquines y siguió andando en silencio. Yo no estaba especialmente atento a sus actos, pero en los últimos tiempos la observación se ha convertido para mí en una necesidad.

Mantuvo usted los ojos clavados en el suelo, observando con aire quisquilloso los agujeros y los surcos del pavimento (por lo cual comprendí que seguía pensando en las piedras), hasta que llegamos al pequeño pasaje llamado Lamartine, que con fines experimentales ha sido pavimentado con bloque ensamblados y remachados. Aquí su rostro se animó y, al notar que sus labios se movían, no tuve dudas de que murmuraba la palabra “estereotomía”, término que se ha aplicado pretenciosamente a esta clase de pavimento. Sabía que para usted sería imposible decir “estereotomía” sin verse llevado a pensar en átomos y pasar de ahí a las teorías de Epicuro; ahora bien, cuando discutimos no hace mucho este tema, recuerdo haberle hecho notar de qué curiosa manera -por lo demás desconocida- las vagas conjeturas de aquel noble griego se han visto confirmadas en la reciente cosmogonía de las nebulosas; comprendí, por tanto, que usted no dejaría de alzar los ojos hacia la gran nebulosa de Orión, y estaba seguro de que lo haría. Efectivamente, miró usted hacia lo alto y me sentí seguro de haber seguido correctamente sus pasos hasta ese momento. Pero en la amarga crítica a Chantilly que apareció en el Musée de ayer, el escritor satírico hace algunas penosas alusiones al cambio de nombre del remendón antes de calzar los coturnos, y cita un verso latino sobre el cual hemos hablado muchas veces. Me refiero al verso:

Perdidit antiquum litera prima sonum.

Le dije a usted que se refería a Orión, que en un tiempo se escribió Urión; y dada cierta acritud que se mezcló en aquella discusión, estaba seguro de que usted no la había olvidado. Era claro, pues, que no dejaría de combinar las dos ideas de Orión y Chantilly. Que así lo hizo, lo supe por la sonrisa que pasó por sus labios. Pensaba usted en la inmolación del pobre zapatero. Hasta ese momento había caminado algo encorvado, pero de pronto le vi erguirse en toda su estatura. Me sentí seguro de que estaba pensando en la diminuta figura de Chantilly. Y en este punto interrumpí sus meditaciones para hacerle notar que, en efecto, el tal Chantilly era muy pequeño y que estaría mejor en el Théâtre des Variétés.”

***

Delicioso, ¿verdad? Ni caso tiene mencionar que el narrador amigo de Dupin cagó 20 ladrillos después de eso XD.

Quizá por esto mismo, por esta altísima vara que daba lugar a una suerte de prejuicio, nunca le puse el ojo a esas historias oscuras alrededor de un crimen en que el detective suele emplear su mente pero sus armas de preferencia son la fuerza, la violencia y a veces hasta la extorsión para resolver el embrollo. Nunca hubo en ellas nada atractivo para mí, así que cuando me recomendaron “Blacksad” la miré en menos, hojeé unas 5 páginas y la apilé junto a otras víctimas en la sección de pendientes.

Craso error. Menos mal, uno corregible.

Al igual que muchas veces, decidí confiar en el gusto de mis amigos más experimentados que yo en las lides de la novela gráfica que me recomendaron esta con ahínco, y además confié en cuánto me conocen. Así, volví a abrir el primer volumen titulado “Un lugar entre las sombras” con más recelo que entusiasmo, pero también con ese candor que entrega la experiencia: nuestra intuición se equivoca mucho, especialmente a la hora de dejar de lado una obra cuando en realidad esta esconde tesoros ocultos para todo amante de las buenas historias. Ya me ha pasado muchas veces, y esta no iba a ser la excepción. Entonces sólo me dejé llevar.

