martes, 28 de abril de 2015

Reseña: Plenilunio


































PLENILUNIO
Editorial: Glenat, Kraken.
Guión y dibujo: Christophe Chabouté.
Fecha de publicación: 2003.
Reseña: el Buen Ñoño Wise.

¿Les ha pasado que, dando vueltas por el blog o por otros sitios amigos, han visto con cierto grado de recelo algunos títulos europeos desconocidos, y los han desechado sin mirarlos mucho? ¿Y luego les queda la duda de “serán realmente buenos” o “podrían llegar a gustarme”? A mí me ha pasado, y me sigue ocurriendo de vez en cuando incluso hoy. Mi zona de confort solía ser el comic superheroico, y uno que otro tebeo indie, más pequeñas raciones de comic-strips tipo Peanuts, Mafalda y similares. El cómic Franco-Belga era Ásterix y Spirou, pero aparecía un nombre en francés diferente a los habituales y lo miraba como un cachorro a un desconocido, sin saber si largarme o menearle la cola.

Pero la duda es una virtud, y vale la pena hacerle caso.

Sea cual sea el caso, o incluso si conocen bien este mundo, “Plenilunio” es un excelente snack gráfico para adentrarse a leer historias distintas. Ideal si terminamos recientemente una Saga Marvel o DC y queremos respirar aire fresco con una lectura distinta y liviana en términos cuantitativos: 120 páginas que se leen rápidamente. ¿Les tinca, les apetece? Espero yo que sí, que para eso escribo esta reseña. Ténganme confianza.

“Plenilunio” nos cuenta la historia de Édouard Tolweck, un burócrata de poca monta que trabaja en una oficina gubernamental relacionada al seguro social francés. Creo que, sin miedo a equivocarme, la descripción perfecta de nuestro protagonista es “una persona de mierda”: misógino, xenófobo, frívolo y clasista, los descalificativos son pocos. Si no lo están odiando antes de la página 20 imprimo esta reseña y me la como.

Tolweck está por terminar un día como cualquier otro: trabajando poco, chismoseando mucho y tratando pésimo a los usuarios del sistema. En esta jornada, a la que asistimos como espectadores, le niega el servicio a un amable anciano negro que lleva tres horas esperando su atención, pero la hora de salida es sagrada para nuestro funcionario. Luego de unos insultos lo manda a buena parte, pero sobreviene un giro en su historia que cambia el devenir de este día en particular: su jefe le pide que entregue manualmente una carta, y ya que para escalar en la jerarquía estatal hay que besar traseros, su respuesta es afirmativa y colmada de falsa voluntad.

De ahí en más, Tolweck se ve obligado a cambiar su rutina habitual, precisamente en una noche de luna llena. Su periplo es digno de ser leído sin mayor revelación, y su trasfondo de justicia esconde más de lo que parece. El relato de esta travesía cuasi onírica, llena de buen humor negro y también de situaciones que logran causar angustia en proporciones similares, es sin duda una buena historia. En segundas lecturas se aprecia incluso mejor, al notar viñetas clave que pueden ser fácilmente pasadas por alto en la lectura inicial. El dibujo, en blanco y negro, refleja grotescamente la escasa belleza interior de los personajes, y sus ilustraciones totalmente descriptivas dan un buen ritmo a la historia.

En fin… como decía al principio, espero que le muevan la cola a esta narración entretenida, crítica, graciosa, angustiante y psicodélica pero sencilla. Podrán decir que conocen a Chabouté, y pueden entusiasmarse con otras obras del autor o incursionar con mayor confianza en los desconocidos mares del cómic europeo. Espero se tomen 20 minutos para este regalito, y que les guste tanto como a mí.

7,5/10




14 comentarios :

  1. Me picó la curiosidad con esta reseña, y como cada vez más me voy adentrando en el mundo del comic europeo esto suena como una buena parada en medio del viaje; y ojalá odie a Tolweck prontamente, digo no quiero hacerte comer papel.

    ResponderEliminar
  2. Descargando! cualquier cosa que recomienden los miembros del Ñoño Corp (Hogar de la hamburguesa de Tofu más grande del mundo) sea Cool o Wise, es una lectura obligada para mi

    ResponderEliminar
  3. Y yo justo estaba buscando algo nuevo que leer ahora, esta reseña me vino como anillo al dedo para llenar ese espacio. ¡Grande Ñoño Wise!

    ResponderEliminar
  4. Diablos, ahora me siento obligado a leerlo y odiar al tipo, así Wise no tiene que comerse su reseña

    ResponderEliminar
  5. Por favor!!! Ahora me arrepiento de eso... aunque con ketchup todo se arregla.

    ResponderEliminar
  6. Después cuenta qué te pareció. Y si me tengo que comer la reseña o no :3

    ResponderEliminar
  7. En la dosis puede estar la clave: imprimiré en papel muy delgado y me comeré un pedacito diario :3

    ResponderEliminar
  8. A mí me encantó el protagonista, es un desgraciado muy real envuelto en circunstancias imposibles. La escena del Elefante fue simplemente genial.

    ResponderEliminar
  9. Osea.... Negativo quiere que Wise coma papel

    ResponderEliminar
  10. Muy buena, y lo detesté con ganas. No tendrás que comer papel, aunque si seguir vendiendo las hamburguesas de tofu más grandes del mundo en el Ñoño Corp

    ResponderEliminar
  11. xDDD! Gracias, corpsman Carlos!

    ResponderEliminar
  12. ¡Maldición! ¿Te encantó por lo increíblemente odiable que es, Negativo? :3

    ResponderEliminar
  13. Of course!! Me cargan los personajes típicos... en el comic europeo se estila mucho el personaje de este formato fuera de lo común.


    Te llevo mostaza?? XD

    ResponderEliminar