viernes, 8 de mayo de 2015

Reseña: Pax Romana



PAX ROMANA


Editorial: Image.
Guión, dibujo y color: Jonathan Hickman.
Fecha de publicación: Diciembre de 2007 – Noviembre de 2008.
Reseña: el Buen Ñoño Wise.

A menudo me he preguntado qué deben haber pensado cuando se dieron vuelta para vernos llegando en la distancia. Nunca habían escuchado el ruido de motores. Máquinas antinaturales volando a través del aire. Lluvia de fuego cayendo del cielo (…) Efectivamente, eran carros de los dioses.” - General Nicholas Chase.

A la hora de hacer reseñas es entretenido investigar buenos comics que nos sirvan a todos como introducción a artistas no tan conocidas del noveno arte, ya sea por el estilo, el argumento o los autores. Estos snacks gráficos que a veces les he traído reseñados tienen el potencial de ampliar nuestra gama de conocimiento en una modalidad artística tan rica y variable, tanto como otras y a veces incluso más, que sólo necesita de unos lápices y unas cuantas hojas de papel -o un poco de tiempo junto a ciertos softwares adecuados- para que surja la vida. A veces digna de sobrevivir y soportar los embates del entorno; a veces débil y olvidable.

Ojalá el cómic que reseño hoy sea un bocadillo de su agrado, y ayude a ampliar nuestros horizontes comiqueros. Su autor es bastante conocido actualmente, y tiene a muchos de nosotros gozando con las colecciones de Avengers y New Avengers de Marvel Now! Este trabajo es cortito y calza con la definición de snack: me refiero a “Pax Romana” del gran Jonathan Hickman, cuento gráfico (más que novela) de sólo 4 números con alrededor de 20 páginas cada uno. Ideal si saben que Hickman ha hecho algo más que su trabajo mainstream en la primera familia y otras colecciones marvelitas, pero no saben por dónde empezar. No les tomará más de una hora leerlo y créanme: valdrá la pena si saben a lo que van. De eso último me encargo yo ;).

Ya, vamos al argumento. “Pax Romana” nos muestra un escenario aparentemente futurista y mezcla entre distópico y utópico, dependiendo de sus ideas político-religiosas. ¿Cómo es eso? Veamos: la historia abre con una audiencia/conversación entre dos personas: 1) El Obispo de Roma, el Panchen-Lama, el Pratyekabbudha, el Último Califa, el eterno sacerdote de Amón-Ra, el Rabino Negro, el Chamán Blanco y El Vicario de Cristo: el Papa Gen. Su interlocutor es 2) el Emperador Constans IV, Rey del mundo, con tan sólo 4 años de edad. Esta conversación se lleva a cabo en la Mega-ciudad de Constantinopla, y el Papa Gen viaja desde El Vaticano, sede de la Iglesia Unificada del Santo Imperio Romano.

¿Utopía o distopía? Quizá ni lo uno ni lo otro. Parece enredado y lo es, si estamos acostumbrados a que las viñetas nos marquen el ritmo y los diálogos no sean abundantes. Pero este es Jonathan Hickman desbocado, así que las ilustraciones, que él mismo realizó, son más bien una guía escueta de la historia, la cual perfectamente podría ser un cuento de ciber-terror prescindiendo de los dibujos. Si somos buenos para leer con atención, la historia nos irá atrapando.

De vuelta al relato, el Papa Gen -extraña mezcla genética de más de mil hombres y mujeres santos- viene a conversar con este pequeño emperador (quien a su vez posee más de lo que se ve por encima) acerca de cómo se llegó al estado actual de las cosas. Corre el año 2054 DC, y reina el caos. Entre otras cosas, se menciona un conflicto Indo-chino, la invasión islámica de Europa, la anexión de Israel por parte de Palestina para el 2035 DC, etc. Ante este caos, una Iglesia tambaleante investiga en secreto con ayuda del CERN, metiéndose e invirtiendo en ciencia más allá de cualquier sospecha del resto del mundo. Para ese momento, el Papa negro, Pío XIII, recibe una información trascendental: los científicos financiados por la Iglesia han logrado hacer posibles los viajes en el tiempo.

Hasta aquí, delirante. Las predicciones que hace Hickman son sabrosísimas y hasta dan ganas de tenerlas a mano para saber cuáles se cumplen y cuáles no. Además, introduce elementos míticos como el mentado Papa negro, que me retrotraen a mi infancia y a los cuentos de terror en la noche junto a mis amigos, cuando hablábamos de fantasmas, brujas, el anticristo y el fin del mundo. Realmente, la cosa pinta para un viaje de ficción increíble.

No quiero contar mucho más, pero sí debo concluir la descripción del argumento: el Papa negro es convencido de la urgente necesidad de viajar al pasado y arreglar errores históricos, a fin de devolver a la Iglesia un rol más activo en el devenir humano. Para eso, un equipo militarmente preparado y conducido por un personero eclesiástico viajará a una fecha específica y moverá los hilos para que eso ocurra. Sin embargo, y a pesar del minucioso cálculo de factores, una vez hecho el salto temporal aparecerá en escena el mayor conjunto de variables independientes y no controladas: el comportamiento humano. Termina el primer número y ya queda la grande. ¿Cómo se llegó entonces a ese futuro utópico/distópico en que se realiza la conversación de nuestros extraños personajes?