Lo primero que impacta es el color y el arte prolijo al extremo por parte de Juanjo Garnido. Pensé que iba a encontrar algo más ad-hoc al que yo pensaba era el tono de la obra, del tipo de insignes dibujantes del estilo como Ben Templesmith, quizá algo cercano a lo que Frank Miller hizo en Sin City (y de hecho pensaba yo que “Blacksad” era en blanco y negro) o tal vez hasta un estilo difuminado y sombrío como el de Dave McKean. Al final, resultó que no andaba nada cerca, pero tampoco tan perdido como para pensar que algo no cuadraba. El estilo de Garnido es tremendamente  colorido, definido y muy agradable a la vista. Su composición es impecable, usa la paleta con una sabiduría pasmosa para adaptarse a los hechos del relato y tiene algo más que en lo personal me encanta: la sucesión cuasi-cinematográfica de viñetas. En un momento te topas con una en blanco y negro, y resulta que al alejarse la vista, la siguiente viñeta te muestra que uno de los personajes sostiene una vieja fotografía en la mano. Un detalle sútil del cual no abusa, pero ahí está para el lector atento que disfruta de cada arista de un cómic.

Aparte de eso, y por si no lo sabían, nuevamente los personajes son animales antropomorfos. Garnido aquí los trae a la vida casi en un sentido literal, dotándolos de formas, posturas, movimientos y expresiones faciales tan vívidas y humanas que terminan comunicando muchísimo, incluso antes del primer diálogo informativo. Eso por sí sólo hace de esta una gran novela gráfica.

Al grano con esta historia. “Blacksad: Un lugar entre las sombras” nos presenta a John Blacksad, un gato detective que usa su respectiva gabardina café, y que se nos revela taciturno, ágil, misterioso y astuto, como buen felino. De entrada lo vemos lidiar con un cadáver, el asesinato de una famosa y bella estrella del cine con la cual compartió algo más que una relación profesional. Hasta aquí, exuda Noir por cada poro, y no flaqueará. Con narración en off, lo acompañaremos en sus cavilaciones detectivescas a cada paso que da, ya que no hay mayor placer que presenciar in situ el trabajo de un detective, que se lleva a cabo en su mente. Finalmente, averiguaremos si las pistas reunidas no con poco esfuerzo le conducen a donde él esperaba.

Así, “Blacksad” es una estupenda novela del género, y logró capturarme sin remedio. Ya conté lo mucho que me costó vencer mi prejuicio, pero una vez el estupendo arte me atrapó la historia remató lo que había empezado. No voy a decir que es la mejor novela de serie negra que he leído, ya que me impresionó cierta sencillez del guión que evoca fácilmente a otras obras en otras artes (especialmente el séptimo) y tampoco guarda mucha sorpresa en el desenlace, aunque sí contiene ese elemento exploratorio tan agradable que un relato debe tener para cautivar, especialmente si estamos acompañando a un detective que busca una verdad. Eso sí, se guarda una guinda en el final que al menos a mí me agradó bastante porque decantó definitivamente la balanza hacia el lado adulto, que había estado no tan inclinada por las ilustraciones magníficas pero casi “Disney” de Guarnido. Igualmente, me agradó que John no fuera un matón que obtuviera toda su información a punta de golpes, y que demostrará una agudeza sardónica que calza tan bien a un gato humanizado y detectivesco.

Y eso es lo otro: la riqueza dialéctica que constituye otro tesoro más de esta historia, y que se ve representada en la correspondencia minuciosamente estudiada entre los animales y su rol dentro de la narración. En la segunda página nuestro gato ya está interactuando con el jefe de policía, y cuando vi que dicho rol lo ocupaba un perro ovejero alemán entendí rápidamente lo que los autores me estaban tratando de comunicar. Y fue un verdadero lujo. ¿Qué animal será un soplón? ¿Cuál el sucio dueño de una taberna de cuarta? Las elecciones parecen obvias, y es encantador confirmarlas.

Inevitablemente me lancé a su secuela: “Arctic Nation”, y aquí sí encontré que el guión mejoró incluso más, y estuvo a la altura del dibujo. Sin embargo, eso quedará para una próxima reseña, y lo único que resta decir es que “Blacksad: Un lugar entre las sombras” es una lectura totalmente recomendable, muy fiel a su estilo. Y que aunque John Blacksad no es Dupin ni Sherlock, tampoco es Charles Bronson. Vale la pena probar la mixtura.

7.6/10


Post:  Blacksad

16 comentarios :

  1. Yo soy un fan gigante de la novela negra, así que creo que este es un "must read". Gracias por la recomendación

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  2. Volvió Ñoño Wise!! (con una reseña, porque el post de King fue su "regreso magistral") y con qué joyita regreso :3 a leerla!

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  3. El post de King fue una de las mejores publicaciones en el blog en muuucho tiempo! Ñoño Wise es un grande!

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  4. Buenísima reseña!
    .
    Ok. Tengo la serie de tv IZombie, la colección individual del Midnighter, unas películas japonesas que me recomendaron en Ñoño Corps, y ahora añado Blacksad a mi lista de "cosas que ver/leer esta semana". Me habían recomendado este tebeo hace unas semanas pero no le di mucha bola tampoco, ya que la "fuente" de la recomendación no era... demasiado confiable. ¿Pero si lo dice Wise? entonces se pone enseguida en la lista de prioridades!.

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  5. Sin lugar a dudas, es uno de los mejores comics! Su estilo, história, todo. Merece ser conocido por todos! Gracias por tu reseña Ñoño Wise!

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  6. Ese comic es una chulada, aunque a mi en lo particular le primer número y el 5° (Amarillo) son mis favoritos, ojo con Amarillo, el personaje de la hyena es Neal Cassady (ícono de la generación Beat y quien muriera de un pasón en San Miguel de Allende, México)

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  7. Si eres fan de la novela negra, todos los libros que involucran a Harry Bosch como protagonista son oro puro

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  8. Uf, Amarillo es el mejor de todos.


    Me encanta Blacksad... no por nada yo soy ese "amigo" que le recomendó esta lectura a Wise ^_^

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  9. Recomiendame alguno por favor! me gusta mucho el género!

    Saludos!!!

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  10. Siempre ponéis notas en las reseñas hinchadisimas, y este comic que es una obra de arte, sobretodo el 2, le dais un 7? Mad Max que no tiene argumento, ni sangre, ni tetas xD, le dais un 10... no entiendo como puntuáis xD.

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  11. Andrés, el puntaje lo pone cada uno que hace la reseña, es SU valoración personal, podés o no compartirla... y no confundas las distintas reseñas, la que ponés de ejemplo la hizo otro, esta es de Ñoño Wise.

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  12. Seee, Ñoño Wise es mucho más avaro con las notas que Ñoño Cool... XD

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  13. Es verdad. Además, ojo, que la nota 7/10 es sólo para "Un lugare ntre las sombras". Sin duda, y tal como lo explicito en la propia reseña, "Arctic Nation" tendría más. Y sí, soy avaro con las notas. Un 10/10 para mí es el cómic perfecto, y muchos se le acercan. No le podría poner un 8 sabiendo que le puse también un 8 a "Pyongyang" de Guy Delisle, o a "We3" de Morrison. Tiene que haber algo de criterio parejo ;)

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  14. Respeto. Tolerancia. Son las primeras palabras que se me vienen a la mente al leer tu comentario (la falta de ello)
    ¿en serio es tan importante el puntaje? Creo que si dieras tu reseña o punto de vista seria mas constructivo, ya que tu opinion es tan valida como la de otros.
    Que distinto hubiera sido que pusieras: ñoño, creo que le has dado poco puntaje ya que BLA, BLA,BLA...
    He visto peliculas con puntaje excelente que eran un desastre

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