Dicho esto, y sin profundizar en una historia que espero descubran por ustedes mismos, sí puedo decir que la narración es agradable, utilizando elementos de la ciencia moderna de manera relativamente cuidadosa, a fin de que luego de un par de décadas no envejezcan mal y se vean mortalmente ridículas (como lamentablemente le pasa al parloteo “científico” de muchos de nuestros adorados comics de los 80 y 90). Las predicciones realizadas también son interesantes, y dan cuenta de un autor a estas alturas famoso por tener una mente aguda y por estar al tanto de la contingencia internacional en un nivel especial, lo que le permite desarrollar personajes completos, realistas, y escenarios en concordancia. En ningún momento se duda que durante el siglo IV habrá oposición violenta a los viajeros, y nadie cae presa del mito del noble salvaje, por nombrar un ejemplo.

Sin embargo, si toleramos bien el rol heterodoxo y por ratos netamente secundario de las ilustraciones, y si vamos preparados para leer diálogos contundentes, así y todo hallo algunos detalles que no me dejaron del todo conforme en este buen cuento. Lo primero guarda relación con ciertos detalles que no fueron bien cubiertos (con el nivel de prolijidad que ya tiene y yo aquí pidiendo más), como por ejemplo el idioma. Me fue inevitable comparar el relato con el primer libro de J.J. Benitez “Caballo de Troya”, en que miembros del gobierno estadounidense logran viajar al pasado y deciden que su destino será el siglo I, para presenciar la pasión y muerte de Jesús. Por supuesto, esta última es una novela de ficción con cientos de páginas, pero Benítez se dio el trabajo de elaborar una explicación pseudo-científica bastante convincente - más que la de Hickman-, de no dejar al azar ciertos detalles como el aprendizaje de los dialectos usados en la época para el blend-in de los viajeros temporales, entre otros pormenores. Tan convincente que no son pocos los conspiranoicos que creen que no es ficción, con el beneplácito de Benítez.

Igualmente, se echa un poco de menos algo más de acción: el relato del Papa Gen es fundamentalmente centrado en las figuras históricas, y hay muy poco de aquella frase con la que abrí la reseña: el impacto de las masas ante estos seres distintos, con ropas extrañas y armas increíbles, que realizan actos de magia divinos o demoniácos a voluntad. Mucho de eso me faltó, y tal vez se pueda disculpar a Hickman por la cantidad de páginas, o a lo mejor sólo decir que su idea primordial era otra. Lo cierto es que mi subjetividad nubla esta parte de la reseña, porque ese choque cultural me fascinó y esperé verlo retratado, pero sólo vi breves pinceladas. 

Así y todo, los retazos que Hickman me ofreció me bastaron para darle una buena nota a su “Pax Romana”. La adolescencia de esos detalles nimios se ve más que compensada por un plan de acción realista por parte de los viajeros, quienes buscarán la aceleración del desarrollo humano de una forma mucho más aterrizada que Seele, incrementando ciertos acontecimientos claves en nuestro desarrollo social.

Diálogos, ciencia-ficción, sociología, utopía/distopía. Hickman sin riendas. Vale la pena dejar una hora de nuestro tiempo, para cuando tengamos ganas de leer algo en serio.

7,5/10





Post:  Pax Romana


13 comentarios :

  1. Atrapado por la reseña... debo descargar comic ahora... debo leer comic ahora...

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  2. Hickman en los crédito creativos es la única razón que necesitas para descargar esto a ojos cerrados, si necesitas otra razón lee la reseña de Wise y al terminar ya no podrás evitar presionar el link al post y descargar el tebeo

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  3. Ñoño Cool me hace releer clásicos de mi repisa una y otra vez, y Ñoño Wise me hace añadir más material a mi repisa... entre los dos mi lectura comiquera aumentó en un 300%

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  4. ooohhh... qué bonito cumplido, Danny. ¡Muchas gracias! Me lo llevo en el kokoro <3

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  5. Yo tengo hambre... quiero una chaparrita con mucho queso

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  6. Malakh Venatoris8 de mayo de 2015, 19:36

    Leí este comic apenas lo vi en el blog en su momento, y no me decepcionó. me parecio realmente una tematica muy interesante. La reseña es genial para acercar a alguien hacia su lectura. Ahora, acabas de dispararme en dirección al libro de Benitez. Asi que no me queda mas que agradecer y felicitar por las reseñas que, si bien es la primera que comento, no me pierdo una!!!
    Saludos!!!

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  7. Ñoño Wise, como siempre, impresionantes tus reseñas. Sólo un par de cosas:
    Si lees "Pax Romana" en una hora, como lo comentas, perdiste esa hora, y perdiste también una serie absolutamente imperdible.
    Me explico: Ésta serie no es de una hora, es algo que tienes que saborear, degustar y paladear.
    Por su peculiar formato es "pesada" de leer, pero si te cambias el switch cuando le entras, te das cuenta, a primeras, que estás frente a una historia y un arte muy diferente a todo lo que has leído con anterioridad. Y mira que vale la pena.
    En fin, una de las series que más me han marcado de las muuuuuchas que he leído.


    P.D. ¿Perdieron la oportunidad de hacer una película de ésto? Hubiera sido genial ver unos "Hummer" y unos "Black Hawk" en los tiempos de Constantinopla...

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  8. Qué es una chaparrita, compa Nega?

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  9. Es una envoltura de masa completa al horno o frita que contiene una vienesa y mucho queso, también se le pone tomate y un poco de orégano... muy a lo Hickman.


    Exquisita!

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  10. Gracias amigo!!! Tienes razón: vale la pena una segunda, una tercera y las lecturas que se deseen para saborear bien la obra. Gracias por comentar :D

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  11. Gracias por comentar, amigo!!! Créeme que a quienes escribimos nuestras humildes opiniones nos ayuda mucho!!! :)

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  12. Wow!!! Te cambio una chaparrita por una arepa "pelúa".
    Las arepas son de harina de maíz precocido, asadas o fritas, y las "pelúas" son las que van rellenas de carne de res guisada y desmechada , acompañadas de queso amarillo rayado.

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